<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440</id><updated>2011-04-21T15:02:43.720-07:00</updated><category term='¿Por qué un Blog?'/><title type='text'>AGM</title><subtitle type='html'>Blog de Andrés G. Muglia. arte, artes plásticas,pintura, diseño, literatura, poesía, cuentos</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>32</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-1915629571312401228</id><published>2008-11-04T13:01:00.000-08:00</published><updated>2008-11-04T13:09:08.705-08:00</updated><title type='text'>Unos cuadros para compartir</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aX8j3GzaSuI/SRC436mOItI/AAAAAAAAAIo/UURGqVwyJzw/s1600-h/cuadrosandy.jpg"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_aX8j3GzaSuI/SRC436mOItI/AAAAAAAAAIo/UURGqVwyJzw/s320/cuadrosandy.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264911235157992146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-1915629571312401228?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/1915629571312401228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=1915629571312401228' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1915629571312401228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1915629571312401228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/11/unos-cuadros-para-compartir.html' title='Unos cuadros para compartir'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_aX8j3GzaSuI/SRC436mOItI/AAAAAAAAAIo/UURGqVwyJzw/s72-c/cuadrosandy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-4906047904116411771</id><published>2008-04-01T14:11:00.000-07:00</published><updated>2008-04-01T14:31:08.356-07:00</updated><title type='text'>ar.Tuning!</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R_KpiSPbqnI/AAAAAAAAAIg/0GWO1n7MwYc/s1600-h/tuning-muglia.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R_KpiSPbqnI/AAAAAAAAAIg/0GWO1n7MwYc/s320/tuning-muglia.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184392527534074482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen AGM&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en  Crann N°16  / Año 5  - Octubre de 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de nosotros tenemos la costumbre o la curiosidad, más común en hombres que en mujeres, de observar a los automóviles por la calle. Es claro que desde pequeños nos inculcan (bien lo sabía Freud) las tendencias o vicios que en el futuro gobernarán o impedirán nuestras vidas: a las niñas les regalan el espejo y el lápiz de labios, a los hombres la pelota y los autitos. El por qué de que luego en la vida adulta este orden se subvierta a veces, e intercambie tal tendencia, no es un interrogante que este escrito quiera o pueda dilucidar. Pero en cambio podemos reflexionar acerca de cómo, cuando un automóvil se nos muestra diferente a la trama uniforme que la estandarización nos impone en el paisaje automotriz, quienes de este modo estamos alertas a ese universo, nos vemos de tal modo estimulados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el horizonte simbólico y en los deseos de todo individuo medio, se inscribirá la admiración hacia los modelos deportivos de alto rendimiento; y en los últimos tiempos, a las camionetas cuatro por cuatro, que son más una moda pasajera de raíz americana. En nuestra infancia no soñábamos con manejar una burguesa cuatro por cuatro, algo concebido en la paradoja que supone andar por el barro cómodamente y sin ensuciarse, pues los interiores y el confort de un último modelo de estas desmesuradas demostraciones de volumen, es el mismo o superior al de un automóvil de alta gama. Al contrario, nuestros sueños eran los de pilotear una inalcanzable Ferrari (roja of course), sin condicionar nuestras ensoñaciones infantiles por los baches insondables de nuestras rutas, a cuyo voraz apetito hubiera sucumbido cualquier coche deportivo. Señalaremos también que en otra flagrante contradicción, el tránsito de las cuatro por cuatro está circunscripto casi en su totalidad al entorno citadino o urbano, donde son evidentemente innecesarias y hasta incómodas, su proverbial fortaleza y sus dimensiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a nuestros añorados deportivos, símbolos del deseo de generaciones, que observaron extasiados cómo los pocos que podían darse el lujo de tenerlos, disfrutaban de las mieles de los caballos que empujaban adentro del capot; cabe destacar que es inusual toparse con una de estas rara avis, a no ser en las nutridas calles de la capital, donde las probabilidades se amplían merced a su demografía desmesurada, y como no, a la variopinta población que incluye a quienes por poder adquisitivo pueden darse ese gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despejemos aquí un mito. Los automóviles deportivos alojan gente sonriente (al menos en las fotografías) no porque vayan disfrutando de un cómodo viaje de placer, sino porque hicieron antes, todo lo que no pueden hacer en este tipo de automóviles. El deportivo es antisocial por excelencia. Si no es de dos plazas, como corresponde a un automóvil de alta performance de raza, los asientos traseros quedarán reducidos a simbólicos habitáculos incómodos, oscuros y de difícil acceso. Por tanto sólo se podrá transportar con cierta comodidad a un acompañante, y ni hablar ya de equipaje. Queda claro que el deportivo, como amable extensión del coche de carrera que es, está destinado solamente al placer del conductor; con la condescendiente inclusión de un (1) acompañante. Testigo tal vez solamente incluido para apoyar la veracidad de las hazañas del piloto, cuando este narre inverosímiles tiempos de dos horas y fracción para un viaje Buenos Aires Mar del Plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras contras. Para ingresar en la categoría de deportivo, un automóvil deberá tener una escaso despeje al suelo, lo que veda su tránsito en caminos que como antes mencionábamos, no se encuentren en perfectas condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El deportivo es incómodo. Quienes frecuenten las mieles de un deportivo deberán "tirarse" adentro, y acomodar su cuerpo a una posición similar a la que adopta en la cama al mirar televisión antes de dormir, con un bulto de almohadas detrás de la espalda, pues además, y para mejorar el CX, el automóvil poseerá un techo lo más bajo posible. Este tipo de vehículos no admite pues el transporte de tías viejas, impedidas cronológicamente de ciertas contorsiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dura suspensión que implica la tenida en ruta y en curva de un deportivo, hace que la conducción se vuelva inconveniente y pletórica en saltos en las cunetas antipáticas y traicioneras de nuestras latinas metrópolis. El consumo de combustible del motor, que en el caso de un deportivo multiplicará con holgura los centímetros cúbicos de la cilindrada de un vehículo standar, será sensiblemente superior al de este último, pero redundará en un funcionamiento más veloz. El mantenimiento de un deportivo demanda además, cuidados, talleres especializados, y erogaciones de dinero muy superiores a las que exige cualquier otro auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, quien acceda a este objeto, podrá experimentar a la velocidad de 216 km/h, la misma sensación de quien se arroja en caída libre, con la facilidad de detener tal placer oprimiendo un pedal; evitando lo efímero de paracaidismo, o la poco recomendable y mucho más dolorosa inconveniencia de no contar con paracaídas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no sólo del placer hedonista derivado de la conducción deportiva, pródiga en sensaciones intensas y difíciles de reproducir por otro medio, vive el deseo del hombre occidental promedio de poseer una de tales maravillas, sino también de su valor en tanto que símbolo. De status, de poder, de coraje romántico, o de bohemia. Sin embargo, un análisis en este registro, ya sea de su consideración como objeto de uso o de cambio, o bien de su categorización en términos "psicologistas" como fetiche,  demandaría una extensión muy superior a las ambiciones de este artículo. Baste asentar a esos efectos, y sin intentar analizar profundamente sus fundamentos, que el automóvil deportivo, por símbolo y no por usabilidad o confort, es uno de los objetos de deseo más caro al hombre occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lamentablemente, y en una cuestión que también forma ineluctablemente parte de su encanto, el automóvil deportivo estará destinado al uso de unos pocos elegidos, que gracias a la brutalidad del vil metal que desconoce de merecimientos y virtudes, puedan acceder a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;original truck&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus inicios la industria automovilística, y hasta la llegada de Henry Ford, fue un pequeño mundo exclusivo para quienes se aventuraran a utilizar las infernales máquinas nacidas a partir de los experimentos del ignoto Nicolás Cugnot, y la propulsión a vapor, y más tarde de los señores Benz y Daimler. Efectivamente, los automóviles formaban parte de la aventura romántica de principios de siglo, que incluía estas y otras ingeniosas travesuras de los ingenieros, como el aeroplano. Hasta que la aparición de las teorías de un americano llamado Taylor no tuvieron consecuencias, los automóviles se construían como piezas de lujo que eran, o como una sofisticada artesanía: uno a uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto posibilitaba su personalización, ya que cada vehículo era encargado por un propietario que lo utilizaría. Este propietario era parte del espíritu elitista que lo sindicaba como perteneciente a la clase pudiente que  podía comprar un automóvil, y que veía en el carácter único y exclusivo de los objetos que utilizaba, una cualidad fundamental y simbólica. En principio, muchas empresas se dedicaban a proveer el kit esencial de chasis y motor que un "carrocero", vestiría a gusto del propietario. De ahí que la "personalización" y exclusividad del diseño de un auto, era un valor que ya estaba incluido con la compra de uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ford pone en práctica la línea de montaje, donde el automóvil se iba construyendo progresivamente, y pasaba por delante de operarios especializados destinados a un solo trabajo, y condenados por añadidura a la repetición monótona de éste (como ridiculiza Charles Chaplin en “Tiempos modernos”), cambian radicalmente las reglas del juego, y hacen del automóvil un objeto al que desde ese momento podía aplicársele el adjetivo de "popular". Ya que la línea de montaje resulta mucho más económica que el antiguo método de fabricación, trasladando este beneficio monetario al precio final del producto. Esa misma idea de popularizar el uso del automóvil, llevaría más tarde a Hitler a encargar a Ferdinand Porsche el diseño del Volkswagen (en alemán, auto del pueblo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cualidades del automóvil que más se vería afectada por el "fordismo", sería precisamente su personalización, y su diferenciación con respecto a una masa de automóviles gemelos, fabricados bajo idénticas y reiteradas condiciones y mecanismos de producción. "Usted puede tener un Ford modelo T del color que quiera, siempre que sea negro" (Henry Ford sic).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, paralela a esta tendencia siguió subsistiendo la figura del carrocero, que en el caso por ejemplo de los automóviles de lujo destinados a las estrellas de Hollywood, dio notables ejemplos de sofisticación y capricho. Durante mucho tiempo se sostuvo en los automóviles de lujo esta dualidad de ser, además de  un producto seriado e industrial (en lo que respecta a la motorización, chasis, etc.), una especie de obra única y original, con ciertos ribetes que la vinculaban inconfundiblemente con lo artístico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idiosincrasia europea de posguerra llevaría a su industria automotriz a fabricar modelos económicos y compactos (esto en líneas muy generales), como los salidos de las megafábricas Fiat, en contra de los diseños de grandes turismos americanos, lujosos y potentes, destinados a surcar la enorme geografía del país del norte, con un plus de confort. Con todo y pese a la adopción natural del sistema impulsado por Ford, muchas de las grandes marcas sostuvieron, dentro de los límites de una carta de colores y opciones de interior posibles, el valor de la "personalización". Esto era dar un cierta singularidad a un automóvil que por precio, se vinculaba a quienes veían en la originalidad y la exclusividad (las clases altas), un valor importante. Aun hoy es parte de la jactancia de marcas como Rolls Roice, Jaguar, Porsche, y otros fabricantes de automóviles de lujo o deportivos, el incluir un sin fin de opciones de personalización que escapan a los autos genéricamente definidos como populares, que ofrecen al comprador un magro margen de decisión, incluyendo apenas el color del auto, su motorización, y poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;tuning o diseño popular&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos incisos anteriores, no son más que el desmesurado preámbulo que anticipa el tema central de este artículo, apenas enunciado en el título. En ellos se han ilustrado, de forma imperfecta seguramente, dos conceptos que sustentarán estas posteriores elucubraciones: el deseo de tener un deportivo, y el afán de personalización de los automóviles de lujo, reñida con la estandarización monótona de los autos populares. Del cóctel de estos componentes surge a nuestro entender lo que popularmente se ha dado en llamar “tuning”.&lt;br /&gt;Etimológicamente la palabra anglosajona tuning define una variante determinada de ajuste y “entonación” de componentes mecánicos y electrónicos de la ingeniería automotriz, destinados a la obtención de una mejor performance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen al menos dos variantes identificables del tuning. Por un lado está la deportiva, compuesta por quienes preparan autos para competir en velocidad las llamadas "picadas" o cuarto de milla, cuya máxima expresión son los "dragsters" americanos; aquí se pone el énfasis en la puesta a punto de los motores, con la inclusión de desmesuras tales como el óxido nitroso. Por otro lado está la variante estética, con destino a "exposiciones", o el simple disfrute por parte del propietario (o la "tribu" como diría Maffesoli) que es en la que más nos interesa extendernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Históricamente se pueden encontrar las raíces del Tuning en varios lugares a un tiempo. Antes de la Segunda Guerra mundial, Alemania conoció las primeras modificaciones del ya mencionado y clásico Volkswagen escarabajo. La joven pasión que ocasionaban los preparados "roadsters" en los Estados Unidos de los años ´50, se pone de manifiesto en películas como “Revelde sin causa”, o las más reciente “American Graffiti” que lanzó a la fama al joven George Lucas; en esos films se puede encontrar el reflejo de la obsesión americana por los automóviles, las carreras de autos, y los vehículos preparados y personalizados. Actualmente, la saga de la película “Rápido y furioso”, da una idea del mundo del tuning, a quien soporte noventa minutos de un fiasco de argumento, con una voluntad más antroplógica que estética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tendencia que primero se difundió en Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y Japón, se ha extendido por todo el mundo creando una verdadera multitud de clubes, publicaciones, exposiciones, y otras formas de contacto entre los componentes de este curioso universo. Que tiene además el apoyo logístico de los comercios especializados, que responden a la demanda de los entusiastas cultores del tuning. Internet a contribuido sin duda, y en el ciberespacio proliferan los foros y ciberclubes a través de los cuales se coordinan reuniones, intercambios de todo tipo y ayudas para quienes buscan consejos, repuestos o simplemente iniciarse en este fascinante mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho es que, y este es el punto que sin duda posibilita el desarrollo de un artículo de estas características en una publicación de arte y diseño, existe en la voluntad de “tunear” (adorable spanglish) un automóvil, un innegable componente estético. Y este componente estético es el que vincula los elementos que hemos hecho jugar al comienzo de nuestro artículo. Precisamente el deseo de tener un deportivo, hace que los propietarios de autos populares, huérfanos de toda personalización, operen a través del tuning, particularizando sus vehículos a imagen y semejanza de los deportivos. Aún sabiendo que el agregado de alerones, spoilers, tomas de aire y pinturas de toda índole, no mejorarán la performance de su automóvil. Que no puedan comprar el objeto inalcanzable de su deseo, no significa que no puedan emular la “sensación” deportiva mediante artilugios visuales de toda índole, e incluso sonoros, como cuando agregan un escape “silen” que con su inconfundible e inconveniente algarabía, adornará las tardes muertas del conurbano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los contemporáneos cultores del tuning operan como los antiguos carroceros, con la diferencia de que parten de una estructura existente, modificándola. Lo insólito y sofisticado de sus incursiones, configuran modificaciones que pueden, merced a su alto grado de complejidad, desdibujar el perfil conocido de un automóvil estándar hasta hacerlo irreconocible, mediante la implementación de alternativas estéticas no siempre felices. Precisamente, la consideración estética de estas intervenciones, debe superar el prejuicio que las considera en líneas generales, dentro de la inapelable categorización de “grasas” o “mersas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pródigas en estilos vinculados con la ficción científica, la fantasía de la alta tecnología, la aplicación de materiales y colores insólitos y la proliferación de pinturas vistosas y combinaciones de estas que transgreden el sobrio paisaje automotriz,  las personalizaciones nacidas del tuning desafían las convenciones del “buen gusto”.  Además, la elección del automóvil para su modificación posterior, no siempre se condice con el cometido original pensado para dicho vehículo. Gracias a eso, podemos asistir a la conversión de “utilitarios”, como camionetas y combis que en la inagotable imaginería del tuning, se transforman a imagen y semejanza de los automóviles deportivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacer una valoración estética de los resultados del tuning, expresaría el gusto de quien aquí escribe, y no redundaría en beneficio de quien por sí mismo, es decir el lector, debe esforzarse por comprender sin prejuicios, una tendencia que en la actualidad y por lo extendida, expresa una profunda inquietud estética, en quienes someten su interés, su tiempo y su dinero a este ¿hobby?. Por esto, el tuning se muestra también como una reacción de quienes no se conforman con lo estandarizado, que no cubre sus expectativas estilísticas; desafiando nuestra capacidad de asombro, y poniendo de paso en duda el trabajo de los diseñadores que desarrollaron el automóvil que será la base de sus modificaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si puede llegar a sonar exagerado llamar la atención sobre este fenómeno desde el punto de vista del arte y del diseño, y desde una valoración de orden estético, no hay más que pensar que los filetes o el fileteado, sin duda una personalización vernácula que ostentaban en el pasado nuestros colectivos, ha sido tomada en la actualidad como estética exportable, y reivindicada de diversas formas desde el campo artístico y diseñeril, como imagen de una especie de “pop art” nativo. Es de destacar que este tipo de expresión era en el pasado, como el tuning actualmente, también vinculada con lo "cursi".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el futuro, cuando junto a nosotros en el semáforo se detenga una Fuego GTA Max, con la trompa baja porque le cortaron dos vueltas de espiral, capot con toma de aire simil Ferrari F50, pintura en verde manzana metalizada y plateado, llantas Mangels de aluminio con cubiertas 185 R14 adelante y 225 R16 atrás, luces de neón verde fluo debajo de los zócalos, interior personalizado con pintura al tono, tacómetro cuentavueltas, medidor de presión de aceite y voltaje de batería agregados al parante del lado del conductor, volante Momo de formato octogonal, butacas Recaro de competición con cinturones de seguridad de cuatro puntos de sujeción, equipo de sonido con potencia y parlantes cuatriaxiales en luneta trasera y puertas, escape cromado y alerón doble de fibra de carbono, no sonriamos de forma condescendiente. Tampoco admiremos tamaña demostración de fantasía en los términos del kisch, concebido para que la conciencia del esnobismo disfrute con tranquilidad de los frutos de lo popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensemos que este objeto, “nuevo” y original, se trata de la legítima expresión de una inquietud que subvierte el orden general inherente a todo lo que es producido en serie.  Que se trata de la cristalización de tal vez cientos de horas de trabajo, y lo que es más importante, de una preocupación estética por parte de su propietario, aplicado en hacer un objeto único y a su modo, por que no, bello. Pocos son los que tienen la valentía de asumir sus fantasías, y de mostrarlas (demostrarlas) además, un poco vanidosamente por cierto, al resto del mundo. Desde aquí saludamos a quienes se encuentran enfermos del tan notable berretín del tuning, con la simbólica y sonora pirotecnia de nuestros escapes libres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-4906047904116411771?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/4906047904116411771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=4906047904116411771' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4906047904116411771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4906047904116411771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/04/artuning.html' title='ar.Tuning!'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R_KpiSPbqnI/AAAAAAAAAIg/0GWO1n7MwYc/s72-c/tuning-muglia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-4917990989580701809</id><published>2008-02-19T12:04:00.000-08:00</published><updated>2008-02-20T13:05:59.769-08:00</updated><title type='text'>ar.In´ Communication</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7s3kh6dWlI/AAAAAAAAAII/hcFSrP3PzsU/s1600-h/retrato2-muglia.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7s3kh6dWlI/AAAAAAAAAII/hcFSrP3PzsU/s320/retrato2-muglia.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168786098056157778" /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/a&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;dibujo AGM - carbonilla&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N° 14 / Año 5 - Junio de 2004&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Se ha fijado usted alguna vez, digo, en esos momentos donde uno tiene tiempo para contemplar su derredor, lejos quizás del mundanal ruido o mejor, de contemplar el mundanal ruido. Se ha fijado en ese mundanal ruido, ¿cómo se va tejiendo la comunicación entre las personas? No digo cómo tejemos la comunicación nosotros mismos, puesto que estaríamos ubicados en el desventajoso lugar de analizar nuestros propios dichos o mensajes, sino (salteándose esta dificultad, ya que para analizar lo que dice uno puede pagarle semanalmente a un psicólogo) la de prestar atención a lo que se dicen las personas entre sí.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Dos cosas: primero, prestar atención realmente, no como solemos hacerlo, con esa escucha lateral, dispersa, liminar. Sino focalizándose en lo que se dice, buscando un sentido profundo, último. Segundo: lo que se dicen las personas entre sí. Cuánto de lo que se dice es para realmente comunicarse con el otro y cuánto es para uno mismo, o acerca de uno mismo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Sobre el mensaje detrás del mensaje, sobre lo que se entreteje con él, sobre lo que se dice por detrás de lo dicho, sobre lo que se reitera, más podrán decir los analistas y los simpatizantes de Lacán. Sobre la parte del mensaje que se dirige al otro, sobre lo que "comunica" también hay quienes están más autorizados que nosotros, no ya a opinar, sino simplemente a analizar, o a decodificar. Sin embargo tenemos el derecho del observador a precisamente: observar, describir poner relieve a un hecho percibido.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Se me ha dado pensar, de aquí algún tiempo atrás, de que en rigor la comunicación es una farsa. Hasta diría que la comunicación no es si completamente imposible, sí muy difícil. Y es que, hasta el intento más estúpido de mensaje se tiene que leer entre tal maraña de implicancias, variaciones, interferencias, interpretaciones, pautas culturales, tonos, inflexiones, sorderas, que es al llegar una sombra tan pálida de lo que pensó quien quería emitirlo en un principio, que nos debemos conformar con suertes de graznidos que nos imaginamos armonías.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Considerando además que quien piensa en decir algo, debe filtrarlo por el tamiz de su propio entendimiento, intentando explicitar por medio de lo dicho, lo pensado. No debemos dar cuenta sobrada de que lo pensado y lo expresado no es lo mismo ni mucho menos, y de que siguiendo la idea del filtro algunos deben conformarse con algunos rezagos de melita de boca estrecha y demasiado uso (y cuando no, vicios literarios e influencias contradictorias), que torna sus mensajes en un brebaje demasiado espeso de digerir. Está también el antagonismo de quien no expresa claramente por falta de notas en la trompeta, haciendo que soportemos sus solos monocromos y somníferos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Expresarse es precisamente expresar-ser. Las palabras que usemos, las que repitamos, las ideas que prestidigitemos darán cuenta de lo que tenemos adentro (horroooooooooor!!!) así estemos pidiendo un café.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;A pesar sin embargo, de todos estos dimes y diretes que atraviesan nuestras palabras antes de llegar al oído deseado (y algunos más que nuestra ignorancia afortunadamente nos evitará describir), se pueden advertir en los mensajes, y en este caso de lo hablado: constantes, repeticiones y lugares comunes. Aquí está el punto donde quería llegar (aquí al fin), y es el de la cantidad de frases hechas, muletillas, dichos, etc., que encontramos enredados en las voces más diferentes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Existe una cosa llamada letra, que combinada forma lo que damos todos en llamar palabra, que sería la primera partícula de sentido (este análisis es mío), al menos en nuestro alfabeto. Por poner otro ejemplo, en el caso del alfabeto chino o japonés, cada signo corresponde a una palabra (o sea para un signo un sentido, en el caso de ellos al menos dos), lo cual hace que su idioma sea algo solamente dominable por su encomiable cultura: cosa de chinos. Nosotros en cambio, con estas partículas llamadas palabras (división hecha de significado y significante bla, bla, bla) contamos con la bendición de poder combinarlas infinitamente para expresar nuestros conocimientos, alegrías, pesares, poesías y cartas documento. Pero, contrariamente a lo que se podría pensar, esta infinita combinación no es explotada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mi paranoia a dado en descubrir una cantidad finita de combinaciones preestablecidas que repetimos sin cesar. Tanto si se trata de frases hechas, como del intercambio de ellas en una conversación. Solamente asistir a una charla en el almacén, entre despachante y despachado, dará cuenta de un juego doblemente fascinante porque muchas veces es ignorado por quienes se solazan en practicarlo. Podemos incluso asistir a charlas completas compuestas de estas frases. Como en el ajedrez, todo es una combinación de ciertas jugadas repetidas y memorizadas que se concatenan ¿lógicamente?. Si uno tuviese una memoria más exacta de las cosas, ella nos revelaría que hemos asistido a las mismas charlas, al mismo intercambio puntual, en numerosas ocasiones. Sería gracioso pensar que quizás ciertos dejavu que tenemos, son simplemente conversaciones reiteradas a las que ya hemos asistido.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; La típica charla entre vecinos: "qué tiempo loco", a la que se continúa con un "Ilueve, deja de Ilover" o "hace frío, hace calor" ¿Cuántas veces la escuchó? ¿Cuántas veces la dijo? O las fórmulas para saludarse:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;a: -¿qué tal, cómo andás?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;b: -todo bien ¿vos bien?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;a: -sí bien ¿tu familia?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;b: -bien ¿la tuya?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; "Buenos días", "buena tardes", "buenas noches". ¿Qué es buenos días? ¿Un deseo para que el otro convierta mágicamente por la acción de nuestras palabras su día en un “buen día”? ¿Dar cuenta de que el nuestro es un "buen día"? ¿Y el del otro? ¿Nos interesa que esta vieja vecina tenga un "buen día"? Ahhhhhhhhhhhhh, es por una cuestión de buena educación. Ser bien educado es decir algo que no sentimos. ¿Mentir acaso? ¿Cuándo tiene usted el deseo de decir ¡qué buen día!? ¿Y entonces por qué lo dice todo el tiempo?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;"Adelante, póngase cómodo” ¿Qué hacemos? ¿Obedecemos a nuestro primer impulso y nos sacamos los zapatos? Nooooooooo!!! ¿Qué es ponerse cómodo? Yo cómodo estoy cuando estoy desnudo, entonces me desnudo. Nooooooooo!!! Es la sala de espera del médico!!! ¿A quién se le ocurre? A mi, si tomo al pie de la letra lo que me están diciendo. Y cuando digo "tomo al pie de la letra" estoy incurriendo en lo mismo que observo en los demás.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; También las frases que plagan noticieros televisivos y diarios:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;1 ) "Un huracan azota el Caribe". ¿Por qué los huracanes azotan? ¿Por qué no soplan, destruyen, etc? ¿Por qué siempre se dice que azotan?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;2) "El citado nosocomio" ¿Usted usaría siquiera en chiste una expresión como ésta? ¿Y por qué las crónicas periodísticas la repiten invariablemente?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; De este catálogo ínfimo, enumerado solamente para despertar en ustedes los ecos de otros giros que recordarán o advertirán han oído, se desprende una pregunta simple: ¿Por qué? ¿Por qué repetimos estas frases hechas todo el tiempo? La pregunta es simple, la que es difícil es la respuesta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Según el diccionario un rito es un "... acto formal en el que los participantes realizan una serie de acciones relativamente estereotipadas y pronuncian declaraciones conforme a unas normas rígidas y minuciosas, prescritas en gran medida por la costumbre y aprobadas de antemano...". La similitud con el hecho que estamos describiendo es sospechosamente similar. Y nuestra sociedad, a pesar de la proliferación orgiástica de teléfonos celulares, tarjetas magnéticas, microchips, microondas, microcirugías, etc.(que podrían hacemos suponer que el rito es una práctica caduca), está jalonada de este tipo de conductas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Seguimos cumpliendo ritos, religiosos o paganos, cuando nos casamos o cuando tiramos agua en carnaval. Cumplimos ritos de paso o simples ritos cotidianos, y hasta las futbolísticas cábalas no son otra cosa que ritos. El rito sin embargo, puede ser visto también, no solamente como parte de una superstición primigenia que nos legaron (vestigio tal vez del pensamiento mítico animista de nuestros ante-ante-ante-antepasados), sino como ritual que sirve al repetirse para mantener un orden imperante, un sistema funcionando tal y cual está.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Piense sino cuántas de las cosas que llevamos a cabo están de tal manera ritualizadas que de no hacerlas así, siempre igual, tenemos la vaga sensación de que algo malo podría sucedernos. Desde revisar la puerta y los gases cerrados antes de irse a dormir, o comenzar a bañarnos siempre por la cabeza, hasta los protocolos que rigen embajadas y otros lugares donde seguramente estaríamos mal vistos. Todo ritual (y esta es una opinión mía) tiende a evitar la disgregación. La repetición de algo hace que ese algo viva, aunque sea momentáneamente, marcando de paso una línea pequeña y perpendicular en la inasible y más larga e infinita línea del tiempo. Quizás para que no nos inquiete tanto el sentimiento del desorden, de no progresión, de no evolución, de no escalonamiento, de la anti-organización que sobrevendría si no tabuláramos de alguna forma el tiempo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Pero desde el momento en que el rito deja de ser algo personal y privado (como podría ser una cábala o una promesa, las cuales preferentemente deben ser secretas), y se convierte en algo social para el cual se requiere dos o más personas, deja también de ser algo inofensivo; porque tiende a poner en jaque no ya la disgregación de la persona (o su universo personal), sino a combatir la disgregación del sistema que estas personas componen, es decir, la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Lo más curioso de este hecho es que el que describimos (o el que creemos descubrir), no es un mecanismo anti-disgregación surgido desde el poder hacia el cuerpo social (leyes, regulaciones, reglamentaciones, historia, etc.), sino desde el cuerpo mismo; desde las partículas hacia las partículas. Y es por eso tal vez que es tan arraigado y tan subliminal, que cuesta retirarse para considerarlo (incluidos fatalmente nosotros también en esta trama)(en esa trampa).&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; La explicación de por qué el grupo quiere mantenerse como tal mediante estos mecanismos laterales y elípticos; de por qué en estas ocasiones se emite la comunicación simplemente para formar el vínculo sin importar el mensaje (un mensaje convencional y reiterado); esta explicación no se encuentra al nivel del razonamiento, no al menos al nivel que yo puedo manejar. Sin embargo voy a apuntar un hecho que siempre me llamó la atención, y que desde la intuición puede llegar a arrojar alguna sugerencia para su posterior consideración.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Todos los días puntualmente a las 6:00 am (lo se porque vivía enfrente), suena una sirena chillona e irritante en el hipódromo, que anuncia el comienzo de los entrenamientos. Todos los días, también puntualmente, los empleados del hipódromo llegan a las 5:30. Los que comienzan a llegar gritan a los demás (lo más retrasados) mientras los ven venir de una distancia prudencial (esto varía entre los cien y los cincuenta metros) (los gritos como habrán podido adivinar son MUY fuertes). Este saludo, lejos de una fórmula amigable, combina de forma sorprendente los insultos más injuriantes, atendiendo al estado civil del recién llegado, las conductas de su esposa, su madre, su hermana, etc. Sin embargo, el que arriba, lejos de enojarse se ríe grandemente (gran demente) y dispara con sus mejores gritos fórmulas parecidas; finalmente todos se ríen juntos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; El cariño de los hombres encuentra formas brutales de expresarse. No pudiendo darse un abrazo quizás, la vía sustituta para darle salida es esto tan parecido a la agresión, a la injuria. Pero el vínculo está. El vínculo se produce incluso antes de la cercanía física, encuentra una manera de sobrevolar la distancia para iniciar antes la comunicación. Tal es la premura por agruparse (por combatir tal vez la amenaza velada que se cierne sobre las madrugadas invernales), que encuentra esta forma curiosa de adelantar el contacto, de combatir el desamparo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; La soledad es a veces un bloque de hielo demasiado grande para nuestro vaso. La manera de ahuyentarla es a menudo la menos explícita (sobre todo para quien la produce), pero es tan simple como el invencible deseo de NO ESTAR SOLOS. ¿Y no estar solos para qué? ¿Para no escuchar demasiado fuerte los fantasmas que deambulan por nuestra cabeza? Quizás. O para no constatar en definitiva (como lo hizo Lacán) de que en realidad: EL OTRO NO EXISTE; de lo cual se desprendería irremisiblemente que en efecto (sepanlón), ESTAMOS SOLOS (glup!).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-4917990989580701809?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/4917990989580701809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=4917990989580701809' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4917990989580701809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4917990989580701809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/arin-communication.html' title='ar.In´ Communication'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7s3kh6dWlI/AAAAAAAAAII/hcFSrP3PzsU/s72-c/retrato2-muglia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-6171525516098281538</id><published>2008-02-19T11:24:00.000-08:00</published><updated>2008-02-19T11:30:54.278-08:00</updated><title type='text'>cr.Mundo miserable / El oculista</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7stih6dWkI/AAAAAAAAAIA/GH1ng7zuQfU/s1600-h/el-gran-pez-muglia.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7stih6dWkI/AAAAAAAAAIA/GH1ng7zuQfU/s320/el-gran-pez-muglia.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168775068580141634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pintura AGM - El pez grande se come al chico - acrílico&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica / Mundo miserable / El oculista / inédito – todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay veces que la providencia o para los ateos nuestra puta mala suerte quiere que  el cuerpo (el nuestro) nos demuestre que está allí, que tiene una presencia, un espesor y un peso; y la mejor manera de demostrárnoslo es con el dolor. El dolor, ese miserable recordatorio de que existimos se nos presenta y excluye al resto del mundo de nuestro campo de sensaciones. Cuando además el dolor se hace presente de una manera estúpida, accidental y por tanto evitable, es mucho más profundo nuestro desaliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sábado a la tarde se levantó un soberbio viento en mi calle, que prefiguraba la tormenta que luego sobrevendría. Como es de suponerse la temperatura aumentó hasta límites insoportables, el cielo se cubrió de un gris fascinante y azulado, y el viento comenzó a silbar amenazadoramente a través de las ventanas abiertas de par en par, creando un fantasmal baile de cortinas. El suelo, que todavía no había sido bautizado por el agua, se levantó polvoriento y se introdujo petulante en el living de mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, con esa premura que desde nuestro interior adornamos con ciertos ribetes de heroísmo que sólo nuestra extrema sensibilidad de hombres puede advertir, me apresté a cerrar las ventanas antes de que mi familia fuese mancillada por tamaña muestra de la naturaleza; pero hay!, sino fue algún demonio entreverado en los piolines de la realidad, o un falso camino que el destino me ofertaba, que me llevó hasta aquella ventana por donde desaforadamente una nube de polvo me azotó la cara sin previo aviso y me llenó los ojos de una tierra seca e hiriente. Automáticamente y sin pensarlo, en lugar de ir hacia el vecino baño y echarme agua en mis pardas pupilas, me refregué los ojos con desesperación y energía para causar un daño más profundo, certero y memorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el domingo mi ojo izquierdo, que me había importunado toda la noche del sábado, estaba semicerrado; para el lunes remedaba  el de un boxeador fuera de forma que hubiese recibido la salsa de un contrincante poco piadoso. Comencé pues a buscar un oftalmólogo (yo buscaba un oculista pero esa palabra parece ahora en tiempos de puristas del lenguaje ser una “mala palabra”). La máquina de impedir que se esconde en nuestras obras sociales del estado comenzó a tenderme una trampa tras otra. Los bonos de consulta que confiadamente llevé a uno de los consultorios que visité pidiendo referencias y aranceles  me sonreían vencidos e inútiles, ninguna secretaria los aceptó. Finalmente recalé en una serie de consultorios externos donde consintieron en atenderme sin bono y por una suma contante y sonante que sonaba razonable (en comparación a otras escandalosas que me ofrecieron). Mi ojo izquierdo que latía y manaba un abundante líquido lejano a las lágrimas pareció agradecérmelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué tras largo pasillo y empinada escalera a una sala de espera sin ventanas, me encontré que había muchas personas con las mismas intenciones que yo, pero ninguna parecía tan urgida; imaginé sus objetivos al realizar la visitas: ajuste de anteojos, controles periódicos y futilidades mucho menos dolorosas que mi dolor. Aún así debí esperar a pesar de que mi ojo amenazaba ausentarse de mi rostro, o al menos dejar sus funciones. Y aquí, en esta larga espera, comprendí que nuevamente el destino me tenía reservado uno de sus platos difíciles de tragar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala de espera daba a un pequeño pasillo sin luz al cabo del cual (unos pocos metros) se veía una puerta abierta que lo iluminaba, era la puerta del consultorio del oculista. Atendía con la puerta abierta. Me resultó algo chocante aunque dada la disposición de la sala de espera los que allí esperábamos no viéramos nada. Pero se oía muy claramente lo que allí ocurría. Los diálogos que nos vimos forzados a escuchar durante la espera quienes allí estábamos, me parecieron además de lejos de nuestra incumbencia (detalles de operaciones de cataratas, recetas caseras de enjuagues oftalmológicos, descripciones fatales de irremediables miopías) completamente impropias, pero no por el contenido de los mismos, sino por el modo en que se expresaba el facultativo que, recordemos, luego me iba a atender a mi. Las risas nerviosas de mis acompañantes ocasionales atestiguaban un sentimiento semejante al mío. Mi primera impresión fue que aquel hombre estaba borracho. Hablaba con la voz triunfante y despojada de todo recato de un tipo en el que el alcohol a derrumbado las inhibiciones. Era una voz ronca, explosiva, cargada de cigarrillos negros, la que vociferaba en la punta de aquel pasillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ponete ahí, no seas cagona! – espetaba la voz de aquel energúmeno a una mujer de edad que había entrado con su hija; refiriéndose seguramente al hecho de que la anciana demostraba cierto temor a una inspección ocular que se sabe siempre incómoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las dos salieron, le tocó el turno a otro pareja de madre e hija. Esta vez la mujer mayor se defendió del irrespetuoso con cierta ironía, tal vez intuyendo nuestra forzada expectación y temiendo de algún modo nuestro anónimo y secreto juicio. Pero nada pudo contra las brabuconada encarnada en aquel tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Yo no se que mierda pasa con estos laboratorios! – lo escuchamos decir con el tono de quien insulta aun conductor imprudente que le tira el auto encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esa altura ya pensaba en irme para no tener que soportar un tratamiento similar, pero mi ojo, lejos de consideraciones morales, se esforzaba por demostrarme que yo debía demostrar mi amor por él afrontando cualquier vejamen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Muglia! La voz del miserable me llamaba como quien pasa lista en una ronda de presos. Cuando entré al consultorio me asombré de lo bien que puedo adivinar la contextura física de una persona con sólo escuchar su voz. El hombre en cuestión era, como lo había imaginado, una especie de zapo papudo y arrogante sentado a horcajadas en un taburete giratorio. Llevaba puesto uno ambo color celeste de esa tela fina tan desagradable que usan los médicos en las terapias, el escote amplio de la camisola dejaba ver su pecho velludo y canoso quemado por el sol, y una fina cadena de lo que supuse oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté ser lo más lacónico posible y no reaccionar ante los bárbaros estímulos de aquel personaje, solamente quería una receta y que me sacara la viga que estaba asolando mi ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Andresito, qué te pasó? Tengo que aceptar que ofenderme con el diminutivo era una muestra de sensibilidad demasiado exagerada, pero aún así me incomodó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a explicarle, nervioso, lo que había ocurrido, puntualizando demasiado los pormenores del hecho, como siempre ocurre cuando queremos ser sintéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El sábado… vió que hubo una gran tormenta…bueno…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No se que pasó acá el sábado porque yo estaba en Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente pensé: “me cagó”. Con una frase había puesto distancia entre mi ordinaria vida de pobre empleado, y la suya de médico exitoso que hacía escapadas turísticas de fin de semana al extranjero. Igualmente seguí mi relato, él mientras me había hecho sentar en uno de esos aparatos diabólicos e intimidantes que se utilizan para este tipo de estudios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno se me metió algo en este ojo, una basurita… y me refregué y seguramente me lastimé, o todavía tengo algo adentro (pensé en agregar “del ojo” para evitar el chiste zafado, pero realmente no lo creí capaz de tanto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una luz penetrante me dio de lleno en el iris y puedo jurar que la sentí llegar hasta la nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conjuntivitis viral epidémica -, sentenció con voz misal – seguramente estuviste con alguna pendeja el fin de semana, que te lo pegó, esto es re-contagioso – agregó con un tono mucho menos solemne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consternado por la insolencia quise dejar claro que era un tipo casado, con dos hijos y que no salía con “pendejas”; algo airada pero seriamente le espeté:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, no estuve con ninguna pendeja…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces con un pibe – dijo socarronamente. El tipo era un genio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era pequeño me asaltaba a veces la fantasía de una especie de omisión legal por parte del estado que nos permitiese la decisión de matar una o tal vez dos personas (con la debida justificación) sin ir presos; en esa época fantaseaba a quien elegiría, agotaba lentamente mis oportunidades pues se trataba naturalmente de decisiones muy trascendentes. Si esa ley delirante hubiera estado en boga aquella tarde hubiese agotado allí mismo una de  mis posibilidades, estando seguro de hacer un favor enorme a mi comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero, a mí me entró una basurita en el ojo – argumenté – no me parece que una conjuntivitis…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay una epidemia de conjuntivitis- dijo meneando la mano como para borrar los restos de mi discurso que hubiesen quedado estorbándole en el aire – ponete estas gotas, no vayas a laburar, te va a durar tres o cuatro semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya no podía argumentar más, rogué que terminara el maldito certificado que le pedí y que sabía no necesitaba para justificar mi ausencia en la oficina. Cuando se enteró donde trabajaba (un organismo relacionado con el trasplante de órganos), comenzó a indagar la forma de habilitar un centro de implante de córneas, ya que él sabía el trámite era muy difícil y yo le tenía que ayudar bla, bla, bla. Cuando le dije que anotara el teléfono para averiguar (que era la única ayuda que pensaba darle), disparó su vozarrón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No, qué teléfono, voz me vas a averiguar y me vas a llamar! –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se si adivinó mi perplejidad o si leyó en mi sonrisa la inoperancia de sus atropellos en este caso, “acá ganó yo, pense”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Trabajo en prensa, no lo puedo ayudar. ¿Tiene donde anotar?- Quise darle al final de la frase un aire sutilmente impaciente, aunque no se si mi delicada inflexión llegó hasta aquella mente obtusa. Gocé viéndolo buscar un papel y una lapicera, después le dicté los números muy rápido, como para que tuviera que preguntar varias veces con aire estúpido; sólo conseguí que me hiciera repetir dos números, pero fue suficiente. Obtuve mi pequeño triunfo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijo que volviera la semana entrante, yo asentí como si me muriera de ganas de tener otra edificante entrevista como aquella, seguro de no verlo nunca más. Cuando bajaba la estrecha escalera alumbrada por el foco desnudo que pendía de un largo cable, lo escuché llamar a su siguiente víctima. Rumbo a la farmacia y mientras las nubes se apelotonaban en el cielo prometiendo lluvia, reflexioné sobre la extraña forma de repartir las cartas que tiene Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-6171525516098281538?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/6171525516098281538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=6171525516098281538' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6171525516098281538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6171525516098281538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/crmundo-miserable-el-oculista.html' title='cr.Mundo miserable / El oculista'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7stih6dWkI/AAAAAAAAAIA/GH1ng7zuQfU/s72-c/el-gran-pez-muglia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-3454134716202984102</id><published>2008-02-19T11:03:00.000-08:00</published><updated>2008-02-19T11:05:54.048-08:00</updated><title type='text'>cu.Cómo me gustaría que fuese el mundo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7sobx6dWjI/AAAAAAAAAH4/p2Bo_ZVcw7k/s1600-h/foto2-muglia.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7sobx6dWjI/AAAAAAAAAH4/p2Bo_ZVcw7k/s320/foto2-muglia.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168769455057885746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;foto AGM&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento / inédito – todos los derechos reservados / año 2001&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Empieza bien, eso no lo cambiaría, me despierto con mi amor y me acurruco como un paloma en su regazo mullido, en esa renuncia a la hombría y retorno al estado de niñez, de indefensión, que nos permitimos los hombres en la intimidad. Estiraría sí un poco ese momento, duraría quizás todo el día o varios días, de caricias somnolientas y duermevelas compartidas. Cuando salimos y nos despedimos su aliento se queda pegado al mío, maravilla que no se me hubiese ocurrido si tuviera que inventar el mundo desde cero; por lo que me he inclinado por una rectificación  y ampliación del mundo con el que contamos (tampoco soy tan ambicioso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Después de una despedida en bajada el foco se amplía del rostro sonriente de mi amor, al resto del todo, que se vuelve de pronto profundamente inhóspito. Cruzar las vías desgarbadas hacia la estación, en esta mañana fría llena de estocadas y de humedad, en esta mañana a medias de polo norte, con luces de neón todavía despiertas. Y este cruce entre los yuyos que se asoman del empedrado y entre los charcos que adivino tan helados, solo se mitiga por la acción atlética de mis zancadas que logran alejar con el movimiento la sensación vagamente aterradora de que lo que se detiene en este ambiente puede congelarse o morir. Después cruzar el puente sobre las vías, que me recuerda tanto aquel otro puente de Van Gogh, todo verdes y azules invernales, pero tan luminoso en comparación de este desvencijado. Ganaría si tuviera esa luz malva y esas bufandas azuladas, algún hombre con galera, alguna dama pelirroja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En el andén donde la gente se agolpa y donde nos convertimos en simplemente dos piernas y dos brazos más, sin más identidad que las reces que se acumulan en el frigorífico, en ese mismo andén debería haber un piano, no uno grande, un piano vertical con su pianista. Me imagino este pianista con el mismo rostro que uno de estos obreros que van al sur, con grandes bigotes y canas en las patillas enormes, con un pulóver tejido en casa grueso y gastado, de cuello alto, y un saco príncipe de Gales que se abre por atrás cuando se sienta en su taburete. Estaría en pantuflas, para demostrar que está tan cómodo allí como en su casa, que ese momento, ese mismo, es uno de sus favoritos y en el que es más feliz. Nadie le daría monedas, solamente las gracias. Estaría tocando “La valse des lilas” y entonaría la letra con un impecable y sobrio francés, sin altisonancias ni pretensiones de crooner talentoso. Entre la multitud que no se agolparía, sino que guardaría un silencio cariñoso, una joven menuda repartiría rosas desde un canasta sin fondo, que me recordarían el aliento de mi amor y me harían llorar. Y una joven pareja de novios se pondría a bailar lentamente, dejando sus bolsos y carpetas al guarda que sonreiría fraternalmente a nuestras lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Después llegaría el tren con su estruendo y nos iríamos todos en él, todos los presentes, incluso los boleteros para evitar las despedidas que son pequeñas rodajas con las que nos convida la muerte. En el tren donde todo estaría tan desvencijado como siempre, habría en cada vagón algo interesante para ver, peceras con cangrejos desmesurados que los niños alimentarían con gran alborozo de su parte, que convivirían con peces coloridos de sugerencias tropicales. En otro vagón un hombre menudo interpretaría en su trompeta dorada y reluciente, el sombrero algo caído sobre la frente, una improvisación inspirada en el vuelo de los pájaros y en los dedos de Louis Armstrong, que son prácticamente la misma cosa. Un mono disfrazado de arlequín pasaría la gorra y a cada paso se sacaría su antifaz agradecido, mostrándonos su mueca reluciente de dientes, y allí la gente depositaría los pétalos de las rosas obsequiadas por la joven en el andén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo mientras, me sentaría en un rincón y jugaría con los pájaros multicolores que, sueltos en el vagón, se negarían a retirarse por las ventanillas abiertas y se posarían en nuestros hombros, rebuscando alegremente en nuestros bolsillos para picar nuestros boletos de pasajeros. Entretanto un viejo de pelo muy blanco, mientras recita a Prebert (el que recitaba a Whitman pasó hace unos momentos), se acercaría con una canasta repleta de libros, para que eligiéramos el que más nos gustara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El viejo, mientras acaricia nuestros pájaros a la espera de la elección, deja de recitar y nos obsequia la única foto de su nieta que posee, para que separemos las hojas de nuestro libro sin marcarle las esquinas. Asiente satisfecho cuando elegimos un pequeño volumen de Pavese, forrado en algodón de las islas, y se despide con un sonoro beso en nuestra frente. A nuestra pregunta de si quisiera ser nuestro padre, responde con una intrigante semisonrisa que cuidemos bien a su nieta. Se retira confiando en que a la mañana del siguiente día, le devolverán la foto que jamás se cansa de obsequiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Uno de los pájaros se ha posado sobre el borde superior de mi libro y picotea satisfecho uno de los versos, intentándome señalar su preferido, cerca de él un colibrí que permanece suspendido en el aire, asiente gravemente la elección. El alboroto de dos prestidigitadores que se escamotean una naranja a medio pelar, llena de pronto el vagón. Luego de algunas bromas hacen aparecer la misma naranja pero completamente pelada de debajo de la falda de una mujer policía, la mujer ríe sorprendida mientras intenta sacar infructuosamente los restos de la cáscara de la funda vacía de su revolver, mientras aquel es desarmado por dos niños que juegan carreras en el piso de goma, con las balas plateadas y doradas. La naranja es repartida convenientemente entre los pasajeros y los pájaros, se quedan con las semillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Exactamente quince minutos antes de lo previsto, el tren llega a la estación que se ha convertido en una gran plaza llena de sol, debajo de sombrillas rosadas los guardas esperan para picar los boletos, pero estos fueron cambiados por los pájaros, que en su lugar han depositado bizcochos y confites. Los bizcochos son repartidos entre la multitud de palomas que se turnan sin disputas para recogerlas del suelo, los confites son depositados en urnas transparentes para ser enviados a donde los estudiosos tratarán de averiguar su función (descartada obviamente la de ser comestibles). El guarda nos cambia nuestro bizcocho por un pequeño ramo de jazmines y nos exige además un abrazo fuerte, frunce el ceño cómicamente hasta que nuestro tercer abrazo lo deja finalmente satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A la salida de la estación los automovilistas permanecen inmóviles mientras observan el ascenso de un inmenso globo aerostático multicolor,  que se bambolea al final de una cuerda, mientras las señoras dejan de  lado las bolsas de los mandados, y se consagran al vuelo de bautismo de sus bombachas, arrojadas desde lo alto de la canastilla por un payaso parecido al presidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y yo tomo la diagonal hacia el horizonte del que han desaparecido los edificios y solamente hay árboles, y me obsequian zapatos nuevos acordonados en las zapaterías frente a la estación, y luego camino siguiendo el compás, y en lugar de escribir mis mejores versos, los digo al primero que pasa que me abre su corazón en un beso de sus hijos, y en una sonrisa a más no poder, mientras la lluvia y el frío se han ido y el sol cubre todo con una película tibia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-3454134716202984102?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/3454134716202984102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=3454134716202984102' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3454134716202984102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3454134716202984102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/cucmo-me-gustara-que-fuese-el-mundo.html' title='cu.Cómo me gustaría que fuese el mundo'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7sobx6dWjI/AAAAAAAAAH4/p2Bo_ZVcw7k/s72-c/foto2-muglia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-8870423468033996983</id><published>2008-02-19T10:34:00.000-08:00</published><updated>2008-02-19T11:33:36.539-08:00</updated><title type='text'>ar.Fluir (o cuando las fotocopiadoras matan a los espermatozoides)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7sh4x6dWiI/AAAAAAAAAHw/fepNxBNmimg/s1600-h/retrato-muglia.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7sh4x6dWiI/AAAAAAAAAHw/fepNxBNmimg/s320/retrato-muglia.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5168762256692697634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pintura AGM - acrílico &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N°15 / Año 5 - Agosto de 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A primera vista el principio de las artes plásticas pudo haber sido cuando los brujos/chamanes/charlatanes prehistóricos comenzaron a pintar las paredes de unas cuevas que nadie vería, con fines por supuesto mágicos, y no estéticos. Consideraciones aparte de que la existencia de estos chamanes fuera posible gracias a la mayor organización de las protosociedades prehistóricas, cuyo excedente de producción posibilitó que uno de la tribu pudiera dedicarse a otra cosa que no fuera buscar comida para alimentarse. Es decir, cuando sobró comida es que fue posible que uno se rascara (la cabeza) y comenzara a pensar en cosas que trascendían la fútil grosería de subsistir. Esto es: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Quién nos puso aquí? ¿Por qué llueve? Y otras preguntas similares (que en su mayoría aún no han sido respondidas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo no hay que perder un detalle (en suspenso), pese a la importancia y relevancia de lo que estamos describiendo, que es a todas luces el nacimiento del pensamiento. Y no del occidental como estamos acostumbrados, sino del pensamiento liso y llano (o tal vez no tanto). Anyway, decíamos dentro de este maravilloso alumbramiento lógico deductivo está implicado un detalle ínfimo, secundario, relegado y por  que no pelotudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que para que este chamán pudiese pintar sus animales en las paredes de su cueva, para que luego les arrojara lanzas y bailara sus danzas mágicas a la luz inestable de la llama, para que esto en efecto influyera en la cacería y cambiara el destino, es decir para que este pudiera ser dominado, influido o condicionado por el chamán y su magia; con todo lo que esto implica: participar de alguna manera en los acontecimientos que precisamente nos “acontesen” ya que no disponemos de ninguna herramienta para predecirlos y/o producirlos, debía existir este detalle (nuevo suspenso). Porque sí, los chamanes y médicos brujos prehistóricos ya se habían dado cuenta de que efectivamente, la vida es una bicicleta que nos regalan al nacer (pero sin manubrio). Y la magia era una forma de controlarla, y dominar un poco la angustia existencial, nosotros tenemos la psicología. Pero toooooooooooooooodo esto que estamos describiendo no sería posible sin una cosa: la pintura (e aquí el detalle).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo? Sí, la pintura. El pigmento que el chamán usó para fijar en las paredes, de manera magistral, naturalista, incluso impresionista (¡?), según algunos, sus ideas en forma de pintura rupestre. Porque el chamán, antes de pensar en cazar imaginariamente a los animales, tuvo que pensar en cómo representarlos, y concebir un medio (no se olviden esta palabra) a través del cual hacerlo, un soporte (ya lo tenía la cueva, su morada o su templo o su lugar sagrado); y esto lo tuvo que pensar antes del rito, o por lo menos conjuntamente con éste. Porque en el rito estaba implicado el pintar. E incluso el pintar, la representación, era parte fundamental del rito, ya que sin esta operación que también estaba probablemente ritualizada, el rito en sí no sería posible. Entonces, este producto, esta imagen pintada en la pared, ¿era considerado por quienes la producían como arte? No. ¿Estamos asistiendo al nacimiento del arte? No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el chamán, y las pocas personas que observaran las pinturas, éstas no estaban destinadas a la contemplación ni al goce estético, ya que se encontraban dispuestas en lugares poco accesibles, sino a fines puramente rituales. La pintura no era arte, las pinturas eran tal vez: ¿El alma de los animales? ¿El anticipo de la cacería? Quien sabe. Todo es conjetura para esa época de la que no existen registros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa sí es cierta, si bien no podemos decir que en la prehistoria nació el arte como tal, sí podemos decir que nació la pintura. Pero no la pintura como concepto, sino la pintura como material. Y aunque este parezca un dato menor, una curiosidad histórica, un buen material para un “¿Usted sabía?” de Pelopincho y Cachirula (ver Anteojito y Antifaz), no lo es tanto si consideramos que el principio que hace posible que en este momento usted esté leyendo esta revista, data del nacimiento del hombre. Y que este principio no es otro que la adaptación de lo que la naturaleza hace por sí misma, y no me estoy poniendo romántico ni new ager, este principio existe incluso (y sobre todo) adentro nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principio es básicamente lo que sigue. ¿Qué es la pintura? (recuerden que hablamos de ésta como material o mejor, como materia). La pintura es un sólido que flota en un líquido. No es un líquido de color, es un sólido. Un sólido que se vehiculiza a través de un médium. Todo fluido destinado a cubrir una superficie para cambiar su color lleva básicamente el mismo principio que descubrió nuestro chamán. Ya sea esto acrílico, óleo, acuarela, tinta, látex de pared, barnices, marcadores y rotuladores, y todo lo que se les pueda ocurrir que esté destinado a ese cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En rigor existen otros elementos dentro de la pintura, en cuya descripción no profundizaremos por una cuestión de índole práctico y dramático.  Sí mencionaremos la existencia del aglutinante: sustancia destinada a fijar las partículas a la superficie una vez evaporado el médium o diluyente. Al aglutinante se debe también el  brillo y la resistencia al paso del tiempo de una pintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médium por su parte, es el río que transporta nuestras piedritas coloridas. Y esto deja de ser una metáfora infantil si consideramos que en el caso de algunos pigmentos las piedritas pueden llegar a ser semipreciosas. Tarea N° 1. Vayan a una librería y pidan un óleo color azul ultramar, luego pidan un azul de ftalocianina. ¡Sorpresa! ¿Por qué el ultramar vale el doble? Porque históricamente el azul era un pigmento de difícil obtención, y la única piedra de la que se podía sacar el polvito que se convertiría en pintura era el lapislázuli. Piedra semipreciosa y que encarecía grandemente el valor final. ¿Por qué ahora sigue siendo más caro cuando sabemos que ya no lo hacen con lapislázuli? Qui lo sa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los pigmentos marrones, rojizos, sienas, y negro, eran más baratos porque en los primeros casos se hacían con tierras de diferentes lugares (sí, tierra de Siena, etc.), y en el caso del negro con carbón o carbón de huesos. Y el resto: química. Sulfuros, óxidos, cromatos, cinc, hierro, plomo, titanio, y todos los materiales que se pueden encontrar en las etiquetas coloridas de cualquier pomito de 18 ml. El plomo fue utilizado para la obtención de blanco, hasta que se advirtió recientemente (principio de siglo XX) que era tóxico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la etimología de la palabra médium, no es casual la coincidencia de términos con los médiums que engañaron al pobre Houdini desesperado con la muerte de su madre. Efectivamente un médium es el que mediatiza, el que lleva una cosa de un lugar a otro. El médium conecta, lleva el mensaje de los muertos a los vivos; el médium pictórico también conecta, lleva, mediatiza o transporta el pigmento hacia el soporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El médium puede ser de diferentes características, sólo basta que sea un líquido capaz de transportar un sólido. La historia del arte y de sus técnicas es un catálogo de médiums. El primero es por supuesto el agua, en el caso de la acuarela, las témperas o gouache, el acrílico y otras pinturas plásticas como el látex. El aguarrás u otro hidrocarburo, en el caso de las pinturas que tienen el aceite como aglutinante. Por ejemplo el óleo o los esmaltes (no confundir con los esmaltes para cerámica cuyo médium es el agua y el brillo y dureza se le da por temperatura. También pertenecen a esta categoría los barnices y las tintas gráficas. Las pinturas al aceite poseen mayor dureza en la terminación y son de secado más lento. El alcohol también es un medio utilizado en las tintas de secado rápido como en rotuladores, marcadores, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La preocupación es básica e históricamente siempre la misma, qué medio utilizar para transportar un color de la naturaleza al soporte, de abstraerlo (o ahora nos vamos a creer que la abstracción nació con una pretenciosa acuarela de Kandinsky) de su entorno para aislarlo en una superficie. El transporte era entonces el problema, y no sólo el transporte de los pigmentos a través del médium, sino el de su combinación (pigmento + aglutinante = pintura) de un lugar a otro. Fue recién a fines del siglo XIX con la comercialización de la pintura al óleo fraccionada en pomos, que se facilitó la utilización y el traslado de la misma. Esto ayudó al nacimiento de la pintura a plen air como querían los impresionistas. El pintor tenía que simplemente, comprar los colores que prefiriese tener en su paleta, tomar su maletín, su trementina y salir a buscar la luz del sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de esto, el pintor era también el conocedor de los bemoles de un oficio milenario, el de la preparación de los colores para su utilización en el estudio. Durante el Renacimiento los talleres de los artistas contaban con asistentes que desde jóvenes, iban aprendiendo los misterios de su labor, y preparaban las pinturas y los soportes donde los maestros trabajaban. Los discípulos eran también los encargados de pintar los fondos de los grandes frescos o retablos, para que los maestros dieran los últimos toques, insuflaran el soplo final de vida. Leonardo Da Vinci, el artista más reproducido, comentado, endiosado y mitificado por contemporáneos y posteriores críticos de occidente, no cuenta con un número preciso de obras que den certezas de su autoría. La Gioconda y poco más es lo que se le puede atribuir, y por supuesto sus croquis, dibujos, etc. Pero en cuanto a pintura es poco lo que se sabe de él. Antes bien, muchas de las obras que se han catalogado como suyas no cuentan con las pruebas suficientes como para no atribuírselas a sus ayudantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Angel por su lado, prescindió prácticamente de asistentes en la ejecución de los frescos de la Capilla Sixtina, salvo para la preparación de los colores y de las superficies. La ejecución fue íntegramente hecha por él. Si creemos en Hollywood, Charlton Heston tenía un sólo discípulo que lo auxiliaba, según la versión cinematográfica de la vida del artista, y no porque la Metro no tuviera dólares para contratar más extras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultado:&lt;br /&gt;a) el papa Julio II (un sufrido Rex Harrison) luchaba contra miguelito que nunca terminaba el fresco&lt;br /&gt;b) los fondos de la Sixtina sin el auxilio de ayudantes son, debemos decirlo aquí, francamente malos; ya sea por una decisión estética de Miguel Angel que escultor sólo se interesaba por las figuras, o por otra razón, esto es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un dato más que se relaciona con lo anterior. En el siglo XIX existían especialistas en fondos, en cielos, etc. Un pintor que hacía un cuadro para un salón (un cuadro histórico de grandes dimensiones por ej.) no tenía que preocuparse por apresar los fugaces efectos de la meteorología, sino que simplemente llamaba a un experto en cielos para que le pintara el suyo. Fantástico. Que paradoja pensar que uno puede estar admirando un autor que no es tal, que esta pincelada es de otro; y después leemos la Ley 11.723y los derechos de autor y nos creemos esto de la originalidad, bla, bla, bla. ¿Y el autor dónde está? No, no señor, Homero no existió o es un montón de autores dispersos, y el único lugar en el que vivió alguna vez no es Grecia sino en el fresco de un tal Rafael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volviendo a nuestro chamán semidesnudo (como se le pega a uno el imaginario occidental), qué hizo él sino tomar lo que ya había visto en la naturaleza y adaptarlo a sus necesidades. Y no me diga que esta no es una operación conceptual complicada, porque lo siento a tratar de encender el fuego con dos palitos secos y una piedra y vamos a ver dónde queda su mirada peyorativa sin esas prótesis llamadas fósforos, encendedor, magiclik, cocina, calefón, automóvil y que en realidad debieran llamarse no se hacer o no puedo hacer x cosa: alcanzame el no sé prender el fuego, pasame a buscar en el no puedo caminar a casa, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la naturaleza ya se encontraba el principio del médium y del transporte de una sustancia sólida por una líquida. El río que se lleva el tronco. ¡¡¡Apaguen esa música de Enya!!! Y dígame sino usted, o es que piensa que ese líquido que corre por adentro suyo y que denominamos sangre para no hacer una fatigosa enumeración de lo que transporta, es rojo. ¡No!. Es rojo porque lleva glóbulos rojos, además de plaquetas, glóbulos blancos, oxígeno y otras nimiedades. ¿O es que cree acaso que esos alegres pescaditos que hacen posibles nuestros hijos y nuestras palomas, llegan con sus 21 cromosomas hasta su mullido y luminoso objetivo por obra y gracia del espíritu santo, de la cigüeña o de ciertos repollos conspiradores? ¡No! Van nadando por un líquido. ¡Pero, y entonces, todo es un sólido que viaja en un líquido! ¡Todo es fluir como en el budismo Zen! Categóricamente ¡No!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque nuestro brillante siglo XX (y nunca mejor utilizada la metáfora) inventó la electricidad, mejor dicho, la forma de transportarla y darle utilidad, ya que según creo ya estaba inventada por un tal Dios y los rayos y relámpagos, o tal vez antes de eso por Zeus. Y después, descubrieron que esta electricidad podía transmitirse o dejar de transmitirse (switch on off), y que si interrumpimos el paso de la electricidad en distintas medidas temporales y le decimos al que está en la otra punta del cable (¡¡donde sea que esto sea!!) que un impulso largo es una raya y uno corto es un punto, y nos ponemos de acuerdo también que tantas rayas y puntos son tal letra etc.: sí, inventamos el telégrafo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si viene además un tal señor Alexander Graham Bell y se pone a estudiar formas de mejorar el telégrafo y por una casualidad o causalidad del destino descubre que voces humanas pueden transmitirse a través de un cable (apoyándose un poco en los inventos de Edison y sus cilindros parlantes), entonces señores ¡tenemos el teléfono!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, hemos inventado un médium no líquido que es capaz de llevar información con total ¡celeridad!. De ahí hasta Internet y la información on line, o clock, of course hay un paso. Pero usted me dirá: la información no es un sólido, es una abstracción. Y la electricidad no puede tampoco transportar sólidos, ya que todavía no se ha inventado el teletransportador del capitán Kirk para que nos lleve de un lugar a otro. El médium electricidad no puede dejar de lado el médium líquido (sea cual sea). ¿Seguro que no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarea N° 2: tome su DNI, vaya a su quiosco amigo, saque una fotocopia de la primera y segunda hoja, también la del cambio de domicilio de haberse efectuado en el último año. Vaya a su casa, tome la hoja por un extremo, sacúdala enérgicamente. La reproducción de su desmejorada foto (podemos decir que la foto de nuestro documento SIEMPRE es nuestra peor foto), permanece allí, indemne. ¿Cómo llegó hasta allí? ¡Touche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Electrostática. La fotocopiadora trabaja con tonner, esto es un polvo, no hay ningún líquido. ¿Cómo llega al papel? Por electricidad, y se pega a él por el aglutinante resinoso que recubre los granos de tonner y que se disuelve por calor (por eso las hojas salen calientes). De cualquier forma: EL LIQUIDO SE HA IDO. Su Laser Jet funciona de forma similar, nada más que con un láser. No existen más nuestros pescaditos alegres ni nuestros troncos flotando, ni Heráclito y su río brillante ni el Ganges, nada: ELECTRICIDAD. Nada (tachado - de nadar – imposible sin líquidos) then: electricity.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y usted dirá: pero bueno el progreso hace posible que gracias a este invento podamos contar con copias baratas de nuestros documentos más importantes con miras a tramitar nuestras pensionesjuvilacionesexpedientesetc, y esto es bueno porque es una facilidad para quien lo necesite y seguramente los costosblablablabla. Y yo le diría que usted se equivocó al leer esto, porque pensó que era un artículo, y tal vez el error sea mío al no advertirle desde un principio que lo que estaba tratando de escribir aquí era un poema. Que dice que un mundo de líquidos es más conveniente y más adecuado para hacer como decía Bukowsky: “... manténte alejado de Dios  / permanece angustiado / deslízate...”. Y es que deslizarse sin líquidos es muy doloroso (ausencia de juego sexual previo), y si no pregunten a los pistones impávidos que evolucionan en nuestros motores de cuatro tiempos gracias a la bendición del 15W-40 (aceite).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-8870423468033996983?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/8870423468033996983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=8870423468033996983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/8870423468033996983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/8870423468033996983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/arfluir-o-cuando-las-fotocopiadoras.html' title='ar.Fluir (o cuando las fotocopiadoras matan a los espermatozoides)'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R7sh4x6dWiI/AAAAAAAAAHw/fepNxBNmimg/s72-c/retrato-muglia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-5858547132955262820</id><published>2008-02-06T13:11:00.000-08:00</published><updated>2008-02-06T13:21:31.653-08:00</updated><title type='text'>p.Poemas/ Tres poemas de ferrocarriles</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6ojgliAgAI/AAAAAAAAAHo/ViDxqVKTMTY/s1600-h/muglia-ferrocarril.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6ojgliAgAI/AAAAAAAAAHo/ViDxqVKTMTY/s320/muglia-ferrocarril.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163978965471232002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;imagen AGM&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;p.Poemas/ Tres poemas de ferrocarriles / inédito – todos los derechos reservados / 1999 - 2000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mitología entre andenes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un silbido&lt;br /&gt;en la noche&lt;br /&gt;alejándose a pesar de cercano&lt;br /&gt;metales entrechocándose&lt;br /&gt;metal contra metal, metal sobre metal&lt;br /&gt;una locomotora que se esfuerza&lt;br /&gt;la noche vive un sueño de grasa&lt;br /&gt;de bulones desmesurados ajustando los rieles:&lt;br /&gt;qué dioses sin escala manejan este monstruo&lt;br /&gt;cíclope de luz enorme&lt;br /&gt;qué dioses enormes llevan sus riendas,&lt;br /&gt;que manos vastas duras sucias agrietadas&lt;br /&gt;revisan entre vagón y vagón&lt;br /&gt;en esta noche chirriante&lt;br /&gt;donde un solo pasajero navega&lt;br /&gt;la inmensidad desvencijada&lt;br /&gt;de los vagones,&lt;br /&gt;y esta serpiente enorme de metal tuerto&lt;br /&gt;amarillo y rojo raspado&lt;br /&gt;grita en el descampado&lt;br /&gt;y entre los faroles solitarios&lt;br /&gt;que iluminan inútilmente calles vacías,&lt;br /&gt;y los dioses que manejan el gasoil sagrado&lt;br /&gt;luego de estacionar en las playas hostiles&lt;br /&gt;rayadas por los rieles entre los yuyales,&lt;br /&gt;dejan caminando el monstruo a las espaldas,&lt;br /&gt;detrás las campanas&lt;br /&gt;desvelan los andenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mañana en la estación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una estación de tren&lt;br /&gt;extraña ajena dura&lt;br /&gt;todo es duro, desvencijado, áspero&lt;br /&gt;en la contradicción del sol que lo disuelve todo&lt;br /&gt;incluidos nosotros que nos vamos poniendo&lt;br /&gt;duros,&lt;br /&gt;pasa una pareja con un chico de unos cinco años&lt;br /&gt;ella grita insulta vocifera ninguno se apura&lt;br /&gt;los pasos son ajenos a la pelea&lt;br /&gt;el chico mira todo con una mirada vacía,&lt;br /&gt;ella sigue gritando todas las cabezas se dirigen a ella&lt;br /&gt;de pronto levanta la mano&lt;br /&gt;suena un cachetazo feroz&lt;br /&gt;él se inclina un poco&lt;br /&gt;como un muñeco de trapo vuelve a su posición&lt;br /&gt;de a poco&lt;br /&gt;ella lo golpea nuevamente (sin dejar de caminar)&lt;br /&gt;él ni siquiera hace una mueca&lt;br /&gt;esta vacío&lt;br /&gt;alrededor de su corazón han crecido una tras otra&lt;br /&gt;costras de indiferencia una tras otra&lt;br /&gt;nada la interesa nada lo lastima nada lo afecta&lt;br /&gt;está muerto&lt;br /&gt;además de un poco borracho,&lt;br /&gt;ella lo golpea nuevamente en la nuca&lt;br /&gt;el chico no los mira las costras ya empezaron a crecer&lt;br /&gt;también en él,&lt;br /&gt;mientras nosotros opinamos sin nada mejor que hacer&lt;br /&gt;sobre la vida de este y de todos opinamos&lt;br /&gt;una nena sostiene una lata de gaseosa&lt;br /&gt;el tren se detiene&lt;br /&gt;una vieja asoma un perro que lleva por la ventanilla&lt;br /&gt;el perro permanece  quieto como un cromo&lt;br /&gt;la nena lo saluda “chau perito”&lt;br /&gt;el perro no saluda&lt;br /&gt;el padre sonríe&lt;br /&gt;en la ventanilla posterior una chica algo fea&lt;br /&gt;sonríe y se le ilumina la cara y es hermosa&lt;br /&gt;la nena repite “chau perito”&lt;br /&gt;el mundo se llena de pureza&lt;br /&gt;se vuelve algo que vale la pena ser vivido&lt;br /&gt;por el solo hecho de oír a esa nena&lt;br /&gt;de ver la sonrisa de esa chica&lt;br /&gt;el tren arranca&lt;br /&gt;la manito se agita&lt;br /&gt;“chau perito” se ríe&lt;br /&gt;el mundo queda suspendido entre el abismo y los ángeles&lt;br /&gt;entre monstruos que vociferan&lt;br /&gt;y ojos transparentes,&lt;br /&gt;YO mientras tanto&lt;br /&gt;zumbando en el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Niño durmiendo en el vagón&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chapaleamos sin discurso sin cerebro sin nada&lt;br /&gt;más que alma en nuestra pequeña y horrorosa desagradable&lt;br /&gt;miseria&lt;br /&gt;que colma nuestro horizonte.&lt;br /&gt;Dios mira hacia un costado&lt;br /&gt;la muerte cosecha con la hoz la muerte cosecha&lt;br /&gt;niños ancianos&lt;br /&gt;los niños duermen en los asientos&lt;br /&gt;bamboleantes de los trenes balbuceantes que cortan el mundo con&lt;br /&gt;sus costuras de acero y madera,&lt;br /&gt;y nosotros nos bamboleamos preguntándonos por qué este pequeño&lt;br /&gt;ser que no puede ser culpable de nada paga por nosotros&lt;br /&gt;o por nuestros pecados&lt;br /&gt;¿o es que quizás Jesús no pagó por los pecados de todos?&lt;br /&gt;y entonces tenemos breves oscuros ingratos injustos holocaustos diarios&lt;br /&gt;para que nosotros podamos seguir perpetuando nuestros errores&lt;br /&gt;por siempre jamás amen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el niño duerme tranquilo en el vagón&lt;br /&gt;sucio y brutal de un tren que se dirige hacia la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-5858547132955262820?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/5858547132955262820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=5858547132955262820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/5858547132955262820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/5858547132955262820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/ppoemas-tres-poemas-de-ferrocarriles.html' title='p.Poemas/ Tres poemas de ferrocarriles'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6ojgliAgAI/AAAAAAAAAHo/ViDxqVKTMTY/s72-c/muglia-ferrocarril.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-6196726983101047850</id><published>2008-02-05T13:56:00.000-08:00</published><updated>2008-02-05T13:59:03.156-08:00</updated><title type='text'>Crónicas del mono / Primera comunicación</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jb_1iAf_I/AAAAAAAAAHc/wmWQXjyLDHM/s1600-h/muglia-mono.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jb_1iAf_I/AAAAAAAAAHc/wmWQXjyLDHM/s320/muglia-mono.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163618862528233458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;i&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;lustración AGM - técnica mixta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónicas del mono / Primera comunicación / inédito - todos los derechos reservados / 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un mono. No lo sabía realmente hasta que ellos me lo dijeron. Repitieron muchas veces uno de esos sonidos que parecen llenos de huesos e hipos con que se comunican unos con otros. Me señalaban o aludían a mi y decían: ¡Mono! Soy muy inteligente así que comprendí rápidamente que así me denominaban, soy un mono. Parecen tener uno de esos raros sonidos para cada objeto, realmente es complejo adivinar cual corresponde a cada uno. ¡Banana! he aquí uno de los que más me gusta. Me disgustan algunos otros como malo, sucio, haragán, como me grita mi amo cuando tardo en despertar. Él no se grita a sí mismo aunque duerme igualmente; quiero gritarle ¡haragán! cuando lo veo hacerlo, pero solo me sale un grito que no parece comprender y que motiva que me mire perplejo y me tire con su zapatilla desvencijada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pero es tan aburrido! Solamente se preocupa por conseguir los discos brillantes, o ver su caja de colores cuando llegamos ya de noche; a veces olvida darme de comer mientras la mira, durante horas. Yo le grito como para recordarle que existo, que soy ¡un mono!, el me mira con sus ojos muertos y su rostro tan poco expresivo y de a poco parece volver de ese sueño que le presta la caja de colores. A veces lo veo sonreír mientras la mira, yo también busco allí para comprender por que ríe, pero no logro entenderla. Sería tan divertido si jugara un poco conmigo, pero sospecho que no sabe hacerlo. No comprendo cómo pudo haber olvidado algo tan importante, quizás sea porque no tiene una cola. Me da una enorme lástima ver que sólo posee cuatro extremidades de las cuales las dos inferiores están al parecer atrofiadas, pero él se yergue arrogantemente sobre ellas, como si fuera gran cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo pelo la fruta que me da con mis cuatro manos, y con cierta culpa advierto después que tal vez me envidie por mi destreza, ¡tan torpe es! ¡Figúrense que se sienta para hacer caca! ¡El pobre gran lampiño! Está al parecer del lado más aventajado de la cadenita, pero a veces lo veo tan indefenso que no estoy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-6196726983101047850?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/6196726983101047850/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=6196726983101047850' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6196726983101047850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6196726983101047850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/crnicas-del-mono-primera-comunicacin_05.html' title='Crónicas del mono / Primera comunicación'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jb_1iAf_I/AAAAAAAAAHc/wmWQXjyLDHM/s72-c/muglia-mono.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-1999439536382210222</id><published>2008-02-05T12:53:00.000-08:00</published><updated>2008-02-05T12:59:36.571-08:00</updated><title type='text'>cr.Mundo maravilloso / Final de día</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jOG1iAf9I/AAAAAAAAAHM/X2AR_OxMxj8/s1600-h/muglia-dibujo.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jOG1iAf9I/AAAAAAAAAHM/X2AR_OxMxj8/s320/muglia-dibujo.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163603589624528850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;dibujo AGM - lápiz sobre papel&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Crónica / Mundo maravilloso / Final de día / inédito – todos los derechos reservados / 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Quién no fue sorprendido los primeros días calurosos del año, ahí cuando el verano todavía no llegó cronológicamente pero aún así se hace presente por sorpresa, con un cierta incomodidad y fastidio; como si el cuerpo no se pudiera acostumbrara de golpe al cambio repentino de clima y nos regalara en consecuencia una pesadez somnolienta. Quien no llegó cansado a casa después de un largo día, con la esperanza de abordar rápidamente la cama, como si los trámites intermedios (cenar, bañarse, dormir a los niños), pudieran apurarse de un trago o simplemente hacerlos desaparecer con un chasquido de dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Uno de esos días transcurría por su fin. La noche calurosa y plena de estrellas arropaba el patio amplio que antecede nuestra casa (un duplex) (del dueño) (alquilo). Mientras bajábamos del auto, a un lado de nuestra puerta la de la vecina se abrió y dio paso a su pequeñín de dos años, que rápidamente entabló ese concepto incomprensible para nosotros los mayores llamado juego, con mi hija. El más pequeño de mis dos hijos, que a la sazón cuenta apenas un año y medio, se había dormido en su sillita por lo que procedí a acostarlo en el sillón más grande del living (sillón que yo mismo hice).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La puerta de la casa quedó abierta y mi señora se introdujo en la casa de la vecina, parloteando ambas alegremente. De tal suerte quedé dueño de mi castillo. Me dirigí a la cocina, sediento aunque falto de esperanzas de encontrar nada bueno en la heladera. Cuando tiré de la puerta, aún seguro de no obtener ningún hallazgo de consideración, la primera buena noticia se hizo presente. Acostada en el estante bajo, la figura querida y esbelta de una botella color caramelo me hizo un guiño. Sin siquiera detenerme a preguntar de dónde había salido aquella cerveza, la tomé y destapé rápidamente, como si fuera un espejismo que pudiese desaparecer de un momento a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin embargo, su contenido frío hasta el dolor se derramó tranquilamente en un vaso que encontré sobre la mesada y que llené hasta el borde de sus posibilidades sin preocuparme por limpiarlo. Luego me dirigí al living, que permanecía a oscuras para no despertar al bebé. Con detenido placer me senté lentamente en el espacio del sillón que su pequeño cuerpo no alcanzaba a llenar, sus pies descalzos quedaron rozándome. Después de sentir esa suerte de catarata de dolor-placer que experimentamos cuando nos desplomamos en nuestro cómodo-conocido sillón favorito después de un día duro, estiré las piernas sobre la mesa baja que antecede al sillón, no sin antes descalzarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Luego apoyé el vaso empañado en el brazo de áspera madera de pino y me recliné hacia atrás, arrellanándome en el blando almohadón. Mi hijo dio un respingo, como compartiendo aquel momento placentero de su padre, y me empujó levemente con el pie, ese contacto ínfimo pareció calmarlo y continuó durmiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Di un largo, profundo y lento trago a mi vaso que más pareció un bocanada. El líquido helado, áspero y amargo pareció llenarme y un escalosfrío me recorrió de pies a cabeza. Cerré los ojos como para concentrarme mejor en el sabor del siguiente trago, pero éste, despabilados al parecer mis sentidos por el primero, no tuvo el impacto inicial; en cambio fue más profundo el entendimiento entre mi cuerpo y el gusto ligero de la cerveza, los matices se sucedieron desde mi lengua hasta mi nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Papá de Paloma está dormido.- dice con una vocecita de ardilla el pequeño amigo de mi hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Mi papá toma cerveza - dice mi hija con cierto aplomo e importancia que intuyo ella apoya en el hecho de que estoy tomando cerveza y no otra bebida que ella pueda tomar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lejos de continuar en su análisis sobre mi situación o actitud, los dos siguieron evolucionando en su propios problemas, que incluían en ese momento la disposición de tazitas de té imaginario sobre una mesa imaginaria en un casa imaginaria de un matrimonio imaginario (ellos) con una hija no tan imaginaria (una muñeca).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mi hijo se revolvió nuevamente, pude sentir nítidamente sus ojos oscuros de cervatillo recién abiertos en la penumbra, mirándome. Tomé un nuevo sorbo de cerveza y le apreté con dos dedos una de sus manos regordetas, por la puerta se filtraba el parloteo de los otros dos, y más atrás las voces de mi mujer y la vecina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Una ráfaga de viento agitó repentinamente las cortinas de la ventana contigua a la puerta. Por un momento, corto, huidizo y que ya expiraba, pude sentir la felicidad deslizándose entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-1999439536382210222?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/1999439536382210222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=1999439536382210222' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1999439536382210222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1999439536382210222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/crmundo-maravilloso-final-de-da.html' title='cr.Mundo maravilloso / Final de día'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jOG1iAf9I/AAAAAAAAAHM/X2AR_OxMxj8/s72-c/muglia-dibujo.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-3471992564732931939</id><published>2008-02-05T12:08:00.000-08:00</published><updated>2008-02-05T12:11:49.517-08:00</updated><title type='text'>ar.A quien corresponda. Un aporte a la polémica Arte vs. Diseño</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jC3FiAf8I/AAAAAAAAAHE/Gwh7Ksk428k/s1600-h/crann12.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jC3FiAf8I/AAAAAAAAAHE/Gwh7Ksk428k/s320/crann12.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163591224413683650" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Crann N°12 - artículo - diseño Crann&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Diseño / publicado en Crann N° 12 / Año 4 - Octubre de 2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Obertura&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cualquiera de nosotros que posea una muy sucinta o breve formación acerca de lo que trata la psicología, pelotón entre los cuales me incluyo, sabrá que por el año 1900 existió en la hermosa y templada Viena un enjuto hombrecillo, judío él, gran fumador de habanos y afectado por propiedad transitiva por el cáncer, que definió las fronteras de lo que por aquel entonces era una disciplina tanto o más nebulosa que las volutas que sus cigarros producían. Este caballero, cuyo rostro barbado fue uno de los iconos más explotado por la imaginería del siglo XX, se llamaba como no, Sigmund Freud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo cierto es que el bueno de Sigmundo dejó con su trabajo y teorización la más formidable huella hasta esa fecha, acerca de todo lo relacionado con el análisis de la personalidad y en general de lo que pasa en ese recinto oscuro y mal ventilado que es nuestra cabeza. Nos indicó que adentro nuestro viven unos tipos en eterna disputa que llamó Yo, Super Yo, Ello, etc. Y que estos señores beligerantes entablan un continuo juego de mutua censura, de resultas de lo cual poco es el porcentaje que se ve en nuestras nobles o infames caras y/o conductas de lo que en realidad ocurre adentro nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y como si no fuera suficiente ya con estas revelaciones, y con la evidencia de lo infecto de la condición humana que uno descubre con un mero paseo por la calle o una lectura a vuelo de pájaro del diario, nos hizo ver (o quiso hacerlo) entre otros espantos que (según él) todos señores queremos copular con nuestra madre y matar a nuestro padre. Bien que se me podrá criticar cada una de las líneas antes escritas, y mi vulgar exposición de teorías tan serias, pero estas son a muy grandes y caricaturescos rasgos, parte de las teorías freudianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Andante&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien quiera especializarse en una disciplina tiene varias opciones por las cuales debe forzosamente transitar, si quiere ser un profesional: serio, actualizado, etc. Entre estas obligaciones tácitas que exige toda profesión y que exceden el terreno de lo que el título especifica, o lo meramente académico, existen los cursos, congresos, encuentros, seminarios, etc. En nuestro caso de comunicadores visuales trataremos de los dedicados al diseño en comunicación visual en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos, con mayores o menores diferencias, siempre están estructurados de forma similar. A saber: varios destacados profesionales dan charlas magistrales acerca de uno o más de sus trabajos, o bien del conjunto de ellos (es decir exponen sus carreras de forma testimonial si se quiere), también puede darse que preparen charlas sobre temas particulares. Por otro lado muchas veces se completa la oferta del curso o encuentro con talleres donde se trabaja en grupos sobre temas propuestos en las charlas, o sobre otros elegidos por los docentes de la ocasión. Más o menos este tipo de eventos son todos así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cabe señalar que es notable lo que se aprende, siempre y cuando los expositores sean de calidad, y aún cuando uno no simpatice particularmente con el trabajo de alguno, es siempre aleccionador escuchar un proceso de diseño o de producción. De la misma forma y con el transcurso de un evento, o mejor si son varios de ellos, uno se puede dar una idea (lentamente y acopiando datos) de las constantes o las repeticiones o los lugares comunes internalizados en el horizonte simbólico de la disciplina, expresada a través de las palabras, los ejemplos, y por que no (alguno debe haber seguramente) de los pensamientos de los expositores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Amén de las ideologías particulares (ideología en sentido amplio como “visión del mundo”, todos mal que nos pese llevamos una), que configurarán y seguramente dirigirán en mayor o menor medida el hilo de las palabras, y amén del campo concreto en que aplica su praxis cada uno, con sus especificidades eventuales y sus diferencias lógicas, podemos muchas veces descubrir en las entrañas (y a veces en la epidermis) de los discursos referidos al diseño, constantes y referencias a temas que, debemos indicar, van cobrando importancia a fuerza del relieve que les presta su reiteración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y estos temas se nos revelan como las preocupaciones fundamentales del discurso del diseño. Y digo del discurso pues hay que establecer una diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se enuncia y la instancia en que esto se lleva a la práctica. Quiero trabajar puntualmente sobre el tópico que, al menos en lo personal, he percibido como de onda importancia en lo que se refiere a la disciplina del diseño. Y este tópico lo definiría al modo de Derrida como la tensión de un binomio de conceptos opuestos, estos son: creatividad vs. racionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es notable como en las palabras de prácticamente todos los diseñadores que he tenido el gusto de oír disertar, el énfasis está siempre puesto en la segunda opción de este binomio de supuestos opuestos en detrimento de la primera. Esto traducido sería: el diseño tiene que ver con la racionalidad: el pensamiento dirigido, el proyecto, el análisis, el trabajo, lo buscado, etc., en contra de la creatividad: lo espontáneo, la solución imprevista, la genialidad, etc. Puestos a decidir entre los dos platos, los diseñadores eligen siempre una dieta racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Andante allegro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En rigor, no deja de ser sorprendente que una disciplina, relacionada en el imaginario popular con la creatividad (esos tipos creativos locos que hacen dibujitos), sea, por boca de quienes la frecuentan, pues la disciplina como tal no existe más que en el cuerpo o la carnadura de los profesionales que la componen (la disciplina ni ES ni habla ni se expresa), definida como racional. Una solución a un problema establecido, en este caso comunicacional. La mejor solución que se pueda PENSAR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por otro lado, en general lo que cree la gente, fruto tal vez del mil veces repetido y manoseado “sentido común” (no voy a ceder a la tentación de anotar aquí esa frase pelotuda tan explotada por el periodismo), no coincide casi nunca con los brillantes pensamientos de los teóricos. Pues los teóricos (cualquiera sea su ideología) es bien visto no sean comprendidos por la gente; en todo caso si así fuera los llamaríamos tal vez “prácticos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... Representada en un gráfico, la vida espiritual sería como un triángulo agudo... en la cima del vértice hay muchas veces, sólo un hombre. El gozo de su contemplación es igualable a su desmedida tristeza interior. Los que se encuentran cerca de él no lo entienden, y con indignación, lo acusan de loco o impostor...”. ¿Una cita de la Biblia? Están hablando de un profeta seguramente. No, es el señor Kandinsky hablando de Beethoven. Pero, ¿quién no desearía en suerte la miseria de un genio? Me parece una buena parábola sobre los teóricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, que no tenemos la fortuna de estar en el exclusivo vértice de la pirámide, pero sospechamos tampoco estar en la base, sí damos crédito al pensamiento de la GENTE, y más allá de demagogias baratas, coincidimos con ellos. Y en contra de todos los teóricos o los profesionales que teorizan al respecto, puntualizamos aquí nuestra idea de que sí, muy a pesar de muchos (de la mayoría) el diseño es una disciplina fundamentalmente creativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Adagio ma non troppo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mi formación no es la del diseño (disculpen que hable de mi pero para que sepan desde dónde hablo) sino la de las artes plásticas, sin embargo soy diseñador digamos, de facto. ¡Horror! Bien que este pequeño pecado me hace ver desde las dos disciplinas lo que quizás no se vería desde una sola. Y lo que veo es esta porfía antes señalada, de enfatizar el lado racional del diseño por sobre su faz creativa, muchas veces descartada de plano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En primer lugar ¿Qué sería puramente racional? Reduciendo la subjetividad ¿La matemática sería puramente racional? Pues no, ya que existen hasta en las matemáticas números irracionales, y hasta en la física zonas de relatividad (E = mc2). Entonces, los criterios de racionalidad no son aplicables en rigor ni a la más dura de las ciencias humanas. Siempre en todo lo humano existirá la tensión cabeza vs. vientre indicada por Platón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En segundo lugar ¿Puede algo de lo relacionado con lo visual teorizar taxativa y racionalmente acerca de algo tan huidizo y poco definible como la percepción, o la recepción de los mensajes, o la definición de los lenguajes? Todo el siglo XX ha estado rumiando teorías al respecto: gestálticos, estructuralistas, semióticos, posmodernos, etc., etc., etc., y hasta la fecha nadie ha arribado a una respuesta acerca de cómo elaborar un mensaje (visual, escrito, hablado, filmado o lo que sea) para que el otro lo entienda tal y cual nosotros queremos transmitirlo. Siempre debemos toparnos con el monstruo obtuso de la polisemia y la fuga de sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En tercer lugar ¿Puede una disciplina como el diseño, con una deuda tan evidente con toda la historia de la plástica y las prácticas relacionadas con lo visual y lo creativo, ignorar de manera tan flagrante que su discurso racionalista se derrumba, cuando contemplamos un producto concreto de su práctica: un diseño? Puede acaso ignorar que la ortogonalidad más furiosa y la síntesis más escueta se la debe a un holandés llamado Mondrian y a un ruso llamado Malevich, que eran como no, artistas plásticos. Puede acaso dejar de lado el contenido plástico inherente a la elección de tal o cual color, de tal o cual forma o configuración de un mensaje visual. ¿Que es sino una paleta de colores? ¿Una lista de colores seleccionados para formar un sistema? No señores, una paleta es una madera fina de forma ovoide con un agujero en un extremo, que el pintor utiliza precisamente para mezclar sus colores. Y hasta ese ínfimo término el diseño se lo debe a la plástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Puede acaso ignorarse, que por más que se quiera limitar desde el discurso la aparición del sujeto, de su personalidad (su sello personal si se quiere), en el producto final de diseño, esto ocurrirá fatalmente porque es imposible que el sujeto se sustraiga a si mismo, que escamotee su persona en el acto que precisamente le está pidiendo a gritos decisiones, selecciones, omisiones, etc., que sólo pueden llevarse a cabo filtradas por un cúmulo de valores, creencias, gustos, fobias, etc., que llevamos cada uno de nosotros en ese manojito de heterogéneos de que estamos compuestos ¿Es que acaso todavía no hemos advertido que la pretensión de objetividad es un ideal, y su búsqueda sería un gesto tan manierista y estéril como su rechazo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La gente tiene razón. Cuando uno contempla una pieza de diseño, está viendo además de un fruto del pensamiento y el análisis, un objeto que se configuró a través de un acto creativo y de soluciones libadas desde el alambique de las artes plásticas. Pero también un cuadro, que es diríamos plástica en estado puro, pues no quiere ni tiene la intención de comunicar un mensaje unívoco, también tiene en sí una instancia de desarrollo, de análisis y de proyecto, más complejo y pormenorizado a veces que una pieza de diseño. Fíjense sino en las intervenciones espaciales del artista búlgaro Christo que en su mayoría no pasaron de ser simples planos y proyectos. El acto creativo más excelso, volado y aparentemente soplado por las musas al oído del creador, también conlleva (contra el prejuicio generalizado) una instancia fuerte de análisis, de pensamiento y también de racionalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿And Why?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Por qué esta resistencia a asumir desde el mundo del diseño, su componente innegable de creatividad, que es junto al pensamiento racional una pieza fundamental (no una pieza menor, no un resultado de...) de su praxis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La primera explicación que salta a la vista está dada desde el ámbito académico, desde la docencia. Ya que es deseable internalizar en quienes en un  futuro van supuestamente a señalizar nuestras calles, que lo mejor para ello será lo más claro y de fácil lectura, y no la riqueza visual o la estética del resultado. Que lo fundamental en la disciplina es “pensar” y no “hacer dibujitos”. Desde este punto de vista, es justificable un mensaje de este estilo dada la innegable e inmanente presencia en el estudiante de una voluntad fuerte por “hacer dibujitos” y no por “pensar” (yo también tengo mis prejuicios). Sin embargo sería bueno señalar que aunque se les prohiban o limiten “los dibujitos”, esto no va a traer aparejado un aumento en el “pensar”. Si se los pone en penitencia sin dibujitos (se les apaga la tele digamos) y no se les alcanza un libro a cambio, difícil que los niños comiencen a teorizar de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por otro lado, esta justificable tendencia a la hora de la enseñanza se ve inválida si uno profundiza. De acuerdo, es deseable que los alumnos piensen, pero en líneas generales es deseable que todos pensemos, seamos alumnos, docentes o colectiveros, insistir en este punto es (si se me permite) un tanto ridículo pues es imposible (les juro que yo no lo descubrí) sustraerse al “pensar” ni por un momento de nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De acuerdo entonces, comenzamos pensando, pero no concluimos allí, en algún momento habrá que sentarse a producir un “algo”, concreto o la mayoría de las veces virtual (todo lo que diseñe en una computadora son ceros y unos organizados). Y cuando se llegue a ese “algo” habrá que DECIDIR. Ni más ni menos que esto. Decidirá tamaños, texturas, claves tonales, colores, combinaciones, contrastes, dominantes y acentos, tipografías, tipografías y su interacción con el entorno, juegos tipográficos y bloques de texto; y toooooooodo esto, mal que les pese a muchos, tiene que ver con una solución o decisión o producción o manipulación plástica. Y la decisión racional que debe intervenir en este ejercicio, será cada vez menos importante, porque llega un punto donde dos colores expresarán algo parecido (si queremos formalidad un azul marino o un bordó será lo mismo) y entonces, como el contenido simbólico del color es algo tan relativo (relativo por ejemplo a la geografía, en oriente el luto es blanco) intervendrá algo que se sustraerá a las trompadas de la razón, y decidiremos por el que más nos gusta. Y el que más nos gusta es el azul porque nos gusta el mar porque nos llevaba papá y éramos felices cuando niños jugando en el mar y nos gustaban las olas en la planta de los pies y hundirnos en la arena. Y si encuentran un ápice de racionalidad en la elección de ese azul, los felicito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De nuevo ¿Por qué negar algo tan evidente? ¿Por qué definir como eminentemente racional una disciplina con tan fuerte relación con lo creativo y lo subjetivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Es mi humilde opinión que la respuesta pasa por el lado de lo que implica el hecho de definir algo. En este caso el diseño. El diseño es una disciplina joven. En comparación con otras actividades como pueden ser la plástica, la arquitectura, las matemáticas o la taxidermia, el diseño corre con una desventaja apreciable en cuanto a tiempo de desarrollo o de permanencia. Como joven que es, todavía está buscando los límites de su pertinencia, y se los disputa a veces con personajes tan denostados en nuestro medio como los tiránicos y diabólicos imprenteros. El diseñador todavía tiene que estar explicando a las tías viejas qué es lo que hace todo el día sentado frente a la computadora, mientras que el primo Poroto, que es médico, no tiene que perder la navidad en tales explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Varios son los caminos que se ensayan para situar y definir al diseño.&lt;br /&gt;Existen quienes se zambullen en la historia y empiezan a descubrir el diseño antes del diseño: entonces se habla del diseño de los códices aztecas o de los jeroglíficos egipcios. La herencia es vista desde la óptica de la pertenencia aún antes de confirmado el traspaso: siempre hubo diseño. Este sería un extremo, claro está. Pero parece ser inherente a la condición humana, como lo señala Foucault, inventarse un pasado para justificar o reforzar el presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin embargo existen elementos concretos (la línea, el color, la composición, etc.) que, más allá de estas exageraciones, nacieron en otras disciplinas y son utilizados diariamente por los diseñadores. Asumir esta herencia, podría beneficiarlos, pues conferiría una nueva categoría a estos elementos, y ampliaría la profundidad de su análisis. Que en lo que se refiere por ejemplo a ciertos recursos decorativos superfluos, muchos diseñadores adictos a los filetes y a las texturas, se verían favorecidos por lecturas tales como “Ornamento y delito” de Adolf Loos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino opuesto es el de negar la herencia, o minimizarla, y aferrarse por ejemplo a lo poco que es de incumbencia y uso exclusivo del diseñador: la tipografía. Construyendo alrededor de un elemento (tan importante como lo pueden ser la línea, el color o la composición) una profesión, o la base de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí también aparecen, quienes subrayan el aspecto racional de la disciplina (casi todos) (¿tal vez porque las disciplinas supuestamente racionales tienen una mayor peso simbólico? qui lo sa). Así y todo, ya dicho está, el resultado los delata, delata su origen y sus rasgos de familia, delata el fuerte componente creativo del diseño y su filiación artística, pese a todos sus jóvenes esfuerzos por negar su herencia, y como quería Freud, por matar al padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decisión se da entre aceptar la herencia (la herencia concreta, no la inventada) o negarla. Crecer desde un lugar o desde otro. Con justicia, y a mi entender, sería más provechoso aceptarla. Es evidente que hasta quienes pregonan el discurso racional, son grandes admiradores de la historia del arte, como ponen de manifiesto en sus ejemplos, y hasta en sus actitudes. Son también grandes explotadores de los recursos plásticos, como demuestran en sus trabajos y diseños. Por qué entonces no darle a la creatividad el lugar que le corresponde en el discurso, ya que en la práctica lo ocupa de hecho. Sería más claro y más práctico para quienes aprenden y para los que diseñan, que decir y hacer sean una misma cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-3471992564732931939?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/3471992564732931939/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=3471992564732931939' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3471992564732931939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3471992564732931939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/ara-quien-corresponda-un-aporte-la.html' title='ar.A quien corresponda. Un aporte a la polémica Arte vs. Diseño'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6jC3FiAf8I/AAAAAAAAAHE/Gwh7Ksk428k/s72-c/crann12.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-3191916997901933897</id><published>2008-02-04T12:56:00.000-08:00</published><updated>2008-02-04T13:04:33.148-08:00</updated><title type='text'>ar.Música, diseño y posmodernidad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6d9k1iAf7I/AAAAAAAAAG8/IaUHBGkg-V4/s1600-h/muglia-ragtime.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6d9k1iAf7I/AAAAAAAAAG8/IaUHBGkg-V4/s320/muglia-ragtime.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163233569602043826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pintura AGM - de la serie Música para mirar . Ragtime - acrílico&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Diseño / publicado en Crann N° 18 / Año 6 - Abril de 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Posmoderno, qué es posmoderno?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En este artículo intentaremos ejemplificar algo de lo acontecido a fines del siglo XX con respecto al cruce en el ámbito de la música, de la posmodernidad filosófica, el diseño, y el hijo inevitable y extraño de esta menage a trois: las cubiertas de los discos que por esa época vieron la luz. Quizás, ayudados por vuestra paciencia, podamos indagar también algunos de sus antecedentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No está de más aclarar antes de comenzar, que muchos declaran muerto, o en franca vía de extinción, a uno de los conceptos que dan título a este breve escrito: la posmodernidad. En lo que toca al diseño y al arte, podríamos decir sin embargo, que ella vive con más salud que nunca los inicios de este tercer milenio cristiano (digo por la notación). Lo afirmaremos así, sin extendernos en mayores consideraciones, que llevarían todo un libro (o parte de uno) (uno que ya está hecho!) (misterio... ). En lo tocante al diseño en comunicación visual, lo que se dio en llamar diseño posmoderno (si adscribimos a la terminología empleada por Rick Poynor), fue y es uno de los motores más soberbios e importantes de los últimos 25 años, en lo que a esta profesión se refiere. Sea cuál sea la vertiente o variable de este tipo de diseño, porque muchas hay, es innegable su influencia en la creación del discurso visual actual. Y de tal modo esta tendencia, basada en la filosofía (o post-filosofía?), se inmiscuyó en varios campos a la vez, como las artes plásticas, la música, y también el diseño; que su profunda influencia se revela en variados ejemplos de estas mismas disciplinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No nos extenderemos tampoco aquí en análisis que revelen las profundas implicancias de esta suerte de nueva filosofía (por mucho que sus impulsores renieguen de ser filósofos), y tampoco revelaremos prolijamente cada uno de sus facetas. En cambio, diremos que la posmodernidad se erige como un ataque hacia los presupuestos rígidos y prescriptivos de la modernidad, y que su principal estrategia, la deconstrucción, se origina principalmente como una forma (sino como un método), de atacar el discurso que fundamentó el pensamiento occidental desde la Ilustración del siglo XVIII y hasta la segunda mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En lo visual, en lo artístico, en el diseño y en la música, las diversas formas en que la posmodernidad atacaba y ataca al discurso moderno, que no se agotan ni se acotan en la deconstrucción, transcriben de diversas maneras (algunas más acertadas que otras), esta ambición posmoderna de criticar lo funcional, lo racional y los metadiscursos que sustentaban, entre otras cosas, algunas propuestas estéticas. Contaremos estas diversas tácticas destinadas a asaltar a la modernidad en los ámbitos  antes enumerados, mediante el uso de ejemplos que ilustren y faciliten el acceso a estos conceptos no siempre claros y terminados de delimitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Música y tradición&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hacia la década del ´80, Winton Marsalis, quien iba destinado a ser una de las luminarias de fines del siglo en el excelso ámbito del Jazz, comenzaba a mostrar su arte en colaboraciones con consagrados como Art Blakey. En estas excelentes grabaciones, ya comenzaba el afable Winton a mostrar que su sonido en la trompeta, distaba mucho de las investigaciones y experimentos desaforados del Free Jazz de los ´70. Sorpresivamente, Marsalis recuperaba el sonido de los inicios de la era del Jazz, cuando el crapuloso barrio de Storyville, en New Orleans, no había sufrido la clausura de las higienistas autoridades competentes. En la trompeta de Marsalis reaparecía el mítico Buddy Bolden (del que no se guarda ningún registro sonoro), y el más accesible Louis Armstrong con toda su afabilidad payasesca (que asqueaba a Davis) y su vibrato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin saberlo, o tal vez sí, Marsalis estaba operando una de las primeras herramientas con que la posmodernidad enfrentaba a la modernidad: el regreso a la tradición. Este reciclado estilístico, esta recuperación de la raíces mismas del Jazz, le valió el apoyo de instituciones como el  Jazz Lincoln Center en su trabajos cuasi antropológicos, como el disco doble "In this house on this morning", donde revive la tradición negra del gospel; pero también el juicio negativo de cierta crítica musical que en muchos sentidos tildó de reaccionaria su actitud. Por otro corredor alternativo correrían los experimentos del Jazz que, negándose a morderse su propia cola, siguió los derroteros de Miles Davis desde su pionera primera relación con lo eléctrico en "Bitches Brew" (1969), los delirios de Ornette Coleman y su saxo de plástico, o de un Don Cherry con su trompeta de bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Diseño posmoderno&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Este mismo mecanismo del reciclaje adquiere fuerza en el mundo del diseño, y se entroniza por la misma época como una de las maneras de hacerse de una multitud de imágenes, herencia de la historia del arte. Un buen ejemplo de esto es el diseñador británico Peter Saville, cuya fama trascendió el ámbito de su profesión, a través de la creación de portadas para discos del sello británico Factory. En cierta manera Saville se ha contagiado el halo de los rock stars a los que presta servicios. Su trabajo para el grupo vanguardista y underground Joy Division, y su continuador New Order, junto con otros para Ultrabox y recientemente Suede, lo hicieron famoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los clásicos ejemplos de este primer diseño posmoderno, que motivaron las críticas por parte de especialistas como Jon Savage, es la tapa del disco de New Order “Movement”; en donde Saville  ¿copia? ¿cita? ¿¡roba!? un clásico póster del año 1932 del futurista Fortunato Depero. Verdaderamente, poco aporte hace Saville en la creación de esta portada, pues la cita es casi textual. Sin embargo también es cierto, como el mismo Saville  reflexiona, que no era su responsabilidad hacerse cargo de la ignorancia de sus contemporáneos, pues la cita le parecía tan obvia como innecesario aclararla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el álbum “Thieves Like Us” también de New Order, Saville utiliza una imagen de Giorgio de Chirico, y para “Closer” de Joy Division se inclina por una fotografía de Bernard Pierre Wolff, que junto con los textos aplicados en tipografía románica mayúscula, expresan un inconfundible aire neoclásico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte otros diseñadores de portadas discográficas como Barney Bubbles y Malcom Garrett, también británicos, se alinean en la misma tendencia de reciclaje y pastiche, tomando al pasado como “un pozo sin fondo del que podemos extraer información hasta el infinito” (1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la tapa del disco “Armed Forces” del Elvis Costello, Bubbles recupera la imaginería de la primera vanguardia norteamericana de las artes plásticas, el action painting, y la utiliza, entre otras citas al arte Pop y al neoplasticismo, para elaborar un multidesplegable que podía funcionar perfectamente, además de como contenedor del LP, para decorar la pared de la habitación del afortunado/a comprador/a.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la revista The Face Jon Savage publica en 1983 su artículo “La era del saqueo”, criticando y condenando esta práctica historicista por parte de la música y del diseño, a la que no duda en llamar “rapiña” y a quienes la perpetran “pequeños delicuentes”. Como dice Rick Poynor, si bien la crítica de Savage parece excesiva, o demasiado enfática, coincide con otras interpretaciones de este tema, como las de J. Abbott Miller y Karrie Jacobs publicadas en Print, en asociar la tendencia del diseño posmoderno de los ´80 y ´90, basado en el reciclaje y la cita al pasado, con la política fuertemente conservadora y tradicionalista tanto de Ronald Reegan en EEUU, como de Margareth Thatcher en Gran Bretaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sea, esta tendencia, lejana al homenaje y cercana según muchos al liso y llano robo, fue cayendo laxamente en el olvido a manos de otras interpretaciones de la posmodernidad por parte del diseño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tradición de las formas culturales clásicas y de la historia del arte y los estilos, que había actuado en un primer momento como una biblioteca a la que acudir en busca de imágenes (si bien no de conceptos), dejó paso a otro tipo de tradición, configurada por la cultura popular. Lo kistch, que ya había tenido presencia en el antidiseño de los ´60, resurge con todas sus fuerzas. Las publicidades de la época de la guerra fría, las imágenes televisivas, la imaginería del consumismo y la iconografía un poco naif de los ´50, son tomadas como repertorio a la hora de diseñar. Todavía hoy, o al menos hasta hace algunos años, descubrimos ejemplos de este tipo de reciclaje de imágenes populares, muchas veces irónico, en trabajos que poco tienen que ver con el cometido original de aquellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En relación a esta línea, se centra lo que diseñador americano Tibor Kalman, creador de varias portadas para Talking Heads, llama "grafismo vernáculo". Este tipo de imágenes, diseñadas por no profesionales y ejemplificadas en los carteles de los negocios, las letras plásticas móviles de los consultorios médicos, y en general todo lo que sea diseñado por aficionados, fueron también recuperadas y resignificadas por diseñadores como el propio Kalman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros, como el británico Jamie Reid, célebre diseñador de los discos de los revoltosos Sex Pistols, llevarán esta imaginería irónica y con aire amateur hasta el paroxismo. Eso queda claro en su diseño cuidadosamente irreverente para la portada del single "Good Save the Queen", donde la imagen de la reina de Inglaterra es mezclada con un collage de letras recortadas, que recuerdan el trabajo de un niño de escuela, o bien una carta de chantaje. Reid produciría toda una serie de materiales de este tipo: tapas de discos y singles, pósters promocionales, volantes y calcomanías, con el mismo tipo de imágenes revulsivas y anti establishment; que sugieren el trabajo de un voluntarioso y creativo aficionado antes que el de un diseñador profesional. EEUU, que si damos crédito a las afirmaciones de Legs McNeill y John Holmstrom, fundadores en 1976 de la revista neoyorkina Punk, fue la verdadera cuna del punk rock, se puso rápidamente en sintonía con el tipo de diseño de Reid. Fiel reflejo de ello fue el trabajo de Frank Eddie y Cliff Roman, también relacionados con el circuito del rock.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, este tipo de diseño no tuvo gran impacto en la comunidad de los diseñadores profesionales, que apenas si reprodujeron, convenientemente pasteurizada, esta tendencia tal vez demasiado cruda para hacerse masiva. Quizás en la posterior estética del grunge podamos encontrar algunas reververancias del punk, pero sin duda, y como sucede igualmente que en el caso de lo musical, la fuerza del punk ha quedado reducida a una adaptación menos fresca que la original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí hemos hablado de la posmodernidad  en diseño, como tendencia influyente en el “arte de tapa” (todavía se lo llama así) de los discos de los años ´80. Volviendo a lo estrictamente musical, tampoco es antojadizo vincular el auge de la World Music al reconocimiento posmoderno de las culturas liminares o alternativas. En este sentido la música, y el Jazz en particular, hizo del intercambio con otras culturas (recuerdo de su origen afro-americano), una forma más de alimentar el asombroso bagaje del género, aún antes del ya mencionado Marsalis. Ya en 1955, cuando todavía no se sospechaba la posmodernidad, y la filosofía se veía crispada apenas por la nausea existencialista de Sartre (Jean-Sol Partre como anagramaba jocosamente Boris Vian), Dizzie Gillespie graba "Night in Tunisia", dando buena cuenta de la posición adoptada por la música popular negra en EEUU, al recuperar sus raíces de allende los mares. Bien que el gesto de Gillespie estaba coordenado (de coordenada) por los movimientos antiracistas que comenzaban a querer despertar a su raza del largo letargo post-esclavista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la actualidad, y aunque es evidente que la "otredad" no ha quedado todavía abolida, existe una suerte de identificación y consumo de estos productos exóticos de la World Music (si bien por parte de una elite), que se vincula bastante bien con una reformulación en términos de valoración de estas que antes podrían haberse considerado "voces inferiores". Y aunque la New Age y su énfasis en la música celta y otras haya podido bastardear de algún modo esta tendencia, no deja de ser una buena noticia tal apertura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Antecedentes experimentales&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decididamente el campo del diseño de portadas o packaging de discos, fue también terreno de profundas experimentaciones en los años ´50 y ´60, que no podemos tomar lógicamente por ejemplos posmodernos, pero que sirven para demostrar de qué modo este tipo de "arte gráfico" (como bien podría haberse llamado en esa época) estaba abierto a la novedad. Existen diversas citas al diseñador americano medianamente ignoto Reid Miles (2), que demostró en su trabajo para el sello Blue Note, y ayudado por las diversas aplicaciones de la naciente tecnología del offset, cómo ciertas configuraciones de tipografías, que se alejaban de su función de signo para adentrase en el ambiguo terreno del valor plástico en tanto que forma, revelaban mediante esta nueva utilización de los elementos tipográficos un campo fértil de experimentación, lo que era además visualmente muy atractivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez encontramos enredado al Jazz en la vanguardia, ya que el sello Blue Note, como su nombre lo indica (las blue notes – léase la tercera y la séptima disminuidas en un semitono - son las que esencialmente dan su peculiaridad a la música del Jazz), era la discográfica por excelencia de la música negra americana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cambios físicos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente y luego de este breve recorrido retrospectivo, apuntaremos el dato de que en los años ´80, el diseño de las portadas discográficas sufre también un cambio que puede considerarse menor, pero que evaluado en su justa medida, se revelará fundamental. Y es el de la sustitución paulatina de la tecnología de reproducción de sonido analógica por la digital, con la aparición en el mercado del Compact Disc. Esta nueva era del sonido Hi Fi, reduciría como su nombre lo señala, la superficie que el diseñador tendrá para explayarse en su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es impensable en nuestros días refuncionalizar la tapa de un disco, enmarcándola o colgándola en una pared. El “arte de tapa” se verá limitado en su dimensión, que en la época del vinilo era lo bastante basta para sostener las detalladas ilustraciones de Roger Dean, famoso ilustrador de las cubiertas del grupo británico Yes; pero en cambio se pondrá énfasis en el diseño interior del “librito” que acompaña a los CD de cierta calidad. En los últimos tiempos, la ambición de los diseñadores o de las mismas discográficas por crear un mayor impacto en base a un packaging novedoso o más elaborado, puso en el mercado toda suerte de cajas, cajitas, desplegables, troquelados, timbrados, etc.; que ofrecen al comprador el valor agregado de la limited edition, tan simpática a muchos melómanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, y a pesar de ser esta una consideración quizás demasiado general, en todas las épocas, y desde que los discos dejaron de ser comercializados en simples sobre de papel, las portadas de los LPs han demostrado ser un campo fértil para la experimentación. Tal vez por el hecho de contener (con mucha suerte) al arte musical, las portadas hayan adquirido algo de su libre vuelo. Quizás por ser los clientes músicos, y por ende artistas, su permisividad hacia la innovación haya sido mayor. Todo esto se desarma si consideramos en cambio, que quienes deciden el “arte de tapa” son las discográficas, y al “disco” como un producto más al que posicionar en el mercado. Lo mismo ocurre si contemplamos los lamentable ejemplos de malos diseños, a los que fácilmente podemos acceder al examinar la colección musical de nuestros padres, pródiga en discos de “Alta tensión”, “Fausto Papetti” y  “El Abuelo Bochinche”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, podemos encontrar a las portadas y el packaging discográfico, en el trabajo de diseñadores como el argentino Alejandro Ros, pletóricos de calidad e ideas innovadoras; y como corresponde al diseño de nuestros días, portadores de una gran dosis de seducción. Es una buena noticia para quienes seguimos encontrando en la creatividad, la inteligencia, el arte y el buen diseño, un poco de goce estético. Ah… y comunicación… sí, sí… también eso… (puf!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;(1) Garrett, M., En: R. Poynor: “No más normas. Diseño gráfico posmoderno”. Ediciones G. Gili S.A., México, 2003. p.76.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) Espinoza, R.: "Reid Miles, el diseñador del jazz", [en línea]. Dirección URL: &lt;a href="http://www.jazz.futurezone.com/reid_spanish.htm"&gt;http://www.jazz.futurezone.com/reid_spanish.htm&lt;/a&gt; [Consulta: 18 mayo 2005]. También se lo menciona en: Blackwell, L.: “La tipografía del siglo XX”, Editorial Gustavo Gili S.A., Barcelona, 1993.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-3191916997901933897?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/3191916997901933897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=3191916997901933897' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3191916997901933897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3191916997901933897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/armsica-diseo-y-posmodernidad.html' title='ar.Música, diseño y posmodernidad'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6d9k1iAf7I/AAAAAAAAAG8/IaUHBGkg-V4/s72-c/muglia-ragtime.gif' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-2438139332735533568</id><published>2008-02-04T11:49:00.000-08:00</published><updated>2008-02-04T11:55:13.105-08:00</updated><title type='text'>cu.La caja</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6dtiViAf6I/AAAAAAAAAG0/nDFPLuo5KQo/s1600-h/muglia-retrato3.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6dtiViAf6I/AAAAAAAAAG0/nDFPLuo5KQo/s320/muglia-retrato3.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163215934466326434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pintura AGM - acrílico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento / La caja / inédito - todos los derechos reervados &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él deja la ceniza sobre el viento mientras cae nítidamente y se accidenta contra el suelo con un estruendo para insectos. Su cabello parece pertenecer a otra cabeza, tan rubio y lánguido, tan femenino y tan delicado. Él no lo es, ruso o servio o croata sus pómulos duros y cuadrados reflejan una luz siempre dura. Su rostro sugiere campos vastos fríos intensos, aunque vive en la ciudad odia el campo, le llaman polaco aunque no sepa dónde se ubica en el mapa, le llaman polaco por un antojo barrial infantil. Acaba de llegar del trabajo, soltó todo el fardo enorme de su cansancio sobre una silla desvencijada de la cocina, mientras encendía este cigarrillo que agoniza. Está solo pensando en el horizonte que se incendia más allá de la ventana, mirando no pensando, con la cabeza vacía o llena de zumbidos, este horizonte que se incendia, este día que acaba como miles, en nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Una vida cada vez más llena de paréntesis llenos de nada. De estos paréntesis silenciosos y vacíos, que se van estirando misteriosamente, que van cubriéndolo todo, que lo van convirtiendo (a él) en una maquinita puntual, que hace siempre lo que se supone lo que se espera que haga, pero ni una cosa más. Nada espontáneo nada inesperado, nada. Todos los días se levanta se pone el mismo traje la misma corbata a rayas (la corbata), marrón (el traje), sube a este colectivo destartalado la letra “A”, lo recibe con su sonrisa de radiador, con su sonrisa de hierro, y viaja con un puñado de personas que quisieran en ese mismo momento estar en otro lugar, estar en cualquier lugar menos allí. Y por momentos lugares completos, lugares enormes repletos de gente, se convierten por este pensamiento de quienes los ocupan, en sitios despreciables. Y si se pudiera escuchar el unísono de todos estos pensamientos, podríamos advertir que nadie de todas estas personas tienen deseos de estar allí, y estos lugares podrían estar vacíos podrían bien no existir, podrían desaparecer (bancos, colectivos, ministerios, hospitales) pero son NECESARIOS, o así nos lo hacen creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Él, sin embargo, busca todas las mañanas su corbata a rayas y su traje marrón y sube a este colectivo verde donde no quiere estar con un montón de gente que como él no quiere estar allí para resueltamente y sin una duda ir hacia otro lugar en el que tampoco quiere estar pero en el cual le pagan por hacer algo que no quiere (estar). Pero también, es necesario que él no quiera estar allí para que a fin de mes (el tres más precisamente) pueda recibir una suma de dinero que le permita hacer lo que quiere, aunque para hacer lo que quiere durante un par de días (las vacaciones tal vez) tenga que hacer lo que no quiere durante todo un mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Luego se sienta en su escritorio de metal pintado de gris (en dos tonos de gris, uno más claro el otro más verdoso) y observa lentamente una raspadura con forma de pájaro en la superficie del escritorio. Y esta raspadura que su imaginación supone o identifica con un pájaro ha estado allí desde que él recuerda, los últimos veinte años que se sentó en el mismo escritorio, y desarrolló el pequeño talento automático que desempeña en este lugar de la gran máquina general, y que lo hace apreciado por sus jefes inmediatos y por propiedad transitiva (aunque él no está seguro a este respecto) por los jefes mediatos. Él todos los días de forma infalible, ajusta pacientemente el engranaje que le fue otorgado para que ajuste, para que vele por su correcto funcionamiento, para que la máquina duerma tranquila sabiendo que tiene un empleado dócil y efectivo en quien confiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Después de ocho horas de cuidar su engranaje, junto con otros que hacen otro tanto con otros tantos engranajes y que son reunidos por el azar en grupos, en grupos de gente que de otra manera no se hubiesen relacionado, porque no poseen otra cosa en común que el ámbito que los vincula, y que van poco a poco acercándose los unos a los otros y conociéndose mejor que nadie tal vez los unos a los otros, mejor tal vez incluso que gente que aprecian; todo por el simple hecho de permanecer ocho horas por día juntos adentro de la misma caja con ventanas. Y después los lunes se comenta lo que pasa afuera de la caja, los partidos las rivalidades que los acercan más que los alejan porque hablan del afuera de la caja. Aunque la caja tiene sus propias leyes, y como un pequeño estado muta periódicamente de la tiranía a la democracia o con suerte de la tiranía a la tiranía moderada (si ésta es posible), y los peones comentan alborotados como los alfiles traicionan a las torres, como este caballo nuevo inquieta a los alfiles, como el rey está cada vez más viejo y vetusto y perimido y estúpido  e incapaz pero con las viejas mañas que hacen que peones alfiles y torres teman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Pero la caja. La caja permanece siempre cuadrada y sin sexo, inmóvil inexorable, los movimientos en su interior se suceden nacen mueren se jubilan, pero la caja no nace no muere no muta mas que en apariencia, no desaparece mas que nominalmente. A su desaparición se materializa rápidamente otra caja del mismo género, la caja nunca desaparece, la caja es el Fénix. Y si alguna de las piezas pierde la línea se enferma de arriba o de abajo, los mecanismos de la caja lo expulsan sin un traumatismo (para la caja) mediante profesionales (contratados y tan rentados como el expulsado) que deciden el grado de incapacidad de esta pieza y le adelantan su retiro cuya cifra estaba determinada de antemano, y que sólo éstos, éstas (también son piezas) pueden cambiar, en un poder delegado que les otorga la caja omnímoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  La caja crea incluso un mundo propio, su propio universo, con sus sonidos particulares, olores particulares. Papel y cigarrillo. Ese es el olor de la caja. Se diría incluso que está construida de papel. Papel guardado-apilado-protegido por leyes. Papel que posee sus propias jerarquías: expedientes, decretos, memorándums. Papel que posee poder. El poder de otorgar o de quitar, este papel decide sobre el destino de tal o cual peón de tal o cual alfil. Este papel dictamina el futuro de tal o cual. Y los papeles se apilan forzando las costuras de la caja, se apilan en los subsuelos y hay también guardianes de los papeles. Ellos también tienen su engranaje que cuidar. Y por la poca luz, por el silencio, por la cercanía y el contacto tal vez (por una secreta y oculta simpatía tal vez) van tomando el color desmayado y amarillento de estos papeles que vigilan, sus almas van tomando el color amarillento de los expedientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y hay también especialistas en papeles, en los papeles que determinan las leyes bajo las cuales se desempeña la caja y estos especialistas se desviven intentando burlar estos mismos papeles (y las leyes que estos predican). Se desviven porque ellos o sus clientes queden fuera del plafón que la caja indica todos debemos estar. Y sus clientes quedan fuera de este plafón porque quienes primero estudiaron pacientemente todos estos papeles amarillos que la caja pare, inventaron cómo engañar a la caja, que como monstruo desmesurado que es, no puede estar todo el tiempo en todos los lugares que debería estar, ni puede prestar atención a todas las cosas a las que deberías prestar atención, y es por ello que es engañada por sus propios hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  La luz de la caja es siempre una luz fría, la caja no puede detener su trabajo, es por eso que siempre sus tripas están iluminadas artificialmente. Por mas que afuera haya sol. Por mas que este sol entre alegremente por las ventanas, por mas que estas ventanas sean enormes. La luz gaseosa de la caja mata toda calidez. La luz blanca helada susurrante diluye el dorado del sol, diluye la vida. Las ventanas de la caja están siempre cerradas para que no entren sonidos externos, sólo se escucha el ritmo sincopado de las dactilógrafas, o el susurro conspirador de los acondicionadores de aire; ningún pájaro, ningún sonido de un pájaro. El único pájaro está posado sobre el escritorio gris del polaco (de dos tonos de gris) y es un rayón en la pintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El polaco mira por la ventana el sol que se ha ido y dejó un fantasma ondulante en su retina, cierra los ojos y ve su fantasma, el cigarrillo apagado en el borde de la mesa parece suspirar en la penumbra. La cocina poco a poco se vuelve más oscura hasta que de las siluetas de las cosas solamente queda una sugerencia borrosa y a veces azul, celeste casi en el caso de la heladera, pálida y negra en el caso del mantel antes manchado de la mesa.  Su presencia (la del polaco) se va fundiendo con el entorno hasta hacerlo un objeto más, un objeto inmóvil más, siente su pecho como un pozo hondo negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El cielo ya no existe se ha ido todo al pozo hondo negro, sólo queda una luz titilante que vibra adentro de su cabeza, una luz insistente que no se calla. Un gato maúlla lejano y es envidiado lentamente, la envidia sube de a oleadas. Ese gato no conoce la caja, no está en la caja ocho horas por día en compañía de otros gatos que no quieren estar allí con las mismas corbatas y el mismo traje todos los días colgando de sus corbatas ni quieren tomar el mismo colectivo todos los días a la misma hora con la misma gente (es mentira que la gente cambia todos los días son las mismas con distintas caras) ni quieren cuidar detenida y responsablemente el engranaje que sus jefes inmediatos (y mediatos) desean que custodie detenida y responsablemente ni quieren ver cómo la luz del sol es asesinada inexorablemente por los tubos de neón ni quieren ver los papeles que construyen arquitecturas asombrosas ni quieren hablar de las pequeñas miserias y golpes de estado en miniatura que los entretienen del aburrimiento blanco gélido desvencijado de la caja. Y ese gato le provocaba envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esa mañana el polaco se puso la corbata a rayas el traje marrón, tomó el colectivo verde con las mismas personas, se dirigió a su sección saludó a su jefe inmediato y se sentó en su escritorio gris (en dos tonos de gris). Después encendió un  cigarrillo y lo fumó lentamente. Después metió la mano en su bolsillo derecho y sacó un clavo algo oxidado que había puesto allí antes de salir de su casa. Después tomó el clavo por un extremo y presionándolo directamente sobre el escritorio comenzó a rayar la pintura gris (de dos tonos). Pacientemente dibujó barrote por barrote una jaula donde encerró su hermoso pájaro. Para que no le recordara que existía la libertad. &lt;br /&gt;              &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-2438139332735533568?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/2438139332735533568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=2438139332735533568' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/2438139332735533568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/2438139332735533568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/cula-caja.html' title='cu.La caja'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6dtiViAf6I/AAAAAAAAAG0/nDFPLuo5KQo/s72-c/muglia-retrato3.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-516596363626305820</id><published>2008-02-04T11:11:00.000-08:00</published><updated>2008-02-04T11:37:26.813-08:00</updated><title type='text'>p.Poema 114 / Poema urbano en dos movimientos</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Poema / 114 / Poema urbano en dos movimientos / inédito – todos los derechos reservados / 1998&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                        &lt;strong&gt;primer movimiento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzos de mañana la urbe caminante&lt;br /&gt;por las esquinas fluye la gente ríos y ríos&lt;br /&gt;estrambótica y ecléctica las manos como pájaros&lt;br /&gt;con el día desdichado colgado allí en el cielo el sol&lt;br /&gt;se pudre plácidamente a nuestra salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los micros los camiones, los autos de colores en el calor&lt;br /&gt;bufan espléndidamente mientras pensativos&lt;br /&gt;los ahorcados cuelgan de sus corbatas brillantes&lt;br /&gt;prados pájaros que picotean uvas tres chiflados lagartijas pequeñas amebas&lt;br /&gt;viven en las corbatas que lentamente conspiran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palomas ocultas entre las gárgolas horribles anidan despreocupadamente&lt;br /&gt;en las fauces de aquel dragón o en los ojos de un basilisco algo bizco&lt;br /&gt;los edificios adornados dudosamente con tantos talentosos monstruos&lt;br /&gt;ofrecen toda la mugre imbarrible de sus cornisas&lt;br /&gt;a los pequeños pasos de baile de esos chanchos aves tan grises y tan brillantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz la luz todo es la luz y el camión que brama herido&lt;br /&gt;mal rayo lo parta todo su humo a la música del sol,&lt;br /&gt;el conductor desnudo su dedo explorando en la nariz&lt;br /&gt;esperaba la luz verde hace un momento, mientras cambiaba lentamente de radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Míseramente pasan cuatro pequeños autos uno tras de otro tan pequeños&lt;br /&gt;como mi uña en comparación delicias de la perspectiva,&lt;br /&gt;delicias de estos árboles sonámbulos que miran viriles y estériles&lt;br /&gt;sus frutos muertos el otoño pasado sin razón&lt;br /&gt;bajo la poda musical castradora y alegre&lt;br /&gt;al son fúnebre de la hormiga a gasoil que mordía sonriente&lt;br /&gt;con sus mil dientes de acero giratorio, carcajada vital y humillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras los cables veloces que enhebran las calles&lt;br /&gt;tan altos y tan negros cuelgan de  las antenas&lt;br /&gt;embrollos insectos enormes de patas tan rectas&lt;br /&gt;se asoman tímidamente algunos sobre los edificios&lt;br /&gt;y sonríen bonachonamente pensando en nuestro trajín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilas de hojas volando ágiles&lt;br /&gt;ensartadas en el aire como perlas volando al viento claro&lt;br /&gt;velas de barcos pobres de papel pobre&lt;br /&gt;hincan la quilla sobre pequeños arroyos al  borde de la vereda&lt;br /&gt;o flotan plácidamente de cara al sol&lt;br /&gt;en algún charco gris pensando los párpados cerrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ventanas se agitan las maquinas que orinan&lt;br /&gt;y simulan un clima que no existe hacia adentro,&lt;br /&gt;se posan sobre nosotros y mugen con esmero&lt;br /&gt;en tanto los transeúntes pasan por debajo la cabeza agachada&lt;br /&gt;buscando su sombra como el pobre Schlemilh,&lt;br /&gt;quien no hubiera tenido tantos problemas hoy día&lt;br /&gt;hoy en día en que la inocencia murió sino es en los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Batallones de postes amarillos y negros kioscos amarillos&lt;br /&gt;verdes las florerías murieron hace un tiempo con todas sus rosas&lt;br /&gt;de un solo ojo y sus manojitos de fresias de colores&lt;br /&gt;rojas azules amarillas, violetas que gritaban&lt;br /&gt;auxilio mientras la muchedumbre las pisaba en su sorda&lt;br /&gt;carrera en pos del supermarket.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando por  los ojos ajenos de la gente que cruza se empuja se apura y atiende&lt;br /&gt;todos sus teléfonos rabiosos y parlanchines como una bataclana&lt;br /&gt;el cristal de esos ojos tan malos y tan buenos&lt;br /&gt;vida de vidas apuntaladas en el trabajo pequeño y laborioso de cada uno&lt;br /&gt;descansar descansar pensando en eso,&lt;br /&gt;como el cielo a través de las ramas nunca se apura tibieza dorada&lt;br /&gt;contrapunto maravilloso, y silencio de silencios descanso tan turquesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo asistía sin saber que en las casas de usados&lt;br /&gt;de venta de bicocas a tres por mil&lt;br /&gt;suspira pensativo un gran buzón rojo&lt;br /&gt;al lado de una cucheta y un sombrero mejicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;segundo movimiento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flores de cambios sobre los ojos&lt;br /&gt;de los paseantes azorados por los tuyos&lt;br /&gt;por tus ojos que no conozco.&lt;br /&gt;Piedras sobre las aguas que flotan sobre piedras&lt;br /&gt;miríadas de pastos secos a la ribera&lt;br /&gt;pequeña y breve como tú.&lt;br /&gt;Mi sombrero con su ala de pájaro&lt;br /&gt;encantador,&lt;br /&gt;evita el sol que musica por mi rostro,&lt;br /&gt;ah por mi rostro que nunca sonríe,&lt;br /&gt;salvo hoy.&lt;br /&gt;Primorosas ancianas que fueron jóvenes&lt;br /&gt;y conocen todos los soles de la vida&lt;br /&gt;ahora viven por los nietos,&lt;br /&gt;y nada más por los recuerdos que trae&lt;br /&gt;el viento que queda suspendido sobre ellas,&lt;br /&gt;respetuosamente.&lt;br /&gt;Y bien el señor también muy respetuosamente&lt;br /&gt;le cede el paso,&lt;br /&gt;al joven y a su bicicleta amarilla zooom,&lt;br /&gt;el señor muy respetuosamente muy lentamente&lt;br /&gt;lo putea entre dientes.&lt;br /&gt;Ah la juventud,&lt;br /&gt;pedaleando hacia el horizonte&lt;br /&gt;la bufanda se pierde del otro lado,&lt;br /&gt;sobre el viento esquivando pájaros.&lt;br /&gt;Su camino  comienza y termina en él&lt;br /&gt;no sabe que lo aman un poco más lejos,&lt;br /&gt;pero de todos modos nos brinda la canción&lt;br /&gt;de su sonrisa.&lt;br /&gt;Más allá cerca del cordón medita un gato muerto,&lt;br /&gt;las moscas corren picadas,&lt;br /&gt;la vida es así terrible,&lt;br /&gt;hermosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-516596363626305820?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/516596363626305820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=516596363626305820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/516596363626305820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/516596363626305820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/02/ppoema-114-poema-urbano-en-dos.html' title='p.Poema 114 / Poema urbano en dos movimientos'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-6695190722228706063</id><published>2008-01-31T12:43:00.000-08:00</published><updated>2008-01-31T12:51:37.977-08:00</updated><title type='text'>ar.Tener o no tener (that is the question)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6I0qliAf5I/AAAAAAAAAGs/erQ-MmNcvck/s1600-h/crann3.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6I0qliAf5I/AAAAAAAAAGs/erQ-MmNcvck/s320/crann3.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161746029153910674" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Tapa Crann N°3 - diseño Crann&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N° 3 / Año 2 - Abril de 2000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 1:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 de la mañana. Desvelado. Zapping. El remoto cae en un también remoto canal de la punta de la sintonía. Un viejo se acomoda en una silla, parsimoniosamente. Canal de documentales (un buen canal para terminar un día largo). Parsimoniosamente se desprende su impecable traje negro con una camisa que le cae (el cuello) muy sobre la solapa. Camisa con alas. Acercamiento, zoom que revela una cara  carcomida por las arrugas, increíble, una cara que vivió mil vidas, una cara usada como un zapato, una cara cuyas expresiones se han repetido por millones de veces por miles de años, una cara demasiado cara. En el fondo de esa cara, de esa piedra arrugada y morena, dos ojos pequeños, hundidos y brillantes como dos aceitunas, guiñan el único rasgo de vida que parece subsistir. Desde la boca y por casi toda la mejilla derecha una cicatriz hunde la carne y parece prolongar un rictus incomprensible. Está colocada allí como un rasgo afectado de una novela policial negra, pero esta cicatriz ES de verdad, alguien clavo un cuchillo en aquella piedra con forma de cara hace cientos de años. Las manos inmensas se mueven y acomodan el micrófono. Son las manos de un campesino, con los dedos desmesurados y las uñas sucias, son las manos de un animal fuera de este mundo, no serían más sorprendentes si tuvieran siete dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una guitarra ensaya un punteo complicado y nos llega el aire inconfundible y andaluz, un aire lleno de reverberancias y mezclas de perfumes, las uñas brillantes y alargadas enhebran notas en complicadísimos compases, pierden la melodía, la vuelven a encontrar milagrosamente. El viejo permanece inmóvil como un pisapapeles, y no mucho más expresivo. Mis dedos se deslizan inquietamente hacia el remoto, hacia paisajes más excitantes. Y de pronto sucede. El viejo ... como decirlo ... abre la boca, grita, no, canta, no, ambas cosas a la vez, tal vez. Lo cierto es que profiere un alarido tan formidable, tan fuera de este mundo como su cara, como sus manos, un alarido sobrehumano, un alarido que con un simple cálculo aproximado, advertiremos que él no podrá producir ni con todas las energías de cada una de sus células (si estas se pusieran de acuerdo y gritaran a una vez), pero lo hace de todas maneras. Y este grito va decreciendo, va modulándose, y va diciendo “hay que desgracia”. Si la desgracia pudiera decidir cómo quiere ser expresada, yo creo que iría a golpearle la puerta humildemente a este viejo. Y las palabras siguen, desgarradas como por un cuchillo, diseccionadas, apretadas, asfixiadas; y el viejo sigue. Empieza con un grito, y luego lo modula y salen palabras: tremendas, no muchas, solamente un par de palabras, pero el como están dichas, en ese momento uno puede comprender qué es la desgracia. Mis dedos se alejan del remoto. Estoy atrapado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 2:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En ocasiones de tomar un curso de dibujo con un famoso retratista de esta ciudad, y ante la ausencia de modelos, catástrofe habitual de toda escuela de dibujo clásica, el maestro (odio este adjetivo obsecuente), rectifico, el profesor, colocó con chinches en un pizarrón uno de sus dibujos, para que lo copiáramos. Dudosa pedagogía pero que producía en fin, un par de horas de atención a un modelo, y una solución simple a un problema repetido. El profesor, debo aclararlo, era un viejo con unas manos desmesuradas, arrugadas, manchadas, y algo temblorosas, como todo él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Como el dibujo a carbonilla (un retrato de una niña, algo efectista) estaba un poco borroneado por el manoseo, el profesor  tomó una carbonilla de mi maltratada caja de pasteles y se acerco al dibujo. El carbón temblaba un poco y se perdía entre sus dedos. Atención. Entonces: la magia. La punta de la carbonilla se deslizó por todas las líneas del dibujo como llevada por otra mano. Una mano joven, firme, segura, sabia y llena de talento. Toda la vejez, el temblequeo, la vacilación, desaparecieron en un instante. Apareció un fuego salido de quién sabe dónde, que llevaba el trazo resueltamente, sin una duda, con la presión exacta, precisa y delicada. La operación fue realizada en quince escasos segundos. Después, la niña sonreía nuevamente, y el viejo profesor estaba a un lado del retrato, tan encorvado como antes mirando atentamente el dibujo a través de sus gruesos lentes. Ya se había ido. El ángel había desaparecido. Voló quince exactos segundos delante de nuestros ojos azorados, y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Episodio 3:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Otra de música. Nuevamente espectador de la caja boba. El privilegio de ver espectáculos internacionales en pantuflas. El Modern Jazz Quartet en concierto. Debo aclarar que la grabación más reciente que poseo del MJQ es del año 72, por lo que encontrar a los mismos músicos de la foto, altos morenos y en extremos refinados (afectados tal vez), convertidos en señores gordos y pelados (o mejor con ciertos fabulosos dibujos hechos con su pelo en retirada simulando vanamente cabelleras) me causa una sensación similar a ver jugar a Pelé en el senior de la selección brasilera, una mezcla de veneración fetichista y lástima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hay que aclarar que entre las filas del MJQ, se encontraba enrolado el mejor (según dicen los críticos) vibrafonista de la historia del jazz: con ustedes Milt Jackson. Bien es cierto que el mejor vibrafonista de la historia (de toda la historia) debiera ser cualquiera que pudiera tocar efectivamente ese aparato demoníaco que es el vibráfono. Desde mi óptica limitada de observador sin conocimiento (el tan mentado lego) adivino que para cualquier persona con capacidades motrices similares a las mías, el dominio de este aparato debe establecerse a través de algún pacto a lo Fausto. No concibo otra posibilidad. Lionel Hampton, otro insigne de la historia del jazz, evidentemente había entablado relaciones con el demonio, nunca mejor metáfora: tocaba con fuego.&lt;br /&gt; Los músicos toman asiento, Lewis esaya algunos acordes en su Steinway, mientras por el fondo se desliza una figurita trasparente, como de papel manteca, en un smoking azul y su cuello arrugado parece bailar en el cuello planchado de la camisa blanca. Es Milt Jackson. Es evidente que los años pasaron para él más que para ningún otro. Es un viejo. Un auténtico viejo. No un viejo bien conservado, saludable no, un VIEJO. Todas las noches, el humo, los cigarrillos, las giras, todo está dibujado en su cara como un mapa de su vida. Este viejo tiene en las manos los palillos juguetones que completan el vibráfono; un rasgo patético, las manos tiemblan, no un poco, TIEMBLAN. Nos acercamos a ver la operación de un cirujano tembloroso. Empieza la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lewis hace un breve introducción (económica como siempre) ayudado por batería y contrabajo, después una breve pausa y le dejan todo a Milt Jackson. Pelé en el senior, le acaban de tirar un pelota demasiado larga para su pique ausente, no va a llegar, NO PUEDE LLEGAR, Jackson lo revasa toma la pelota con suficiencia se encamina hacia el arco. Sus manos dejaron de temblar y los palillos caen con una velocidad pasmosa por su exactitud en el sitio indicado, con un agregado más (un condimento que sólo poseen los negros): swing. El trabajo no es un trabajo, este hombre no está trabajando, está hablando, esta cantando, está haciendo que nuestros pies se muevan inconscientes, en este momento el mundo tiene swing porque Milt Jackson se lo puso. El viejo a dejado de ser viejo y se eleva con soltura por sobre todos nosotros, se eleva con su vibráfono, juega con él, hacen el amor como un viejo matrimonio, sabiendo que caricias gustan más, cuales no, con cierta ternura, sabiduría, conocimiento, verdad. Luego termina, deja la vibración el aire. El público emocionado aplaude de pie, yo aplaudo emocionado solo con mis pantuflas y mi TV, Dios aplaude de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Epílogo:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En “En el camino”, libro de J. Kerouac, hay una secuencia donde el protagonista (el propio Kerouak) visita con su alter ego Dean Moriarty, verdadero protagonista no ya de la novela sino de la vida, un bar en Manhattan (si mal no recuerdo); en ese bar toca un pequeño grupo y un trompetista. Cuando el trompetista comienza a tocar Moriarty le dice al protagonista que lo escuche con atención, con mucha atención, porque ese tipo: LO TIENE. Kerouak se apresta a preguntar qué es lo que TIENE ese fulano. Moriarty responde: “si preguntás eso es porque voz no lo tenés”. Cuando comienza a tocar el bar explota, el trompetista entra en trance, se eleva, Moriarty grita: “lo tiene, lo tiene!!!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Qué es tenerlo. Yo creo que tenerlo es el momento en que la vida nos pone frente a lo que sabemos hacer. Hay una cosa que usted sabe hacer mejor que nadie. Una cosa. Tocar la guitarra, pegarle de chanfle a la pelota o una sopa. Usted es en ese momento el mejor. En ese momento usted LO TIENE. Hay quienes desgraciadamente nunca lo van a tener, NO LO TIENEN, aunque suene duro, no todos tienen ese privilegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estos tres artistas, evidentemente LO TIENEN. Evidentemente. Y cuando llegan a ese punto, a ese momento, donde la vida los pone frente a la posibilidad de tenerlo, nos llevan de viaje con ellos, y después vuelven a ser lo que eran. En esos momentos se transforman en algo atemporal, algo que no tiene tiempo, que no tiene edad, tiene solamente sabiduría, sensibilidad refinada, algo que no da la juventud, que no puede dar la juventud. Dejan de “ser” para “SER” lo que están destinados a SER. Dejan las pequeñas miserias cotidianas del temblequeo, el dolor en el pecho, la pastilla de la hipertensión, los consejos del médico, y se convierten no en lo que fueron, sino en algo mejor, en alguien que posee toda la sabiduría de la experiencia y olvida que la fuerza y la energía, no están más en la lista de sus virtudes. Entonces ocurre la magia, entonces concurren los ángeles, citados por estos personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; EL ARTE LES DA LA VIDA (DA LA: DA ALAS), EL ARTE ES LA VIDA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tiempos donde las carreras más promocionadas terminan a los treinta y pico (modelo o futbolista) da que pensar que la madurez de un artista llegue tan tarde. Da que pensar y que agradecer para el que sea artista, porque va a poder jugar su juego durante toda su vida.&lt;br /&gt;    Luego que terminó de cantar, el cantaor flamenco volvió a su inmovilidad, apenas agitado. El mismo rostro pétreo con apenas una semisonrisa, los aplausos llovían: Ole! Ole!, gritaban los espectadores, Ole!, desencajados, Ole!, emocionados. El documental sigue, el cantaor confiesa 78 años, al ver una filmación suya de hace 18, se ríe de su falta de sutileza en el cante flamenco (apenas tenía 60 años).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-6695190722228706063?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/6695190722228706063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=6695190722228706063' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6695190722228706063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6695190722228706063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/artener-o-no-tener-that-is-question.html' title='ar.Tener o no tener (that is the question)'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6I0qliAf5I/AAAAAAAAAGs/erQ-MmNcvck/s72-c/crann3.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-2300755616266770264</id><published>2008-01-31T12:02:00.000-08:00</published><updated>2008-01-31T12:13:59.046-08:00</updated><title type='text'>ar.¡Give me the Power !</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IrxViAf4I/AAAAAAAAAGk/XO4lPPEftaw/s1600-h/muglia-xilografia.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IrxViAf4I/AAAAAAAAAGk/XO4lPPEftaw/s320/muglia-xilografia.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161736249513377666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;imagen AGM - autorretrato - xilografía + collage&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Comunicación / publicado en Crann N° 14 / Año 5 - Junio de 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí que existió este caballero llamado Michel Foucault, caballero francés él. Quien comenzó a vislumbrar en la trama del mundo, maquinarias y engranajes con lógicas despiadadas, irrefutables, que actuaban coordinadamente en la consecución de objetivos ocultos. Estos objetivos se relacionaban con el mantenimiento del poder en manos de quien lo detentaba. Investigó y profundizó lo que Hauser entre otros comenta como “... la relación fundamental hegeliana "señor y esclavo"... que... “se encontrará en cada época histórica con una u otra variación ...”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dedicó pues toda su vida a estudiar la manera en que se formaron estos mecanismos, su estructura, su aplicación en la trama social y en el individuo; y se aplicó también en la creación de una herramienta crítica y operadora (en el sentido clínico de la palabra - no olvidemos la fuerte vinculación de Foucault con la medicina) de estos mecanismos despiadados y de estos discursos que los justificaban. Esta herramienta se llamó genealogía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El poder se ejerce de maneras muy diferentes y es por eso que Foucault se aplicó a estudiarlo desde diversos ángulos. El poder como vigilancia, el poder como represión, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El surgimiento de este post-filósofo/sociólogo/historiador se encuadra en la corriente (¿superadora?) de la posmodernidad. Quienes cuestionaron el concepto moderno de “verdad”, que hasta ese momento había sido el principal objetivo de la búsqueda filosófica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En resumidas cuentas ¿qué es la verdad? ¿existe? Y en todo caso ¿quién dice cuál es la verdad? Esta es una de las bases desde la cual se critica el edificio de toda la historia de la filosofía moderna. Edificio que intentarán demostrar, dio, da y dará de comer a las más variadas alimañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El principal ataque de la posmodernidad es hacia los llamados metadiscursos. Estos son los que engloban en sí una pretensión de verdad abarcadora, tanto filosófica como instrumental. El poder produce mecanismos, y estos mecanismos producen instrucciones para quienes operan estos mecanismos, por tanto el ejercicio de poder produce saberes que recopilados y distribuidos tienden al mantenimiento y la perpetuación de estos mecanismos (y por tanto del poder y quienes lo detentan). La ley no viene antes del mecanismo sino que deviene de él. Por otro lado, el poder produce discursos que articulados, justifican el orden imperante de hecho, le dan base desde la letra. Estos discursos son de muy diverso orden, y sorprende comprender que algunos “saberes” que consideramos “objetivos” no lo son tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La ciencia, y hasta las ciencias exactas, están impregnadas de ideología y de voluntad de instrumentación política. Algunos discursos algo vetustos, mirados en perspectiva, pueden ser claramente ejemplificadores a este respecto; lo que no sería tan claro tal vez en discursos más actuales. En este sentido escucharemos a uno de los portavoces de la filosofía escolástica: Jacques Maritain:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"...Toda ciencia es de por sí autónoma, en el sentido de que posee los medios necesarios y suficientes para asegurar la verdad en su terreno, sin que nadie pueda negarle las verdades así establecidas. Pero puede suceder que una ciencia, o mejor un sabio, se engañe accidentalmente en su propio campo. En este caso la ciencia en cuestión puede sin duda juzgarse y rectificarse a si misma; pero es claro que una ciencia más elevada podrá juzgarla y rectificarla... y especialmente la filosofía primera o metafísica es la  ciencia más elevada. Por consiguiente, a ella corresponde JUZGAR  a todas las demás ciencias humanas, en el sentido de condenar como falsa toda proposición científica, incompatible con sus propias verdades... por consiguiente, la filosofía DIRIGE a las demás ciencias...” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobre científico engañado accidentalmente en su propio campo, pobre Copérnico pensando que la Tierra giraba alrededor del Sol, por suerte la filosofía (en el caso de Copérnico la teología de la iglesia cristiana) siempre veló por la seguridad de la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El control del discurso científico, y también y sobre todo el control de los discursos históricos, hará posible que el poder de turno tenga la posibilidad del rewind y de la reescritura de los hechos, para justificar el orden imperante. Tradiciones y herencias inventadas o forzadas, personajes exaltados o desaparecidos, son algunos de los recursos con que cuenta el poder dentro del discurso de la historia. En la novela “1984” de George Orwell, el personaje principal se dedica todos los días a reescribir la historia (en un ministerio formado a tal efecto) con relación a las variaciones que se dan dentro de las altas esferas del poder. Así se excluyen personajes o se modifican hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto, lejos de la ficción, pasó y pasa en la creación de los discursos históricos. En la película supuestamente documental, realizada durante principios del régimen comunista en Rusia: “Octubre” de S. Eisenstein, la figura de Trotsky es flagrantemente omitida en la descripción de los acontecimientos de 1917. El régimen leninista ya comenzaba a modificar sus propias huellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es con respecto a los metadiscursos, y a su pretensión de erigir sus supuestas “verdades” en conocimientos científicos y en ciencias en sí mismas que Foucault nos dice: “... ¿no sería necesario interrogarse sobre la ambición de poder que comporta la pretensión de ser una ciencia? Las preguntas a hacer serían entonces muy diferentes. Por ejemplo: "¿Qué tipos de saber queréis descalificar cuando preguntáis si es una ciencia?" "¿Qué sujetos hablantes, discurrientes, qué sujetos de experiencia y de saber queréis reducir a la minoridad cuando decís: `Yo, que hago este discurso, hago un discurso científico y soy un científico'?", "Qué vanguardia teórico-política queréis entronizar para separarla de todas las formas circulantes y discontinuas de saber?...".&lt;br /&gt;  Tomemos la oración "...Qué tipos de saber queréis descalificar cuando preguntáis si es una ciencia?...". Foucault nos habla de la ciencia descalificadora de saberes. ¿Qué saberes? Los saberes alternativos, regionales, los saberes de las tribus y de los indígenas, podrían ser un buen ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordemos la utilización hasta el abuso del mito del “buen salvaje”, cuyo conocimiento “mítico”, “animista”, etc., era considerado a tal grado inferior al occidental, que se erigía a este personaje ideal como el ejemplar perfecto de la tabula rassa, hoja en blanco o como quiera llamársele. Para ejemplos ver “Cándido” de Voltaire. O más acá en el tiempo los comentarios de  Freud en “Tótem y Tabú” son también muy ilustrativos: “...estableciendo una comparación entre la psicología de los pueblos primitivos... y la psicología del neurótico... escogeremos para esta comparación las tribus que los etnógrafos nos han descripto como las más salvajes, atrasadas  y miserables... no podemos esperar ciertamente, que estos miserables caníbales desnudos observen una moral sexual próxima a la nuestra...”. Era (y es) imprescindible una mirada peyorativa sobre el “otro”, sobre sus costumbres, sus creencias, sus ciencias, que estableciera una relación asimétrica donde apoyar el dominio que occidente tendría a lo largo del tiempo. Haciendo asomar de paso los demonios de la “otredad”, los fantasmas de la barbarie, y otros cucos varios con los cuales asustar a occidente; o a lo sumo destacando el carácter exótico, o pintoresco (término surgido de la pintura y no al revés) de los llamados “salvajes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué hace la genealogía frente a esto: “...La genealogía sería entonces respecto y contra los proyectos de inscripción de los saberes en la jerarquía de los poderes propios de la ciencia, una especie de tentativa de liberar de la sujeción a los saberes históricos, es decir hacerlos capaces de oposición  y de lucha contra la coerción de un discurso teórico, unitario, formal y científico...” y esto lo hace a través de “... la reactivación de los saberes locales... contra la jerarquización científica del conocimiento y sus efectos intrínsecos de poder...” (Foucault, sic)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro tanto hará el estructuralista Claude Levis Strauss en el caso de la antropología, describiendo con ejemplos concretos el profundo conocimiento de las llamadas “sociedades primitivas”, en cuanto a por ejemplo la clasificación y utilización de diversas especies de plantas. Conocimiento que superaba ampliamente a las que la ciencia botánica occidental tenía al mismo respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resumiendo: tenemos pues, esta mirada hacia los mecanismos que hacen que el poder se perpetúe. Un estudio minucioso de estos mecanismos, pero no desde la letra o la ley, sino desde los efectos que llegan a la sociedad de esa ley, desde los “capilares” del sistema y no desde lo que supuestamente rige o reglamenta la instrumentación. Esta mirada opera a través de la genealogía, que mediante su forma de estudiar y analizar, se opone a ese discurso único, abarcador, intolerante. Es la misma mecánica de la genealogía, en su estudio puntual de recortes particulares de la historia, que van formando islas dentro de la trama histórica, la que nos aleja cada vez más de un discurso abarcador. Dentro de estas miradas esclarecedoras sobre diversos puntos de las estructuras del poder, Foucault pone hincapié en la formación y manipulación del discurso histórico como autojustificación del mecanismo en sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esta base que nos da Foucault podríamos decir que otra cara, o si se quiere otro método para esta misma justificación, es la manipulación de los medios de comunicación, y en la actualidad de los llamados mass media. Aunque alejadísimos de pensar que nuestros balbuceos pueden inscribirse en una contigüidad siquiera de género junto a los pensamientos del maestro francés, sería interesante echar una mirada rápida sobre los medios de comunicación, encuadrados o coordenados en esta estructura despiadada que crea el poder para justificarse o conservarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen ejemplos de sobra a lo largo de la historia, que reflejan el influjo que los medios de comunicación tienen y tuvieron sobre la sociedad. Franklin Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, hizo toda su campaña electoral en 1931 con el apoyo de la creciente radiofonía. Lo que pocos sabían, ya que la difusión de imágenes en esa época era realmente escasa (algún corto cinematográfico al estilo “Sucesos Argentinos” y poco más) era que Roosevelt apenas podía caminar, ya que hacia el año 1921 había sido atacado por la polio. Hay escasísimos registros (apenas dos o tres) que lo muestren caminando. Sí de pie, pues utilizaba un armazón por debajo de la ropa que mantenía sus piernas enfermas erguidas, pero nunca caminando, pues su renguera daba una “imagen desfavorable” para quien debía conducir el destino de esa nación en los convulsionados años de la gran depresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Célebre como paradigma del caos que una mentira puede desatar a través de un canal supuestamente confiable como es la radio, es la transmisión radiofónica hecha en 1938 por Orson Welles en la noche de Halloween. Basándose en textos de la obra “La guerra de los mundos” (recomendamos su versión cinematográfica – ¡¡atención al final!!) de H.G. Wells, narró con lujo de detalles el descenso de marcianos hostiles en Nueva Jersey. Y  tal fue el grado de autenticidad de los flashes de noticias y los testimonios de testigos oculares, que provocó una hola de pánico en los radioescuchas, que incluyó (según dice el mito) algunos suicidios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro tiempo, establecer la importancia de los medios de comunicación parece irrisorio, pues nadie puede negar su gravitación decisiva en la “formación” de opinión. Formación que en este sentido es opuesta a “información”, y que se refleja en los medios de diversas maneras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la estructura del mensaje, que puede poner énfasis sobre uno u otro aspecto de lo informado. Pongamos por ejemplo un reclamo realizado por trabajadores. Es diferente poner el énfasis sobre lo que se reclama, que ponerlo sobre las dificultades que ese reclamo provocó en la población (si incluye cortes de ruta, etc.). La mirada del espectador se puede volver positiva o negativa con respecto a un tópico, con el cambio de acento hacia uno u otro lado de lo informado. Puede también ocurrir que la manipulación de la información esté dada en la omisión de ciertos temas frente a otros, no ya en la forma de informarlo, sino en la lisa y llana ignorancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro mecanismo también explotado es la inflación de algunos temas. De esta forma, dando importancia desmedida (incluso a riesgo de alarmar o preocupar en vano al público) a ciertas informaciones, se “tapan” o se ocultan otras, que sería tal vez más relevante que se supiesen, pero que traerían efectos indeseables para el poder. Así vemos "surgir" en los medios temas que viven un período de gloria cada vez más corto, ya se trate de desnutrición infantil, secuestros, violaciones, etc., y que desaparecen luego. Sin embargo esos temas no siempre responden a un auge o una escalada estadística, o a la inversa su desaparición de los medios no está vinculada a su solución, sino que surgen y permanecen unificando la temática de los debates e informaciones, y dejando de lado seguramente otro género de mensajes que pueden tener tanta o más relevancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a los llamados multimedios, hay que poner especial atención a los mensajes emitidos desde ellos. Ya que son éstos los que pueden reproducir y multiplicar una información específica a través de diversos canales de comunicación. De esta manera se puede sobrevaluar la importancia de una temática (o de la interpretación que se tiene sobre ella) a través de su aparición repetida en la gráfica, radio y TV, como son algunas de las configuraciones de los holdings informativos en nuestro y en otros países. En algunos casos, el aroma a monopolio que se da en ciertos géneros (como puede ser el periodismo deportivo) es innegable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la época en que la Argentina se iba por el desagüe ¿usted, temió por la bacteria del Antrax? Dígame, realmente, cuando le llegó esa carta misteriosa que le ofrecía un seguro todo riesgo para su perro, ¿no temió ser víctima de un atentado? ¿No tomó los sobres difusamente misteriosos (promociones, etc.), con la punta de los dedos y con un atisbo de terror? ¿Cuántos sobres llegaron con la bacteria a la Argentina? Ninguno. Usted dirá bueno, vivíamos una situación de alerta mundial, bla, bla, bla. ¿Y ahora no la vivimos? ¿Y quién se acuerda del Antrax.? ¿No será que los medios explotan un tema para tapar otros? ¿No había nada más importante en los medios (nada más importante en Argentina) que el tema del Antrax? Creo recordar que por aquellos días sí pasaban cosas más importantes por estos pagos (the world in default).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Puestos a preocuparse por la salud de la población ¿No sería bueno que los medios difundieran algo más relacionado con nuestros problemas? ¿Sabe cuánta gente muere al año por mal de chagas en nuestro país? ¿Sabe siquiera cuanta gente hay infectada? Alrededor de tres millones ¿Sabe cuántos infectados hubo por el Antrax? ¿Y cuántos murieron? Ninguno, por supuesto. ¿Qué le parece más importante? ¿Ve o vio a alguien hablando por los medios sobre mal de chagas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por todo lo anterior, y porque el filtro más confiable termina siendo finalmente uno (como es lo más deseable), es importante prestar atención de dónde (y de quién) proviene el mensaje que estamos recibiendo. En qué medio se está emitiendo ese mensaje, y en consonancia y simultáneamente con qué otros medios. En qué multimedio se incluye (en el caso de hacerlo). Si es un diario o revista, a qué editorial pertenece, o quienes son sus directores o dueños; lo mismo corre para la TV o la radio. De esta manera podremos descubrir a qué intereses responde cada uno, o en el mejor de los casos, si lo que estamos viendo es realmente o no un mensaje independiente, ya que la ambición de “objetividad” es una utopía perdida como tantas otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-2300755616266770264?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/2300755616266770264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=2300755616266770264' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/2300755616266770264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/2300755616266770264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/argive-me-power.html' title='ar.¡Give me the Power !'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IrxViAf4I/AAAAAAAAAGk/XO4lPPEftaw/s72-c/muglia-xilografia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-1518895727671680500</id><published>2008-01-31T11:18:00.000-08:00</published><updated>2008-01-31T11:28:44.817-08:00</updated><title type='text'>cr.Mundo miserable / Pequeñas buenas acciones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IhSViAf3I/AAAAAAAAAGc/4tQWAdDCfg4/s1600-h/muglia-retrato2.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IhSViAf3I/AAAAAAAAAGc/4tQWAdDCfg4/s320/muglia-retrato2.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161724721821155186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;dibujo AGM - tinta y acrílico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica / Mundo miserable / Pequeñas buenas acciones / inédito – todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La "buena acción" no se define axiomáticamente sino mediante el sentido que le de el contexto, que en este caso somos nosotros mismos. Nosotros somos quienes entendemos nuestras propias acciones como buenas o malas, o como potencialmente buenas o malas. Nosotros, especialistas en nosotros mismos como somos, administramos calificaciones que íntimamente nos puntúan sin que los otros tengan la menor advertencia de la existencia de este tipo de juego. El día y la vida están plagados de este perpetuo calificar y de estas escenas que desarrollamos solamente para el público que más nos comprende: nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Algunas veces, realizamos estas buenas acciones en presencia de los demás, sin que ellos sepan ni sospechen de este juego íntimo. Para ellos, esta buena acción no será sino otra de nuestras conductas que los dejan más o menos indiferentes. Los que mejor nos conocen pueden llegar a detectar o sospechar algunas de ellas, pero a la mayoría se les escaparán pues de tan sutiles necesitarían de una perpetua vigilancia. El presente apartado trata de uno de estos solapados actos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Habíamos concluido con mi señora esposa la compra diaria en el almacén de la esquina, o mas bien en el "mercadito", pues posee veleidades de establecimiento grande; como la caja registradora aparte del mostrador con su respectivo responsable, o la mercadería escanciada en góndolas que suponen el autoservicio del usuario/cliente. Estábamos en la cola de la caja, cuando palpando inadvertidamente en mi bolsillo, sentí el incómodo tintineo de monedas que me había perseguido buena parte del día. Aquel puñado, el cual me había dado de mala gana el expendedor de combustible, al advertir que no contaba con billetes de dos pesos. Recordé con desagrado su gesto que me reprochaba inmerecidamente su propia carencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Como iluminado por un repentino flechazo hilvané mi incomodidad ante la presencia estridente de las desagradables monedas y la alegría del almacenero/cajero ante un hipotética recepción de aquel "cambio chico". La buena acción se perfiló nítida en mi mente, y me apresuré a sacar aquel amasijo brillante aún antes de que nos dieran el total del importe que adeudábamos. Cuando la suma se hubo producido el total arrojó treinta pesos. Yo, amparado en mi buena fe, había apoyado las monedas sobre el pequeño mostrador contiguo a la caja, y había hecho algún comentario jocoso con respecto a mi desprendimiento por aquel "cambio" que imaginaba preciado para el almacenero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Viste, no te podés quejar, te traje monedas.- Dije más  menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El almacenero enarcó las cejas y una sonrisa se abrió paso por su cara, como señal inconfundible de mi buena actitud; gesto por otro lado predecible de su parte . Se hizo de las monedas con un firme manotazo, y mientras las dejaba deslizar de entre sus dedos hacia los compartimentos de la caja, con ese movimiento tan peculiar que deja caer con el auxilio del dedo pulgar sólo una de las monedas apiladas en el interior del puño, me espetó alegremente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Grande Andresito!, elegite lo que quieras por dos pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Asombro que fue convirtiéndose en desencanto y luego en furia. Desconsolado, advertí que mi mujer había pagado con treinta pesos exactos. Lo dos pesos en papel que esperaba a cambio de mis monedas, me eran negados por aquel dispensario sonriente que, no contento con el gasto que ya habíamos realizado, me instaba a gastar dos pesos más como si me estuviera haciendo un favor. La situación detuvo su péndulo y por un momento pensé reclamarle las monedas, lo cual hubiera sido un pequeño escándalo de confusión, incluso para mi señora que ya me estaba alcanzando las bolsas de plástico más pesadas desde arriba del mostrador. La vida nos enseña que hay situaciones en las que tenemos que aceptar la derrota, por humillante que esta pueda parecer. Miré aquel rostro congelado en una sonrisa que simulaba inocencia, y apunte con mi dedo índice detrás del almacenero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dame dos "capitán" de chocolate, dije sin perturbarme, y hasta condescendiendo a una media sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te sobra - dijo pensativo mientras se rascaba circularmente el mentón entrecano, y estirando los dedos por entre las cajas coloridas de las golosinas le alcanzó un bombón de quince centavos a mi señora y uno a mi, en tanto que decía refiriéndose al mío: - Esté va de regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Encima le debía un favor. Mi mujer agradeció, sin saber la lucha interna que se había desatado entre esos dos hombres hacía unos momentos. Mi buena acción se había desbarrancado resbalando en la mala actitud de aquel simpático comerciante. Me fui hurgando el bolsillo vacío y sin tintineos, sólo interrumpido por aquel pequeño e inocente bombón que ya comenzaba a derretirse entre mis dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-1518895727671680500?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/1518895727671680500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=1518895727671680500' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1518895727671680500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1518895727671680500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/crmundo-miserable-pequeas-buenas.html' title='cr.Mundo miserable / Pequeñas buenas acciones'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IhSViAf3I/AAAAAAAAAGc/4tQWAdDCfg4/s72-c/muglia-retrato2.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-3374356004370942896</id><published>2008-01-31T11:05:00.000-08:00</published><updated>2008-01-31T11:10:12.741-08:00</updated><title type='text'>p. Poema 214 / Jóvenes en viaje</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IdAliAf2I/AAAAAAAAAGU/aTMN27Fq-Po/s1600-h/muglia-foto1.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IdAliAf2I/AAAAAAAAAGU/aTMN27Fq-Po/s320/muglia-foto1.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161720018831966050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;foto AGM&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poema /214 -  jóvenes en viaje / inédito – todos los derechos reservados / 1999&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Un viaje&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;salimos a las 9 pm&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;llegamos después de&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;una cinta gris interminable con&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;líneas intermitentes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y blancas que se reproducían&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y el círculo del velocímetro&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;marco 200&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sinceramente pense en la muerte&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;yo no manejaba ni se hacerlo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;los autos se movían al costado&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;como en una lenta danza&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;se acercaban y se alejaban&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;la velocidad hipnotiza&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;no sentí miedo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;me sentí vacío&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;llegamos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;el mar por supuesto&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;nublado y hermoso&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;todo gris y blanco&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;un mar lleno de nubes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;la gente igual en el viento&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;reía&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;la ciudad gritaba lentamente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;estuvimos un rato&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;lo suficiente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;para no ver nada&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;de nuevo a la ruta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;noche&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;salimos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;todos o casi todos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;en su papel&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;bailamos transpiramos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;conocimos gente que olvidamos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;dormimos después demasiados&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;para una sola habitación&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;a las 9 el sol gritaba &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;en las persianas entreabiertas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;todo el día y la noche de ayer&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;habían muerto &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y el sol gritaba&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;me levanté sigiloso&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sin pisar ninguna cara&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;salí a caminar por la playa &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;con un amigo que encontré&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;en la cocina&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;caminábamos por el borde del agua&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;helada&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;todo el mundo se animaba&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;a no hacer absolutamente nada&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;los más osados crucigramas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;o hablar con los pescadores&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;o jugar en la arena &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;caminamos hablando un sin fin de estupideces&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sin parar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;durante dieciocho kilómetros&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;una distancia en la que caven&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;pude comprobarlo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;un sin fin de estupideces&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;me sentí feliz&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;inmensamente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;llegamos a un muelle pintado de salitre&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;en donde la tierra pisaba&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;algo ajeno&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;como un largo y frágil madero&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;que el mar perdonaba en su vaivén&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;vimos un casi ahogado&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sonriente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;tratando de mezclarse con la gente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;los bañeros no estaban tan risueños&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;después llovió&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;aún así el mar era hermoso&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y terrible&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;mientras volvíamos las medusas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;agonizaban&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;en el borde de la espuma&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;con los tentáculos poniéndose&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;azules&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y la arena mojada&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;se nos metía entre los dedos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;llegamos después&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;con los empeines doloridos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;el sol ya no volvió a salir&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;todo era levemente triste&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;nadie se había despertado&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;después de comer &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;tomamos cerveza en los médanos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;llenos de pinares&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;al costado de la ruta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;vimos los rayos del sol como cintas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;abriéndose paso por las nubes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y el horizonte de la llanura&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;gris y azulado&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sobres los automóviles presos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y sobre la ruta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;nadie dijo nada  del espectáculo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;el romanticismo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;no es apreciado entre amigos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;íbamos vestidos ridículamente&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;como corresponde a un veraneante&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;después&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;el olor amargo de la cerveza&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;llenó el auto&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;cuando volvíamos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;todos los comentarios&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;me parecieron huecos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;ya nos empezábamos a despedir&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;dos se quedaban &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;tres se iban&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;yo era de esos tres&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;nos fuimos pues&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;la noche iluminaba el campo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;más allá del camino&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;y en cada pequeña ciudad&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;se dibujaba una cúpula de luz&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;la noche en la ruta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;es sensual y relaja&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;cada pedazo de uno &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;la danza de nuevo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;comimos en una estación&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;al costado de la ruta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;todo plástico y luz fluorescente &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;que mataba todas las sombras&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;algunos viajeros conservaban aún&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sus ropas ridículas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;después una ruta toda igual&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;hasta llegar a los primeros indicios&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;de nuestro lugar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;las 2 am del lunes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;mi ciudad estaba muerta&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;había tenido apenas tiempo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;de extrañarla&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;nos despedimos brevemente &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;con los zapatos todavía&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;llenos de arena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-3374356004370942896?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/3374356004370942896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=3374356004370942896' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3374356004370942896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3374356004370942896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/p-poema-214-jvenes-en-viaje.html' title='p. Poema 214 / Jóvenes en viaje'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6IdAliAf2I/AAAAAAAAAGU/aTMN27Fq-Po/s72-c/muglia-foto1.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-3112821576110665551</id><published>2008-01-31T09:32:00.000-08:00</published><updated>2008-01-31T11:00:07.138-08:00</updated><title type='text'>cu.El 600</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;Cuento / inédito – todos los derechos reservados / año 1999&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era, según parecía por el comportamiento de la luz, cerca del mediodía (su reloj hacía tiempo que no funcionaba). Los pájaros volaban en círculos que a él le parecieron acechantes y se juntaban con su sombra proyectada en el suelo (su corta sombra), y por momentos simulaban jugar la una con los otros. Su rostro estaba tenso y parecía completamente echo de huesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los peatones cruzaban las veredas con ímpetus mejores (muy mejores) que los suyos, sin embargo la corta distancia que debía cubrir hasta el auto mitigó la diferencia. El Fiat 600 pareció girar completo cuando el motor soltó los primeros bufidos. Descontento. La luz pegaba verticalmente sobre el parabrisas, y el interior del coche, todo cuero y goma parecía convertirse en un espeso y único fluido que se mezclaba con el aire. Irrespirable. Nuevamente intentó, después de unas cuantas patadas al acelerador para bombear la nafta dentro del carburador. Imaginó el líquido azulado y ligero deslizándose adentro. El escape sopló una nube de un humo desvencijado cuando por fin el auto arrancó. La noche fría había dejado quejumbrosos fantasmas en el motor, que se iban alejando a medida que se calentaba. Bajó la ventanilla para dejar salir un poco el aroma húmedo a invernadero. Soñaba de noche con autos veloces con aromas a plásticos sensuales, y sonidos de tejidos suaves, absorbentes, modernos. En cambio seguía esperando que el motor calentara desde la desaliñada cuerina del puesto de conductor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo un mundo parecía crujir cuando el auto arrancaba, sin embargo con la velocidad, los sonidos parecían alejarse, atrás, al fondo de su cráneo. El viento que era limpio como una sábana recién tendida, sacudió sus cabellos todavía mojados, y se le filtró hacia atrás también, por todas las rendijas del pecho. Eructó levemente, constatando su falta  completa de decoro cuando se encontraba a solas. El verdadero caballero (pensó) debía ser el que se comportaba siempre como tal. No eructaba jamás, por ejemplo, como él, no soltaba flatulencias fragantes cuando encontraba la soledad cómplice de lugares públicos o semipúblicos. El verdadero caballero era quien no se tomaba libertades ni siquiera consigo mismo. El verdadero caballero no se tiraba pedos en autos lujosos, cromados; no, se abstenía de hacerlo. Por otro lado, había lugares donde era imposible soltar un pedo cómodamente, a pesar de la soledad. Los hoteles cinco estrellas, o las universidades privadas, donde todo brilla y el espacio es una continuación de la personalidad flemática de quien ideo estas trampas; que conspiran contra la libertad del movimiento, la potencia de la voz, y la altisonancia definitiva y primordial del pedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bocinazo extendido, sostenido y descarado. Tres muchachos cuestionaban su velocidad crucero (ciertamente muy limitada), y lo sobrepasaban de forma humillante. Le venía a la mente Il Sorpazo, qué auto manejaba Gazman en Il Sorpazo, era uno importado pero no estaba seguro de que fuese un auto italiano. Se imaginó la curva mediterránea de la costa azul, todo en blanco y negro, y mujeres con pantalones capri y pañuelos en el cuello. Debía ser lindo vivir en esa época, o no, quien sabe. Se imaginó una multitud de Fiat 500. En las películas italianas parecía hermosos, para ir de picnic con la capota echada para atrás, todo lleno de sol, y esas risas suspendidas por todos lados, como la luz dorada del mar y los veleros, tan italiano todo. Pero las películas todo lo transforman, buscan un buen encuadre y chau, lo que antes era una callejón sórdido, ahora se vuelve el lugar ideal para un encuentro romántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscó los cigarrillos en la campera, buscó, buscó. Carajo. Buscó en el bolsillo de la camisa. No. En el pantalón. Pero… Ahí estaban. Una ruina arrugada. Cómo se le fue a ocurrir meterlos en el pantalón. Recuperó uno a medias, le cortó un pedazo con los dedos, lo amasó lentamente. Cómo se le ocurrió meterlos ahí. Ah sí, porque la gorda le había pedido uno, y como la campera estaba muy lejos para volver desde la cama, los había dejado en el pantalón, encima de la silla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gorda. La gorda no era tan gorda, después de todo. No sabía bien por qué a todos les parecía tan gorda, era una … gordita, sí, gordita. No era para despreciarla tanto. Desnuda hasta se podía decir que era … atractiva. Bueno, de todas maneras la pasaban bien, la gorda no tenía problemas, problemas de decisión por supuesto. No se andaba con vueltas, cuando uno insinuaba ella iba directo a los bifes. La tenía clara. Y no es que se enamorara, no. La tenía clara. Antes, bueno, antes se jodía un poco con los amigos, antes era una gorda … puta. Ahora no, ahora que andaban juntos, la tenía clara, nada más. Los pibes tenían tacto, no habían jodido más con el tema, desde que andaba con él. No era que la relación fuera legal, no nada que ver. Quién se iba a enganchar con la gorda, pero bueno, por una cuestión de respeto no se trataba de puta así no más a la mina de un amigo, no señor, eso estaba claro. No era que él ahorrara detalles cuando se juntaban con los pibes antes de salir, no, no, las narraciones eran casi escatológicas; lo que hacía a todos desternillarse de risa. Pero de ahí a faltar el respeto, no, eso era otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andaba atrás de otra mina. Una mina hermosa, estudiaban juntos pero no pasaba nada. Nada que ver con él, estudiosa y además de linda, tenía amigas feas, lo que denotaban un buen corazón. Eso lo había extrañado en un principio. Las minas lindas andan en yunta con otras minas lindas. Los bagayos andan en yunta con bagayos. Esta piba no. Tenía amigas gordas, flacas, lindas, feas, era curioso. Y cuando salían de noche salían todas, no salían nada más que las lindas y los bagayos que se jodieran. No. Salían todas y bailaban todas juntas. O tal ves utilizaba el contraste, para mostrar que era más linda que las otras. No, un pensamiento así de cínico solamente podía salir de la cabeza de él.  Bueno, probablemente le había dado bolilla por eso, él le notaba (le sospechaba) cierto apego por los perdedores. Quizás por eso estudiaba con él. Pero también era cierto que era del interior. Las minas del interior son raras. Por ahí son lindas pero no se la creen, son lindas pero se manejan como si no lo fueran, como si diera lo mismo. Pero al final las minas siempre ganan en eso de enredar al otro, sobre todo estas que son lindas pero hacen como si no lo fueran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no sabía que el andaba con la gorda. Ni loco le decía. Ni para hacerse el conquistador. No era un puntaje alto en la lista del conquistador. Nada que ver. Era para hacerse el piola con los amigos. Ahí si servía, pero con alguien más; no, ni loco, menos con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella tenía un eterno novio esperando en su pueblo (ella lo llamaba ciudad), y mantenía cerrada la puerta a cualquier tipo de acercamiento masculino. Era simpática, bailaba, se dejaba hablar un rato, y después, con una cancha que a él lo había asombrado la primera vez que la vio hacerlo, los dejaba como colgados en el aire y se iba. Y quedaban así, un poco alelados, como a la espera de un bofetón que nunca llegaba. Con él no había problemas. Con él podía bailar toda la noche que nunca lo dejaba desairado. Es más, se esforzaba por presentarlo a sus amigas y a guiñarle el ojo en señal de complicidad, cuando él simulaba interesarse en alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de ser amigo no lo ayudaba mucho. En realidad nunca estaba seguro. Podían estar tardes enteras juntos, sin necesidad de estudiar, charlando, tomando mate. Ella hacía cosas que él estaba seguro no hacía delante de ningún otro hombre: limpiaba la cocina en chancletas, lavaba la ropa en la pileta manchada del patio, él incluso había podido espiar su ropa interior colgada descaradamente a secarse. Sin embargo, no lo trataba tampoco como a un hermano. Evitaba casi exageradamente el contacto físico, cuando bailaban se escurría ante cualquier insinuación de acercamiento, así fuera tan insignificante como tomarla de la mano. Las charlas sobre sexo tampoco la encontraban con la guardia baja, siempre salía del paso con un chiste oportuno que lo dejaba pagando, y lo hacia sentir un poco estúpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se abstenía puntillosamente de hablar del novio lejano. Sufría veladamente cada vez que ella visitaba a su familia, ante la sospecha del encuentro inevitable con su enemigo. Lo había visto en una foto, no parecía gran cosa, con una camisa a rayas y una sonrisa un poco pelotuda. Lo había conocido en el secundario y salían (se habían arreglado) desde los quince años. Le llevaba, era evidente, un poco de ventaja. Tenían una historia juntos, habían crecido juntos, era una ventaja, apreciable. Por otro lado formaba parte de su mundo, el mundo en el que ella se apoyaba, al que mandaba cartas interminables, donde tenía sobrinos (innumerables) que conocía hasta por sus lunares, donde las calles tenían nombres desconocidos y cada vecino también, tenía un nombre con un apellido. Acá gracias si él puteaba a la vieja de la mitad de cuadra por nombre y apellido, cuando le dejaba las gracias del perro sobre la vereda de su casa. Y todo eso (ese mundo que él solo conocía por referencias), esa pila de cosas, de gente, de fiestas y amigos mutuos, de parientes y abuelas maternas siempre generosas; formaban (a él le parecía) un colchón de distancia, densa, tenaz e inabordable, que los separaba aún cuando pudiesen estar juntos tardes enteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasar las tardes con ella era un tiempo mágico. Como si las horas florecieran lentamente, con un trajín lleno de frases acolchadas por el sol oblicuo en la ventana de su habitación. Con aquel horizonte donde se adivinaban los edificios y las antenas jugueteaban con los cables, con el viento, con la luz resplandeciente que lo llenaba todo. Y verla al contraluz de la ventana, con los cabellos desprolijos atados en un rodete un poco arriba de la nuca, y la boca atareada recitando bajo, inadvertidamente para sí, el texto que tenía delante de los ojos. Aquella contemplación podía durar largos minutos, tal era la concentración con la que ella estudiaba, en los que él podía explorar detenidamente su fisonomía tranquila. Cada músculo de su rostro parecía llegar justo a tiempo para que la curva que continuaba no fuera demasiado abrupta, o demasiado cerrada. En comparación los músculos del suyo, estudiados en el espejo del baño, parecían entrechocarse los unos con los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después cuando llegaba la tardecita comenzaban a llegar las amigas. Él las conocía bien a todas, algunas eran sus compañeras. Toda la armonía se quebraba con el parloteo de las recién llegadas. Al principio él se  preocupaba por darles charla o caerles bien. Después fue actuando como  le venía en gana. Finalmente optó por retirarse antes de su llegada, para no tener que desarrollar extensas charlas de compromiso acerca de esto o de aquello, ni incomodar a la dueña de casa con sus chocantes modales de topo importunado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las amigas en particular lo ponía más incómodo. Era una estudiante de derecho (coterránea de su amiga), que se mostraba siempre simpática y lo molestaba con su interés desmedido por sus pareceres en una multitud de temas irrelevantes. El cine, la televisión, lo que estaban estudiando, sus amistades, sus relaciones, el clima o cualquier tópico comprendido entre el viaje del hombre a la luna y lo malo que era que él fumara tanto, servía como excusa para disparar su charla. El blanco era siempre él, que le contestaba en principio en serio, luego jugueteaba un poco, terminando por burlarse descaradamente. Justo es reconocer la constancia o la estupidez de la chica, que siempre tomaba bien sus bromas, y que algunas veces actuaba como salvavidas cuando las caras desconocidas superaban por goleada a las conocidas. Sin embargo, por esa costumbre de no tolerar demasiado a quienes prestan su atención con demasiada solicitud, él no la trataba mejor que como trataba a sus amigos más estúpidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era en realidad, un tipo cínico. Le gustaba pensar que su mente retorcida vivía un poco de las maldades que se inventaba. Los ganadores no necesitaban una personalidad, pero el trabajo que él se tomaba en ser un tipo agudo lo mantenía en buena gimnasia a la hora de soltar contestaciones ingeniosas y remates oportunos. La realidad era una camino poco grato para los tipos del medio de la fila, él se consideraba uno de ellos, pero no se conmiseraba de su situación pues se sabía con la ventaja de saberlo. Había algunos que sencillamente no sabían que siempre iban a estar en el medio de la fila, ni más atrás ni más adelante. Había algunos de sus amigos por ejemplo (no los más cercanos), que realmente se esforzaban en estudiar o se buscaban un laburo y se dedicaban a doblar el lomo todos los días en un horario fijo. Luchaban contra el destino porque no se sabían, no se conocían, ni ellos ni su lugar. Él sabía cuál era su lugar, y que jamás se movería de allí; como su padre, como el padre de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que importaba era salvarse, si se trabajaba de forma autónoma, sin jefes ni mandamases, mejor. Un kiosco era una buena opción, por ejemplo. Aunque había que trabajarlo mucho, sobre todo al principio. El viejo se había roto el lomo abriendo a las siete de la mañana todos los días, hasta los domingos habría. Los domingos a las nueve. Y así por años, todos los días. Con frío, lluvia, calor, todos los días. Y ahora, después de tantos años, cuando la vieja y él, y hasta la hermana que le importaba todo un carajo, le decían que parara un poco, que dejara los domingos cerrado, aunque más no sea a la mañana, el viejo decía no, ni loco. Vasco bruto, ni loco. Podría haber cerrado los domingos, los sábados incluso medio día (aunque esta hipótesis ni siquiera era analizada), pero no, el trabajo era así o de ninguna manera. Sacrificio, eso era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él sospechaba un segundo designio detrás de tanta tozudez, un oculto y enterrado temor a la mala. A la malaria. Los viejos habían conocido la mala. Cuando el viejo tenía dos trabajos (uno en el ferrocarril) y se enfermó por tomar frío (decía él) y por andar por entre los vagones desabrigado. Después lo jubilaron con esa mensualidad miserable que no alcanzaba ni para los impuestos. Y ahora que se veía un poco desahogado, que le sobraban unos manguitos que podía ahorrar, que le había podido hacer un departamentito para que vivieran la hermana de él y el esposo en el terrenito que quedaba en el fondo, y que hasta había comprado el local del kiosco, no lo sabía disfrutar. La vieja decía que el vasco (así le decían en el barrio) no había nacido para disfrutar lo que tenía. Pero tenía buen corazón. Eso nadie lo negaba. Cuando los habían robado, todas las comadres del barrio se habían acercado a ofrecerles ayuda, así fuera un fuentón prestado, no importaba, que lo pidieran. Pero el vasco era orgulloso, no dejó que nadie pidiera nada, hasta le pegó un cachetazo a la hermana que fue a pedir una solera prestada (como si no tuviera ropa) para salir el sábado. Nada pidió. Todo lo fue reponiendo de a poco, hasta la bicicleta de paseo fue reemplazada por una más nueva, como un signo de que aquí estoy yo que me levanto y no le pido ayuda a nadie, y hasta me levanto mejor que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de eso, con un retroactividad del ferrocarril, había comprado el 600. En un principio lo usaban él y la hermana. Después la hermana lo dejó de usar. Seguro que tenía vergüenza de andar en ese cacharro, la muy pelotuda. Además, el cuñado había conseguido un auto. Nunca se sabía muy bien en que andaba, levantaba quiniela y algo más, nadie preguntaba por ese algo más. El viejo por darle una  mano lo había hecho trabajar un tiempo en el kiosco, pero cuando se dio cuenta que la caja no cerraba nunca exacta, y que le faltaba más de un vuelto, lo echó a patadas. Escándalo familiar. Después las cosas se arreglaban solas, las arreglaba el tiempo. O no se arreglaban pero bueno, el viejo olvidada. O callaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él había tomado la costumbre desde adolescente, de escribir en un cuaderno mugriento que guardaba en su cajón las cosas que le parecían importantes. Después dejó esa costumbre de lado, porque lo avergonzaba leerse. Pero de vez en cuando hojeaba el cuaderno, y se daba cuenta de algunas cosas. La riña familiar estaba anotada puntillosamente, señal de que lo había impresionado mucho. El cuñado había perdido su identidad y su  nombre completo, y estaba indicado como “ese hijo de puta” cada vez que hacía referencia a él. Ultimamente, por la necesidad de comunicarle a alguien algo que ni él sabía lo que era, había vuelto a escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El sábado fui a estudiar a lo de Ana. Fui temprano y me había visto en el espejo unas tremendas ojeras grises. Toda mi cara parecía una bolsa de papel desfondada. La noche del viernes habíamos salido con los pibes y estos eran los resultados. Pero había quedado en ir temprano y a las diez en punto estaba tocando el timbre. Tardó en abrirme, yo creía que se levantaba siempre temprano, me equivoqué. Estaba todo en penumbras. Tardé en acostumbrarme a la poca luz. Me hizo pasar al living y esperarla mientras se bañaba. Las persianas estaban bajas y en el ambiente estaba suspendido el aroma de su perfume. La observé mientras iba adelante mío por el pasillo, tenía el cabello despeinado y un pijama gastado estampado con ositos que jugaban y hacían monerías. Nunca la había visto en pijama. Me pidió que la esperara sentado en el living, porque la chica que compartía el departamento con ella estaba durmiendo. Sentado en la penumbra escuché como se habría la ducha, y adivine el cambio de sonido cuando su cuerpo se introdujo debajo del agua. Me imaginé violando a los ositos. Me imaginé pilas de ositos violados con cruces en lugar de ojos, como en las historietas baratas. Me reí un rato de mi mente delirante.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de ese sábado no la vio durante varios días, se mantuvo ocupado para no echarla mucho de menos, haciendo mandados para el viejo o atendiendo el kiosco. El jueves buscó cualquier excusa para pasar por la casa, la amiga le dijo que había salido. Se sintió mal, sin saber muy bien por qué, se sintió un poco estúpido, imaginó conspiraciones en su contra. A la noche buscó a la gorda y se olvidó un poco de todo.  El sábado pasó de nuevo, ya sin excusa, sin el menor objeto y un poco desesperado por verla. Cuando llegó se sorprendió mucho, puteó por lo bajo por su ocurrencia de ir. Sentados en el living estaba el padre de ella y el novio. Recibió una especie de shock. No esperaba conocer nunca a aquel pelotudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre le cayó bien, un tipo bajo simpático y colorado, con unas manos enormes. Siempre lo había imaginado una especie de terrateniente con botas de montar, tal vez por las narraciones de ella que lo mostraban siempre trabajando en el campo. El no sabía muy bien qué era trabajar en el campo. De qué se trabajaba en el campo. Por eso él lo había sindicado como un tipo de guita, un poco arrogante. No, este era nada más que un tipo, como cualquier otro, muy colorado y simpático, que se esforzó por hacerlo sentirse cómodo, aunque se veía no estaba muy acostumbrado a eso. Habían venido en una F100 reventada, y que él no había siquiera mirado cuando le estacionó el 600 atrás. La camioneta terminó de desengañarlo, ese no era un tipo de guita, ella no era una piba de guita, algunas barreras se iban desmoronando sin quererlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El novio era un tema aparte. Mostraba todo el tiempo sus dientes demasiado blancos, igual que en aquella foto. El no creía que se pudiese tener una sonrisa tan estúpida más que para las fotos, pero aquel boludo la sacaba a relucir todo el tiempo. Lo primero que le molestó era la familiaridad para el trato con ella, y lo que más le chocó fue que no establecían contacto físico ni visual alguno, sino que se trataban como un viejo matrimonio (se conocían en la distancia). Esto le molestó más que si hubiesen estado uno encima del otro todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscó un rato para estar a solas con el flaco, era simpático de eso no había dudas, con una simpatía sin malicia que se lo hizo más insoportable. Fueron a comprar cigarrillos juntos, mientras padre e hija hablaban de sus cosas, el mutuo acuerdo en dejarlos solos los hizo coincidir en una sensibilidad que el creía muy privada. Mientras caminaban se cruzaron con unas conocidas de la facultad, el otro se mostró muy interesado en una morocha, hizo comentarios subidos de tono sobre lo buena que estaba. A él le subieron unas ganas repentinas de pegarle. ¡Cómo podía mirar a otras mujeres! Esa era la prueba definitiva de su pelotudez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El novio se fue ese mismo día; él ya se había ido pero ella le contó después. Advirtió un tono un poco extraño y ella evitaba hablar del novio. No tomó la señal como nada relevante viendo el tipo de relación que tenían. A la tardecita lo llamó la gorda pero se hizo negar por la vieja, que meneó la cabeza con desaprobación pero accedió a indicarlo reunido con los amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro fin de semana fue extraño. Había pasado la semana como siempre. rindieron el parcial que los reunía a estudiar pero sus visitas no se espaciaron, ya no necesitaba motivo para ir a su casa, simplemente aparecía, charlaban, iban a hacer mandados (si lo hubiese visto la vieja yendo al supermercado). El sábado salieron, cada cual por su lado, pero se encontraron en  una fiesta de una amiga mutua. Él fue con sus amigos, aunque rehuía esas mezclas barrio-facultad. Sin embargo, todos tenían un nivel importante de sangre en su sistema de alcohol (como solía decir el “Chicho”, su más íntimo amigo), por lo que atiborraron el 600 y se dirigieron dando tumbos a una lejana quinta en las afueras. Se perdieron en el camino y llegaron un poco aterrados por la oscuridad pero a los gritos (el Chicho insistía en sacar el culo por la ventanilla).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entraron a la fiesta ganando enseguida la atención un poco somnolienta de todos. Ella estaba con sus amigas. Estaba hermosa, por supuesto. El reía sin comprender por qué y se acodaba cerca de la mesa de las bebidas. El flaco Giménez se había acercado al grupo de amigas y conversaba animadamente tratando de llamar la atención; él no se había tomado el trabajo de las presentaciones, y de arrebato la tomó de la mano y la llevó a la improvisada pista de baile. Ella bailó un poco con él, mientras se sumaban sus amigos, él se asombró de lo bien que todos congeniaban. Cerca de los bailarines el Chicho se había puesto a llorar sentado en una silla, todo despeinado y patético. En un momento ella desapareció, la volvió a ver charlando con el flaco Giménez, cerca de unos árboles. El flaco era uno más de la barra, pero siempre  se lo había tenido por boludo. Flaco desde chico, muy flaco y con un mentón débil y un gesto macilento, solamente servía para llegar al número necesario para un partido de fútbol o una salida multitudinaria. Sin embargo, con la adolescencia el flaco había comenzado a crecer, y de flaco solamente le quedaba ahora el sobrenombre, porque se había convertido en un pibe grandote y pintón (según las comadres), que trabajaba en el almacén del padre y despuntaba el ansia de gloria jugando al basquet en el club del barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión del flaco charlando con ella lo asombró, lo molestó y finalmente lo enfureció. Flaco pelotudo. Cuando cruzó a la amiga parlanchina que siempre lo importunaba la sacó a bailar para sacarle algún comentario, pero no se dio por aludida, limitándose a reírse todo el tiempo, histéricamente. Siguió tomando de una manera indiscriminada hasta que se descompuso, antes de irse la vio con el flaco, se estaban besando. La llegada hasta su casa fue una de las perores pesadillas de su vida. La compañía del chicho no le era de gran ayuda, tan borrachos el uno como el otro. Se tuvo que detener varias veces a vomitar, el mundo giraba como si tuviera el eje clavado en la mitad de su frente, y el 600 parecía hacer el ruido de cien tifones afónicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo malos días después de eso. Tanto respetarla, cuidarse, no darle siquiera la mano, y ahora esto. ¿Y el novio? ¿Y el novio pelotudo? ¿Qué pasó? ¿Se le olvidó? ¿Por la distancia se le olvidó?  Hubo mientras un resurgimiento de su relación con la gorda, por varios días ni lo vieron por la casa. Igual se sentía miserable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo tenía explicación. Como siempre la amiga bocona había dejado deslizar la verdad. Ella se había peleado con el novio. Eso era. No era una puta. No. Se había peleado. Lo del flaco Giménez había sido por despecho, claro. Estaba un poco borracha y triste, el flaco estaba ahí todo berborrágico, con su físico de campeón del basquet. Además bueno, ella no tenía ningún compromiso con él, claro. Era natural que si no estaba con nadie, hiciera… bueno … hiciera eso. Estaba en todo su derecho. Después de todo el no le podía exigir nada. Nada de nada. Ella tuvo el tacto de no hacer referencia a esa noche, él tampoco tenía intención de hacerlo, porque su conducta no había sido precisamente la de un gentelman. Solamente un vez habían hecho referencia a su mutua borrachera, y el diálogo se había cortado abruptamente; por lo que aquella noche quedó en el olvido. Ella lo seguía tratando de la misma manera de siempre, o tal vez un poco mejor, pues hasta habían hablado de su relación con el novio. Él se abstenía de hacer comentarios, criticarlo hubiese sido muy fácil en esa situación, pero guardaba un silencio de caballero que no echa mano a esas armas traicioneras. Ella viajó unos días  a su pueblo. Él se inquietó un poco por ese hecho, pero no notó cambio alguno a sus regreso. Además comenzaban a estudiar de nuevo y no quería ningún pensamiento que inquietara su paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;No se que me pasó.&lt;br /&gt;El viernes fuimos con los pibes a comer un asado a lo del Chicho. La casa del Chicho es grande y entramos todos, su familia incluida, lo que nos importuna un poco porque la vieja se santigua con cada guarangada que decimos. No le damos bola porque el más guarango y asqueroso es el cuñado del Chicho, que es una letrina. Trabaja de mecánico en una línea de colectivos, cuando se lleva las manos a la boca para comer parece que estuviera revisando el motor de un 1114. Los dientes desparejos son como un radiador reventado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El flaco Giménez también estaba, yo ya no le daba bolilla, y aunque no tuviera la culpa de nada, lo odiaba minuciosamente.  Había comenzado una campaña inconsciente en su contra y tras que a nadie le caía muy bien, ahora cada vez le dábamos menos bola. Pero a ese asado habían ido hasta amigos que se habían mudado a otros barrios hacía años, no faltaba nadie, era algo ecuménico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezamos como siempre a chupar desde temprano, el asado no estuvo listo hasta tarde así que estabamos bien adobados. Cuando terminamos no nos entraba más nada, comimos como si fuera el último día del mundo. Nosotros nos quedamos en la cocina mientras el viejo y el cuñado del Chicho jugaban a la generala en la mesa del fondo, y la madre y las hermanas se habían llevado los platos sucios al lavadero. Nos dedicábamos a las charlas de siempre, hasta desembocar en el sexo, como siempre. El Chicho se contó la de la vez que se había volteado a la renga del barrio del cementerio (otra vez la contó), y yo conté las de la gorda. Hacíamos tanto quilombo que la vieja del chicho nos chistaba por las ventanas entreabiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuñado del Chicho entró a buscar una damajuana medio vacía debajo de la mesada, lo que agradecimos a los gritos, pues ya se nos habían acabado hacía rato todas nuestras reservas. Se quedó un rato charlando con nosotros y cagándose de risa. Hostigaba en particular al Chicho, con cierta concentrada ironía que yo sabía al Chicho lo jodía pero no demostraba nada. Lo miraba y le soltaba a los gritos “¡pero a quién te vas a coger vos!”. El Chicho parecía no escucharlo. El viejo del Chicho, inquieto, lo llamaba desde el jardín para que terminara el partido inconcluso. “Ruben, venga de una vez … o es que me está arrugando”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces pasó. Encendido por la risa de todos, el Chicho instó a Omarcito (el hijo de Omar grande) a que contara la de la pelirroja que se la había chupado en la costa. Sabíamos que la anécdota era sabrosa por lo que también nosotros los azuzamos a los gritos. El otro se resistía pero empezó el cuento gastado de tan escuchado. De pronto, como saliendo de un sopor se escucho la voz del flaco Giménez. “La que la chupa bien es tu amiga …”. Yo vi los ojos del Chicho que me miraban asustado, me conocía bien, y después no vi nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salté por arriba de la mesa de la cocina: “La puta que te par..” Y lo agarré por el cogote. La mirada espantada del flaco parecía dibujada sobre su cara de muñeco de trapo. Antes que me alcanzarán le agarré la cabeza y se la pegué contra el borde comido de la mesa de fórmica. Una, dos, tres veces. Los pibes se me tiraron encima pero no lograban que lo soltara, el flaco se estaba poniendo color morado y yo había levantado la cabeza buscando un cuchillo con la mirada, entre las fuentes sucias que quedaban en la pileta. Ante el escándalo el cuñado de chicho se asomó por la puerta, y me vio subido sobre el flaco y a todos los demás tirando infructuosamente de mi. Se abrió paso entre todos y sentí un tirón de los hombros que parecía que me habían arrancado los huesos de adentro del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así y todo tuvo que zarandearme un par de veces para lograr que soltara al flaco, de cuyo rostro surgían unos finísimos hilos de sangre. Después me llevó al fondo del terreno de la casa del Chicho, donde estaba la quinta, y como yo seguía forcejeando me pegó un par de sopapos tan fuertes que sentí como si me hubieran pegado con un remo. Ese día conocí que gusto tiene la tierra de la quinta de la madre del Chicho. El padre del Chicho se llevó al flaco al hospital. Le tuvieron que dar siete puntos en la ceja derecha y cinco en la oreja, de eso me enteré después. Cuando me sacaron de la casa todos me miraban en silencio y un poco horrorizados. El Chicho no, es un amigo de fierro. La madre del Chicho quería llamar a la policía.&lt;br /&gt;No se que me pasó.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esa noche anduvo sin rumbo por un tiempo. Estudiaba poco y de ves en cuando iba a la casa de ella, pero las visitas tenían un sabor agridulce. Todo le molestaba. El único al que se mantenía fiel era al Chicho. Pasaban mucho tiempo juntos. Cuando iba a la casa la madre lo miraba torcido, pero no le decía nada. Un día se cruzaron con el cuñado del Chicho. Contrariamente a lo que él suponía le dio un abrazo y un beso afectuoso de su cara barbuda. Después de la noche que les había hecho pasar esperaba otro bofetón o un comentario ácido. Pero no. La gente es así, quiere a los monstruos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordaba en una nebulosa al cuñado de chicho subiéndolo al 600 y bajándolo de nuevo para manejar él, viendo que se quedaba quieto frente al volante, como sin saber qué hacer. Después lo llevó hasta la  casa. Hacía crujir la caja con cada cambio, cuanto más crujía, más la forzaba. Él siempre creyó odiar al 600, pero esa noche sintió como si aquel bruto le estuviese pegando a su vieja. Estuvo tentado a decirle algo, de buena manera, pero cuando fue hablar el otro hizo un gesto que lo atemorizó. No quiso probar más a la suerte y siguió sufriendo con cada crujido. Desde ese día la segunda entraba mal, es lo que pasa cuando se maneja a lo bestia.&lt;br /&gt;A la gorda no la vio por largo tiempo, a pesar de las llamadas incansables que la madre se ocupaba de desviar. Finalmente se encontraron por azar, ella insistió que si no iba ese mismo día a la casa no la vería más. La mandó a la mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El flaco Giménez había desaparecido. Nadie sabía dónde estaba. Seguramente se pasaba todo el día en el club, tirando al aro. Sin embargo nadie lo echaba de menos. Él le había confesado al Chicho que si lo veía por la calle tenía intenciones de pisarlo con el auto. El Chicho asintió gravemente sin hacer ningún comentario. En rigor nadie sabía por qué había sido su reacción de aquella noche, y el comentario del flaco se había olvidado en el fragor del griterío. El Chicho nunca le había preguntado nada. Simplemente lo acompañaba. Era de fierro el Chicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Esta noche vamos a una fiesta. Sí, una fiesta. Romi cumple años y nos invitó a los dos. A mi especialmente. Ella lo dijo riéndose. Me pareció que se daba cuenta que me hacía sentir incómodo. Igual se rió un rato largo, mirándome fijo. Yo no sabía que hacer con las manos. Estoy decidido a hacer algo, no se muy bien que, pero la decisión está tomada. Hoy estuve todo el día con el viejo, en el kiosco. Ni siquiera se inmutó por mi desacostumbrada permanencia a su lado. Pero el vasco es zorro. Ya ve que algo me pasa. No me jode. El vasco es sabio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lavé a fondo el 600 y la pasé a buscar, como habíamos quedado. El auto no ganó en categoría pero por lo menos tenía olor a limón, considerando que es amarillo (en parte) el aroma no dejaba de ser conveniente. Igual ella nunca jamás hizo un solo comentario crítico, ni siquiera en joda, acerca del 600. Es llamativa la capacidad que tiene de hacer sentir cómoda a la gente. Por suerte la casa de la amiga, o debería decir nuestra amiga, quedaba lejos, por lo que pudimos conversar largo y tendido. No me animé a nada, pero no era el momento indicado, yo sé de tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hacía calor se había puesto nada más que una camisa blanca, y vaqueros con alpargatas blancas también. Todo inmaculado. Es asombroso como me gusta su olor. Como siempre, me pareció hermosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pidió que antes de ir a lo de la amiga paseáramos un rato. Dimos una vuelta larga, el 600 anduvo bien con la tapa del motor abierta (hacia calor), y no dio de que quejarse. Con las ventanillas abiertas, el vientito y la gente que parecía estar de vacaciones, era como una noche de verano en alguna ciudad de la costa; ella sonreía todo el tiempo, yo estaba inmensamente feliz.&lt;br /&gt;En la radio sonaba Satisfaction, de los Rolling, yo la canté a voz en cuello mientras aceleraba y me hacia el chico que vive al límite, ella no me miraba pero no dejaba de sonreír; no parecía estar incómoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la fiesta. Todas las demás parecían muy feas cuando las comparaba con ella. Trataba de ser objetivo en la comparación, y de todas maneras ella siempre ganaba. Por suerte la amiga ni se me acercó, estaba muy ocupada atendiendo a todos y riéndose de todos sus chistes. Yo me arrellané en un sillón y comí todo lo que pude sin preocuparme por nada, estaba completamente relajado. Ni siquiera me tomé el trabajo de parecer simpático ni caer bien, miraba a todo el mundo como una lechuza sonriente. Eran casi todas mujeres. El novio de una de las chicas se me acercó como para entablar una conversación, yo lo conocía de antes y me caía bien, pero no le di bola, limitándome a sonreír y a hacerle repetir las cosas varias veces, como si no escuchara bien. Cuando se cansó de mi fue a la cocina a buscar una cerveza y a abrazar a su novia. Ana me estuvo mirando parte del tiempo que no hablé con él, había advertido mi juego. Me hizo un gesto de desaprobación cuando él se fue. Yo no dejaba de sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando trajeron la torta todos cantamos alegremente y yo en particular, levanté la voz e hice algunas rimas chistosas con el nombre de la homenajeada. Todos se rieron de mis ocurrencias. Es muy fácil hacer reír a las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedamos hasta muy tarde, casi nos fuimos los últimos. Yo había planeado esa estrategia para no tener que llevar a nadie, y poder estar así a solas con ella. La dueña de casa igual había caído sobre mí y no me daba respiro. Yo le seguía la corriente para ganar tiempo. En un momento Ana se levantó como para irse, yo me levanté a mi vez como si hubiese tenido un resorte. Mi reacción debe haber resultado muy evidente porque la amiga quedó un poco asombrada. Es cierto que la corté en mitad de una frase, pero ella misma es una larga frase que hilvanaba todos los temas del mundo. Ana me miró sonriente, y me dijo que si me quería quedar ella se iba sola, o la llevaba Sergio (el novio que yo había estado cargando). Lo miré implorante para que no se ofreciera a llevarla y él permaneció mudo. Después de todo era un buen tipo. Todo se resolvió rápidamente y cada cual salió para su lado. La amiga quedó un poco consternada ante nuestra repentina fuga, pero bueno, no se puede conformar a todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desvié conscientemente de nuestro camino y tomé por lugares que yo creía románticos. Ella miraba hacia adelante sin dejar de sonreír, se había puesto en los hombros un pullover que yo me había olvidado en el asiento de atrás del auto (había refrescado). Mi cuerpo parecía atravesado por una bandada de insectos que no se decidían a posarse en ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente llegué a una plaza poco iluminada donde paraban las parejas a comer una hamburguesa o simplemente se sentaban a mirar pasar los autos. Esa noche casi no había gente. Estacioné sin preguntarle si quería, ni decir nada, en la parte más oscura. Estaba nervioso pero muy dueño de mí. Era como si se hubiese estancado el tiempo. Ella miraba hacia delante como si el auto hubiera estado en movimiento. Yo la tomé del hombro. Se me quedó mirando sin vacilar, como si mirara algo que ya había pasado. Contrastaba su tranquilidad con mi nerviosismo. Sin mayor argumento que presentar no se me ocurrió nada mejor que besarla. Me acerqué esperando que se alejara, pero al contrario, acortó el camino y fue ella la que me besó a mí. Me sentí Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después nos abrazamos y nos besamos como si tuviéramos que llegar rápido a algún lado. Ella no paraba de estrecharme y reírse, yo había perdido el control. Sin saber muy bien qué hacía le comencé a desabrochar la camisa, después me detuve, esperando el cachetazo. Lejos de ello, ella me empezó a desvestir a mí con cierto apuro. Los vidrios del 600 estaban empañados. Me latían las sienes como si cada latido fuera una detonación. Comenzaba a sentirme mal. Ella se había abierto la camisa y empezaba a desprenderme los pantalones. Cuando posó su mano cálida sentí como si me hubiesen disparado. Comencé a marearme. Había bajado su cabeza a la altura de mi cintura y comenzaba a bajarme los pantalones. Cuando sentí su boca las nauseas fueron tan grandes que tuve que mirar hacia arriba para no vomitar. Vi su cabeza ascendiendo y descendiendo tres veces, después abrí la puerta y corrí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pareja me vio pasar tropezando con los pantalones a medio subir. Corrí todo lo que pude antes de caer junto a un gran roble y vomitar. Lloraba y vomitaba, lleno de rabia. Después me senté contra el tronco, mirando hacia abajo, como muerto. Lloré como nunca había llorado, lloré largos minutos, no se, horas me parecieron. Y después me quedé inmóvil. Me quedé sentado mirando la nada, perdiendo el sentido del tiempo. Cuando volví al auto ella ya no estaba. La puerta estaba abierta y mi pullover tirado sobre la vereda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy vi al Chicho. Fuimos a ver un partido de la B, porque sí no más, porque estábamos al pedo. Charlamos un rato, aunque él no me preguntó nada de nada. Yo le pregunté por el flaco Giménez. Me dijo que lo había visto en el almacén del padre, le contó que estaba entrenando con la primera del club. Las cicatrices de los puntos casi ni se le notaban. Pobre flaco. Me lo imaginé debajo de las ruedas del 600. Pobre flaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer llamé a la gorda pero no me atendió. La hermana me dijo que no estaba, pero la hermana es otra gorda mentirosa. Después voy a pasar por la casa porque sino  me va tener llamando no sé cuanto. Tiene su carácter la gorda, pero es buena. Es del medio de la fila, como yo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-3112821576110665551?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/3112821576110665551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=3112821576110665551' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3112821576110665551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3112821576110665551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/cuel-600.html' title='cu.El 600'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-1010037138121738491</id><published>2008-01-30T12:45:00.000-08:00</published><updated>2008-01-30T13:09:20.529-08:00</updated><title type='text'>ar.El lenguaje del cuerpo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DnVliAf1I/AAAAAAAAAGM/bLSlwl5xed8/s1600-h/muglia-pareja.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DnVliAf1I/AAAAAAAAAGM/bLSlwl5xed8/s320/muglia-pareja.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161379531004608338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;dibujo AGM - pareja - acrílico y tinta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Comunicación / publicado en Crann N° 21 / Año 7 - Abril de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 11:30 PM, día de semana, cualquier día. Registro de la propiedad automotor, cualquier registro. Aglomeración de gente hastiada por la espera que imponen los papeles, la burocracia; por la espera de esos papeles que nadie entiende, que se nos imponen y que ninguno de los concurrentes considera necesario. El ambiente, el aire, se ha tornado espeso, tenso. Detrás del mostrador los enemigos en forma de empleados municipales se empeñan en demorarnos, manipulan los sistemas informáticos para que operen de forma equivocada, desastrosa, o sencillamente no funcionen. La frase más temida por cualquiera que realice un trámite: "se colgó el sistema", se cristaliza en boca de nuestros cancerberos. En este entorno que nos acerca unos a otros dentro de esta habitación imposible, me pongo a observar, hastiado del propio cuerpo del propio tiempo, el cuerpo y el tiempo de los demás, su relación en el espacio, su extraña y un poco desconocida interacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cerca mío un enorme rugbier, acodado en el mostrador, mira a una de las empleadas a la cual la naturaleza le exageró la virtudes, en especial las anteriores. Su condición de jugador de rugby se connota rápidamente en su enorme porte y en el hecho más que obvio de estar vestido con la camiseta de la selección francesa. Detrás nuestro un movimiento se abre paso entre quienes están esperando; finalmente el motivo de ese movimiento llega hasta el mostrador, pide permiso. El rugbier se incorpora, le cede el lugar al extraño personaje. Un hombre mayor, vestido quizás exageradamente a la moda, pero la verdadera nota disonante lo da su pelo furiosamente platinado. Rápidamente, con ademanes nerviosos el caballero apoya una abultada carpeta y se inclina sobre el mostrador, apoyando un codo en él. De tal suerte la posición del recién llegado ofrece su rotundo trasero, ajustado en su negros pantalones, al enorme rugbier que se encuentra tras de él. Éste, restringido completamente en sus movimientos por la pared lateral de la oficina, mira hacia arriba distraídamente mientras comienza en su rostro una extraña danza de tics nerviosos, donde las cejas pugnan constantemente por ir hacia arriba, hacia arriba y hacia arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El caballero de pelo platinado cruza distraídamente una pierna por delante de la otra y descansa el cuerpo sobre la que conserva recta; su pie liberado va a dar sobre el del rugbier, pero y a pesar de que es imposible que no haya sentido la intromisión de su pie, no cambia de posición. El rostro del más alto sigue inmutable, sólo sus cejas se expresan una y otra vez como en una mueca de asombro que ya ha perdido hace tiempo su función. Lenta, sigilosamente, su pie se desliza hacia atrás para salir del contacto con el del caballero platinado. Nada ha pasado, nadie habló, nadie pareció comunicar nada, pero había dos cuerpos hablando, uno que se ofrecía y otro que declinaba el ofrecimiento; educadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dirijo la mirada hacia el lado opuesto, una dama entrada en años se ajusta opresivamente en un jean pensado para alguien más joven, puede decirse que sale airosa. Su pelo no es ya del color que era sino de un cobrizo casi anaranjado, muy cuidado, muy peinado con gel con rulitos con aros dorados con anteojos de sol a modo de vincha. El rostro está disociado del resto del cuerpo, mucho más viejo a pesar del make up, su boca fruncida arruga el labio superior con un gesto de dura contención, quizás insatisfecha por la ineficacia del detenido revoque. Todo pugna adentro de su cuerpo, que parece contrariar los deseos de la portadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Detrás mío "siento" una sombra, un segundo, luego se materializa una mano enorme que calladamente busca en el aire el hombro de la dama. Después de la mano surge un hombre mientras ella se da vuelta. Su rostro no muestra sorpresa ni cariño alguno, solamente musita por lo bajo entre sus labios fruncidos. Él se queda junto a ella cruzando satisfechamente los brazos. Es un hombre mayor también, pero su cuerpo esbelto y su postura parecen darle un aire más joven. El cabello es de un blanco níveo, deslumbrante, ni corto ni largo, muy bien peinado; sobre los labios rectos un fino bigote cuidadosamente recortado repite el blanco acento ya dentro del rostro. Viste pantalón y camisa de jean, muy modernas, y zapatillas deportivas de conocida marca. No se por qué, pero si nunca se hubieran hablado, si él no le hubiese puesto la mano sobre el hombro, si no se hubieran aproximado el uno al otro de ninguna manera, yo, entre la pequeña multitud de personas que llenábamos aquel recinto, hubiera sabido que eran una pareja, que venían juntos; había algo que los relacionaba más allá de su interacción, algo en sus actitudes, en sus cuerpos, que hacía suponer que estaban de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De nuevo el movimiento detrás nuestro. El cuerpo informe de la suma de todos los cuerpos de quienes esperamos hace un pequeña revolución, vomita dos cuerpos junto al mostrador. Son gestores, un joven y una chica, se conocen pero no son amigos, charlan, ninguno de los dos está satisfecho con lo que es. Él lleva un corte de pelo desmechado atrás y sobre los hombros, encima de la coronilla un pequeño y cuidado revoltijo de mechones teñidos. Lleva también aros en toda la cabeza: tres argollas doradas en la oreja izquierda, un brillantito falso en la derecha, un arete plateado en la ceja. Ella le habla, él sonríe al parecer tímidamente pues abre muy poco los labios; en el momento que responde revela sus dientes, desproporcionados para el tamaño de su boca y de su rostro, una redondita cara de conejo, simpática, nunca sexy; ahí me explico por qué abre poco la boca al sonreír. Ella sigue hablando, se esfuerza por ser simpática con el tímido conejo, tiene unos bonitos ojos celestes, pelo lacio de un rubio prestado, la cara pequeña y picada por el acné&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mientras charlan él permanece quieto, las piernas arqueadas, todo él es una respuesta que espera, hasta su cuerpo. Ella hace las preguntas, se ríe (el sólo sonríe), lleva la conversación; cuando ésta se vuelve más fluida gira hacia él, lo enfrenta (hasta ahí habían permanecido hombro con hombro); en el momento que quedan frente a frente ella deja caer su cuerpo sobre una pierna y afloja la otra, apoya el anverso de la mano sobre la cadera, retirando hacia atrás una camperita de fina lana rosa que deja al descubierto el talle de un pantalón ajustadísimo. Su torso se arquea hacia adelante como buscando algo, todo en ella (o lo que ella considera lo mejor) se está ofreciendo; el conejo sonríe, sonríe, entrecerrando los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¡Fede, Verónica!- llama la voz de la empleada detrás del mostrador, ella sí está satisfecha con lo que es, la grandilocuencia de sus pechos eximen al resto de su cuerpo de mayores comentarios; incluso su pancita más que incipiente parece tenerla sin cuidado. La atención con la que la miramos la totalidad del parque masculino dentro de la habitación (casi absoluta), parece darle la razón. Los gestores se acercan al mostrador, sonríen, todos se conocen, la escena ha perdido interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Miro mis pies aburridos, entre ellos y la recta de mi mirada se interpone una inapropiada acumulación de kilos, cada vez que la veo siento algo parecido al asombro, como si aquello no debiera estar allí, como si no correspondiera. Lo mismo me sucede al verme en el espejo, o al sorprender mi imagen en la vidriera de una esquina; tengo un atraso con respecto a la percepción de mi cuerpo, me pienso como si aún fuera el muchacho extremadamente delgado de cinco años y veinte kilos atrás. Levanto de nuevo la mirada, mi cuerpo delgado se recompone adentro de mi cabeza, vive una renovada vida lejos de la imagen que inopinada y brutalmente me ofrece la realidad o la evidencia de mis sentidos. Relajo mis contraídos músculos abdominales, soy feliz. A mi alrededor los cuerpos siguen articulando un lenguaje que desconozco, como el de las ballenas o los perros, pero que existe más allá de mi incomprensión, o de lo mejor de lo cual soy capaz en cuanto a su decodificación: la sospecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando era estudiante de arte, el profesor de escenografía subió durante una clase al escenario del pequeño teatro de la facultad, levantando el brazo lo forzó a describir una  enérgica trayectoria en forma de arco y dijo, entre misterioso e iluminado:&lt;br /&gt; - ¡Un gesto que activa el espacio!, ya tenemos una escenografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Confieso no haber entendido nunca demasiado bien lo que quiso decir aquel delirante, pero siempre intuí en esa frase un lenguaje que implicaba al cuerpo y al espacio, y que con estos dos simples y primigenios elementos entablaba una comunicación. Eso ya está inventado hace miles de años y se llama danza, dirán ustedes; esto es cierto. Lo que no es cierto es pensar que ese lenguaje comunicativo agota su existencia en un escenario. Este lenguaje expresivo, sugerente y fascinante; que contradice muchas veces lo que estamos expresando con el lenguaje hablado, recorre todo el tiempo el espacio entre dos o más personas, cargado de significación. Que no lo advirtamos, no lo entendamos o sencillamente no le prestemos atención no quiere decir que no exista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hay muchos estudios acerca del lenguaje corporal o bien de la comunicación no verbal. No son pocos los libros que intentan de algún modo enseñar a sacar ventaja del conocimiento de este lenguaje, proponiendo que quien domine la lectura de estos signos inconscientes obtendrá beneficios en las entrevistas de trabajo y otros encuentros más románticos. Esto suena un poco exagerado. Sí es cierto que para los animales que no sonríen como nosotros, entender el lenguaje del cuerpo del compañero y el del enemigo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte; si el hombre alguna vez contó entre sus virtudes con ese conocimiento actualmente lo ha perdido o no lo utiliza. Ahora los únicos signos que interpretamos son digitales ¿Y para qué necesitamos más? ¿No?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-1010037138121738491?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/1010037138121738491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=1010037138121738491' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1010037138121738491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1010037138121738491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/arel-lenguaje-del-cuerpo.html' title='ar.El lenguaje del cuerpo'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DnVliAf1I/AAAAAAAAAGM/bLSlwl5xed8/s72-c/muglia-pareja.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-3824563758293190024</id><published>2008-01-30T12:34:00.000-08:00</published><updated>2008-01-30T12:44:04.861-08:00</updated><title type='text'>ar.Acerca de utopías, distopías y maquinolas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DhPViAf0I/AAAAAAAAAGE/RjbH-s-Ok4k/s1600-h/muglia-atencion1.gif"&gt;&lt;img src="http://bp3.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DhPViAf0I/AAAAAAAAAGE/RjbH-s-Ok4k/s320/muglia-atencion1.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161372826560659266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen diseño AGM + Julio Arca / Atención, recto y sinuoso / 2005&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N° 19 / Año 6 - Septiembre de 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena comenzaba como prescribe la inexistente o hipotética Biblia de todo buen director cinematográfico, con una plano general. El cual mostraba una suerte de páramo de destrucción en que se adivinaban los vestigios de nuestra actual civilización, hecha añicos, en la forma de estructuras de edificios semidemolidos (como la lamentable realidad de Berlín o Iroshima en el año ´45 del siglo pasado). De pronto, una desmesurada pata o pie de robot irrumpió de forma violenta en primer plano, el Dolby del cine nos hizo pegar un cimbronazo en nuestras butacas. Nos cagamos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaba "Terminator 2", con mis amigos de aquella época (y de todas, lo he advertido más tarde) habíamos tenido la peregrina idea de visitar el hogar del séptimo arte para ver aquella superproducción hollywodense. No recuerdo mucho más que aquella escena de toda la película, lo cual es el síntoma que manifiesta a las claras que no se trataba de un gran film, pero evoco ese gran susto inicial, quizás subrayado en el hecho de que por la demora de uno de los integrantes de nuestro grupo, nos habíamos tenido que sentar en la primera fila de asientos. Sin embargo, aquel sobresalto, que adecuada y evidentemente respondía a las pretensiones del director, estaba cimentado en un miedo mucho más grande, primigenio y reiterado a lo largo de la historia de la humanidad: el horror a las máquinas. En este sentido, el argumento de Terminator es mucho menos inocente de lo que cabe suponer, al soñar un mundo en donde las máquinas sublevadas han tomado el control, argumento que se repite en "Matrix" y otras muchas películas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es aventurado afirmar que el miedo manifestado en filmes como "2001 Odisea del Espacio", acerca de una repentina autoconciencia de las máquinas, como ocurre con la computadora Hal 9000 que comienza a tomar decisiones por cuenta propia, es un temor que nace sincrónicamente con el amor que el mismo género humano y más nutridamente promueve por esta manifestación de su propio ingenio: la máquina. Es más, la sobrecogedora Hal, capaz de matar a uno de los protagonistas con tal de cumplir "su misión", demuestra no solamente el terrorífico requisito de la autoconciencia, sino que también posee sentimientos, lo cual la transforma en algo mucho más subjetivo, impredecible y caprichoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al amor del hombre por las máquinas, ya se ha citado en exagerada medida las pretensiones pioneras de los futuristas, y la sobredimensionada prédica del movimiento moderno que quería convertir a los edificios y los hogares en "máquinas de habitar"; lo que en diseño se traduciría en el mito de lo "funcional", y la pretensión pseudocientífica de la comunicación sin interferencia.  Nos ahorraremos en este artículo el enojo de citar nuevamente estos ejemplos. Sí traeremos a colación los ejemplos opuestos, es decir, aquellos que ensayaron en pleno nacimiento de la era de la máquina, una crítica y por que no, un vaticinio aciago en cuanto al futuro que nos depararía nuestra extrema vinculación y dependencia de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente al exagerado énfasis en la glorificación de las virtudes de las máquinas, que tuvieron muchas resistencias, pero que se impusieron de un modo difícilmente imaginable para el más creativo de los soñadores de esa época, como bien lo atestigua la parafernalia logística que nos rodea y de la que dependemos actualmente; algunos pensadores intentaron mostrar los defectos y los peligros que deparaban las máquinas en su desarrollo futuro. Así será como algunos ensayos o ficciones literarias orientados en este sentido, se entroncarán en una tradición de más lejana historia todavía, la creación de utopías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Utopías y distopías&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El término utopía se remonta a la redacción por parte del pensador inglés Tomás Moro de la novela cuyo predecible nombre es precisamente "Utopía". Moro, hombre político además y brazo derecho intelectual del rey Enrique VIII de Inglaterra, intentó expresar por este medio sus ideas en cuanto a la sociedad que pretendía para el futuro, reformas eclesiásticas incluidas. Sin embargo, Enrique iría más allá de las propuestas de reforma de la iglesia de Moro, quien era contrario a las radicales y violentas ideas de Lutero. Aquella posición del pensador, que inicialmente fue compartida por el rey, le valdría en su intransigencia la muerte, cuando Enrique VIII se proclamara cabeza de la iglesia (para poder divorciarse de su esposa que no le daba descendencia). Moro no apoyó el desafío del rey a la iglesia católica y al Papa, y pagó sus ideas con la vida. Lo cual puede dar buena cuenta de la vinculación histórica de la utopía con los ideales y la defensa de estos hasta las últimas consecuencias, si somos amigos de las moralejas y de la frase "las ideas no se matan" etc.; o bien puede demostrar absolutamente nada, salvo la inoportunidad de ciertos ilustres cabezas duras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La definición de la Real Academia española del término utopía como: "Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.", no parece expresar en su justa medida cómo este tipo de ejercicios fueron utilizados a lo largo de la historia a modo de herramienta para construir una maqueta o un universo supuestamente ideal, o al menos diferente a lo establecido. Incluso antes de la obra de Moro, y del estricto nacimiento del término, se puede afirmar que "La República" de Platón es un ejemplo de este tipo de ensayos, donde se intenta establecer una simulación con visos de verosimilitud de una alternativa al funcionamiento "¿natural?" de la sociedad de una determinada época. Del mismo modo y en otros casos, la utopía ha estado ligada también a la ciudad, como en Ficino, o bien en Campanella y su Ciudad del Sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado tenemos a las utopías relacionadas con el descubrimiento de una civilización perdida e ideal, quizás acicateadas por las revelaciones que sucedieron a las aventuras de aquel oscuro navegante genovés de corte de pelo carré (según cromo del Billiken), que contuvieron en sí sus propias leyendas ideadas para impulsar la conquista (El Dorado). Imaginarias comunidades como la Atlántida o el supuesto continente perdido, la reaparición en diferentes escenarios de las diez tribus perdidas de Israel, y hasta una hipotética civilización igualmente divorciada del trato con el resto del mundo llamada Shangri-La, ubicada en las inaccesibles cumbres del Tibet (creación del británico James Hilton y retratada en el film "Lost Horizon" de 1937); no son sino ejemplos de esta suerte de utopías relacionadas con los viajes y los descubrimientos. Este mismo género coincide con el idilio que en el siglo XIX y desde Napoleón (o antes desde el capitán Cook) , mantiene occidente con los viajes de exploración (y la aventura que suponían), como bien lo reflejan las profusas actividades de las sociedades geográficas de esos tiempos y las novelas de Julio Verne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como último inciso acerca de la utopía literaria, podemos decir que existen dos modos de pensar una sociedad utópica. Un modo es situarla en un territorio paralelo y desconocido o inexplorado, como en los casos citados en el párrafo anterior; otro es ubicarla en nuestro propio futuro, como extensión o como continuidad histórica que se sucederá al actual orden de las cosas. Esta segunda opción genera a su vez dos nuevas bifurcaciones, a saber: la utopía, que como señalábamos, es por definición una manera de representar cómo desearía el autor que fuera el mundo. Es decir un ideal de felicidad, orden, organización, democracia, libertad, equidad y pluralismo. En este primera variante podemos incluir las obras de Moro y Campanella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el contrario, en la segunda bifurcación encontramos la "distopía", que se define como la visión negativa de lo que puede ocurrir en el futuro si se sostiene en el tiempo determinado sistema. Incluidas entre este grupo encontramos obras geniales como la novela "1984" de Georges Orwell, feroz crítica a lo que el autor veía como el futuro del orden comunista, que fue adaptada notablemente a la pantalla grande, en donde un impávido John Hurt en la carne (y la sangre) del protagonista Winston, soporta las torturas de un escalofriante Richard Burton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, publicada en 1932, trata de aleccionar acerca de los riesgos de la tecnología, las drogas de diseño y la eugenesia (aún antes de la llegada de Hitler al poder). Automáticamente odiamos a las chicas "neumáticas" de Huxley lo mismo que a los personajes perpetuamente rientes y sobrestimulados por el "soma" (que tanto recuerda al Prozac contemporáneo). Para la visualmente exquisita "Metropolis", película alemana de 1927, su director Fritz Lang representa un mundo hipotético situado en el año 2026, donde las máquinas han subyugado al hombre y lo han reducido a la categoría de esclavo. Solamente un puñado de poderosos las controlan, el resto vive para servirlas. La metáfora de Lang, subrayada por su fabulosa escenografía de neto corte expresionista, se estrenó en pleno auge del movimiento moderno, lo que enfatiza su provocadora crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos seguir citando ejemplos de distopías o visiones descarnadas y pesimistas del futuro. En esta categoría entran sin duda alguna las novelas "La naranja mecánica" de Anthony Burgess y "Farenheit 481" de Ray Bradbury, ambas traducidas al film; tal como la conocida "Blade Runner" del año 1982, referente esencial de la historia del cine y poco conocida por su título literario (su notable título literario, sólo comparable a los de Boris Vian): "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?". Incluso la aparentemente inocua "La máquina del tiempo" de H.G. Wells, cuya traslación al celuloide con Rod Taylor como protagonista en 1960 sufrió tanto los penosos FX de esos años, es también una distopía donde el género humano se reduce en a una suma de monigotes sin lenguaje; por no hablar de "El planeta de los simios", donde los hombres del futuro son superados en inteligencia por los monos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un socialista y un criador de ovejas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen dos obras literarias, que coinciden en reunir los perfiles detallados en los capítulos anteriores, a saber: estar estructuradas en forma de utopía, e impulsar una crítica con respecto las máquinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera de ellas fue escrita por un conocido de todos nosotros, debido a su influencia en la historia del diseño y la imprenta: William Morris. Debemos un abordaje un poco más extenso que esta breve referencia a una de sus obras, y prometemos en el futuro realizar una artículo sobre la fascinante vida de Morris. Lo cierto es que dado su activa participación en el partido socialista británico, lo cual es de algún modo más notable porque Morris se trataba en toda línea de una aristócrata, y dada también su ideología anti-maquinista de muchos modos y por muchos medios expresada (su propio trabajo es muestra cabal de ello); Morris escribe a juicio de muchos su obra más importante en el año 1890: "News from Nowhere". La traducción castellana de "Noticias de ninguna parte", queda corta para expresar correctamente el significado del término Nowhere, que bien mirado podría traducirse como no-lugar o mejor como utopía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra de Morris se relaciona fuertemente con las abundantes referencias del socialismo del siglo XIX a las utopías. En el período de tiempo que va desde el año 1820 a 1850 se ubican los trabajos teóricos (y prácticos en algunos casos) de los llamados socialistas utópicos: Robert Owen y su aldea Harmony, Charles Fourier y sus falasterios o la Icaria de Etienne Cabet, son frutos de esta misma tendencia, que se relaciona con diversas formas de estructurar una sociedad ideal de raíces socialistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La notable novela de Morris no es otra cosa que el viaje de su alter ego, que es denominado sencillamente como "huésped", tal vez subrayando su destino efímero en ese contexto. Al despertarse, el huésped encuentra que el mundo a su alrededor ha cambiado. Como el yankee en la corte del rey Arturo de Twain, que viaja hacia el pasado, el huésped ingresa en una sociedad del futuro que ha prescindido casi completamente de las máquinas, de los hacinamientos en la ciudades industriales, del trabajo esclavo y a disgusto con el sólo objetivo de la supervivencia, de las relaciones sociales rígidas y del matrimonio decimonónico. En cambio, este idílico sueño pastoral, nos muestra una sociedad feliz, donde ha desaparecido el dinero, (representado como eje fundamental de los tormentos del hombre moderno), el trabajo constituye un placer preciado pues todo el mundo busca hacer lo que le gusta, y de este modo lo producido ha llegado, merced a esta artesanía realizada con placer y amor, a cotas de magnífica calidad nunca alcanzadas por la máquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este mismo escenario donde la propiedad privada ya no tiene sentido, los barrenderos visten fastuosos trajes y adornos de oro y la educación de los niños ha dejado de ser una preocupación atendida por rígidas instituciones. El edificio del parlamento, en una metáfora agresiva hacia el poder legislativo británico, se conserva como vestigio de la pasada arquitectura, pero es utilizado como depósito de abono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la utopía de Morris se cristalizan las ideas que él mismo trató con diferente éxito de implantar en su propio trabajo (el ejemplo que más nos compete como diseñadores es quizás su labor en la Kelmscott Press),  pero también su actividad como miembro del partido socialista inglés. El detalle más importante, a los fines de establecer su relación con este artículo, es el hecho de que las máquinas, a las cuales Morris atribuía la responsabilidad de haber rebajado la calidad de los objetos producidos en Inglaterra después de 1830 hasta límites intolerables, desaparecen casi por completo en la sociedad utópica de News from Nowhere; estas solamente se conservan en talleres comunales o en las sugerencias de la importancia de la electricidad como fuerza motriz, en un primer y rudimentario pensamiento ecologista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucha más radical es la segunda obra que nos aplicaremos en citar, ya que en "Erewhon" (título que como ya habrán advertido es un anagrama basado en la palabra Nowhere) del insólito filósofo y criador de ovejas (como el mismo se denominaba) inglés Samuel Butler, las máquinas son excluidas del mundo ideal por él formulado. Ser portador de una máquina, así sea ésta un inofensivo reloj, es delito en el país utópico que el protagonista, en quien también adivinamos inconfundiblemente rasgos del propio autor, descubre tras de una convenientemente difícil y accidentada exploración. La novela de Butler por tanto puede incluirse rápidamente en la tradición de viajes-exploraciones-descubrimientos en que se basan ciertas utopías, como antes apuntábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En "Erewhon" la enfermedad es castigada con la cárcel y el delito es tomado como una afección a la cual tratar. Las máquinas fueron, tras muchos años, dejadas de lado por el riesgo de que, merced a su desarrollo, tomen la preeminencia sobre el género humano. Y si a primera vista tal consideración puede juzgarse descabellada, en su "Libro de las máquinas", el autor inglés se dedica a sintetizar un supuesto tratado erewhoninano acerca de este riesgo. Aquí, solapadamente debajo de ese discurso ficticio y novelado, Butler realiza una exposición tan brillante de sus ideas acerca de la relación del hombre y la máquina, y del futuro de ésta, que deja pasmado al lector más preparado acerca de la posibilidad de que en algún momento de su desarrollo, las máquinas puedan  efectivamente tomar sus propias decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;"... Hubo un tiempo en que la  Tierra, según todas las apariencias, estaba enteramente desprovista de vida vegetal y animal, y en que según la opinión de nuestros mejores filósofos, era simplemente una bola redonda y caliente... Ahora bien, si un ser humano hubiese existido cuando el estado de la Tierra era así... ¿no habría creído aquel ser que era del todo imposible que criaturas dueñas de algo parecido a la conciencia surgiesen de las cenizas que tenía delante?... Sin embargo con el curso del tiempo la conciencia llegó ¿No es posible, entonces, que haya nuevos canales cavados para la conciencia, si bien al presente no nos es posible discernir señales de ellos?...".&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;"... Demos por sentado... que los seres conscientes hayan existido por unos veinte millones de años, y fijémonos ¡qué pasos han dado las máquinas los últimos mil! ¿No durará el mundo veinte millones de años más? Si esto es así ¿qué es en lo no se transformarán por último?...".&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sólo los animales y los seres humanos tienen conciencia? ¿Una planta, dice Butler, no tiene conciencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;"...Hasta una patata abandonada en un sótano tiene cierta astucia que le sirve admirablemente. Sabe con exactitud lo que quiere y cómo conseguirlo. Ve la luz que pasa desde la ventana del sótano y envía allí sus ramificaciones, arrastrándose directamente hacia allí; reptarán a lo largo del suelo y por la pared y hasta afuera de la ventana... ¿Qué es la conciencia si esto no es conciencia?...".&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al problema de la reproducción de las máquinas, que frenaría cualquier eventual posibilidad de su dominio Butler dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;"...Dicen algunos con quienes he conversado sobre este asunto que las máquinas nunca podrán transformarse en existencias animales ya que carecen de aparato reproductor... ¿son insectos los que hacen reproducirse a muchas plantas, y no se extinguirían si su fecundación no se efectuase por medio de una clase de agentes que le son completamente ajenos?..."&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Butler establece claramente que el hombre cumple la función del insecto en la planta, él es el aparato reproductor de las máquinas. ¿La máquina no come? ¿No quema energía igual que el hombre? ¿No es el fogonero de la máquina a vapor lo que el cocinero es al hombre?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;"...¿Quién dirá que un hombre ve un oye? Él es una colmena con un enjambre tal de parásitos que es dudoso que su cuerpo sea más de él que de aquellos, y si, en resumidas cuentas, no es más que una especie de hormiguero ¿no se convertirá el hombre mismo en una especie de parásito de las máquinas? ¿Es el gusano afectuosamente prendido de esas máquinas?"&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ya a fines del siglo XIX Butler describe hombres que viven día y noche atendiendo a las máquinas. Es innegable que desde esa época nuestra dependencia y relación con ellas se ha profundizado. Baste decir que para cuando Buttler escribe su utopía la computadora no era ni siquiera un concepto o una fantasía, y la máquina más desarrollada era la de vapor. En esos años hablar de inteligencia artificial era una quimera, en los nuestros el software de dictado de mi PC aprende el modo en que yo pronuncio las palabras para mejorar su trabajo en el próximo dictado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Apague la computadora, el televisor, la radio, el automóvil, corte el gas y la luz de su hogar, apague el teléfono celular y no compre ya ningún producto manufacturado, cultive su huerta y fabrique sus propias herramientas, rompa los vidrios de sus ventanas y ponga en su lugar papel encerado: usted está en la edad media; abandone su huerta, cace para sobrevivir, recolecte los frutos de los árboles, múdese constantemente de región cuando ésta agote sus posibilidades de alimentarlo: usted está en la prehistoria; ya no es cazador solo recolector, súbase a los árboles para huir de las fieras: usted es un mono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nuestra concepción de que la tecnología depende de nosotros es falsa, nosotros dependemos de la tecnología. Somos el parásito de Butler. Esperemos que como él temía, las máquinas que creemos dominar no se aviven. O si no: switch off.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-3824563758293190024?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/3824563758293190024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=3824563758293190024' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3824563758293190024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3824563758293190024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/aracerca-de-utopas-distopas-y.html' title='ar.Acerca de utopías, distopías y maquinolas'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DhPViAf0I/AAAAAAAAAGE/RjbH-s-Ok4k/s72-c/muglia-atencion1.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-1885089818917240861</id><published>2008-01-30T11:15:00.000-08:00</published><updated>2008-01-30T11:33:42.204-08:00</updated><title type='text'>p.Poema N° 219</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DQeliAfzI/AAAAAAAAAF8/OXttLgl8KSM/s1600-h/muglia-marina.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DQeliAfzI/AAAAAAAAAF8/OXttLgl8KSM/s320/muglia-marina.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161354396855992114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pintura AGM - en la costa - acrílico&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poema / 219 / inédito – todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos lentamente por el borde del agua&lt;br /&gt;digo bajamos porque nos deslizábamos adentro&lt;br /&gt;el uno del otro&lt;br /&gt;a medida que caminábamos&lt;br /&gt;hacia el horizonte,&lt;br /&gt;y el mar con el sol en la punta&lt;br /&gt;del cielo que bajaba como una detonación&lt;br /&gt;y todo era hermoso con la dicha de los chicos&lt;br /&gt;que jugaban&lt;br /&gt;y las familias bajo las sombrillas&lt;br /&gt;con los padres demasiado gordos&lt;br /&gt;y demasiado blancos con gorras de Piluso&lt;br /&gt;con pescadores metidos en el agua fría&lt;br /&gt;que nadie desafiaba,&lt;br /&gt;y fuimos clasificando en silencio los caracoles&lt;br /&gt;de colores que nos lastimaban los pies&lt;br /&gt;y el agua que con trazo suelto&lt;br /&gt;dibujaba sobre la arena&lt;br /&gt;mientras nosotros sólo le prestábamos atención&lt;br /&gt;a nuestros ojos que se encontraban&lt;br /&gt;a nuestras manos unidas&lt;br /&gt;a nuestros besos llenos de sal&lt;br /&gt;que poco a poco llenaban&lt;br /&gt;la tarde la arena el mar los caracoles y todo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-1885089818917240861?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/1885089818917240861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=1885089818917240861' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1885089818917240861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1885089818917240861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/ppoema-219.html' title='p.Poema N° 219'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DQeliAfzI/AAAAAAAAAF8/OXttLgl8KSM/s72-c/muglia-marina.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-4219316414817923265</id><published>2008-01-30T10:39:00.000-08:00</published><updated>2008-01-30T10:42:58.711-08:00</updated><title type='text'>cu.Mis alas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DE81iAfyI/AAAAAAAAAF0/QhqPixcGcao/s1600-h/muglia-alas.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DE81iAfyI/AAAAAAAAAF0/QhqPixcGcao/s320/muglia-alas.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161341722407501602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pintura AGM - salto - acrílico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento / inédito – todos los derechos reservados / año 2000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recientemente he pensado que si bien  esta costumbre sideral de volar por los aires con cada nuevo acontecimiento no es del todo saludable, es, después de todo bastante original. Bien visto no deja de ser una ventaja esto de ser volador cuando uno es simplemente un mortal pedazo de carne cuya locomoción está limitada desde hace no nuestra edad, sino unos cuantos miles de años por nuestra  desventajosa condición de bípedos. Entre nosotros, yo no creo volar por los aires como lo creen algunos cuyas patologías son tan diversas, y que podrían de un modo u otro creer que vuelan o creerse tal vez Napoleón o algún otro personaje más aventajado en el terreno de la estatura. No. Yo no creo volar sino que lo hago, sin lugar a dudas. No es sin embargo una elección o parte de un plan organizado o de un paso halagüeño, es ante todo un hecho traumático y si bien traumático puede ser una palabra altisonante es cuando menos dramático. Con esto quiero decir que no se trata de algo placentero o parte de una distracción blanda, como suelen ser las distracciones de quienes pierden el tiempo sin saber que una vez que se lo hayan bebido todo (todo el que les toque) lamentarán las horas pasadas frente a televisores encendidos en canales de aire o las tardes hojeando revistas desactualizadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En días pasados me aconteció como pasa siempre, de improviso, uno de estos vuelos, o fue más bien un suave planeo descendente, por encima de la medianera, y así me encontré frente a un níspero del Japón, como le aconteció también a cierto poeta francés, intentando infructuosamente deleitarme con algunas frutas robadas. Las hojas caídas, las ventanas cerradas de la casa de al lado, junto con el cielo plomizo y gris de un día con ciertos vientos desvencijados y fríos, terminaban de completar un cuadro altaneramente triste. De una tristeza que suponía una demolición de ciertas partes del alma que siempre están por caer, y que se desbaratan con estos detalles ínfimos y miserables, que nos delatan tan ínfimos y miserables como ellos. Es en estos momentos que uno advierte que en realidad, en rigor de verdad, uno no vale gran cosa. Decir no vale nada sería exagerar, sería muy de una humildad un tanto primordial (con la frescura de lo salvaje) que no poseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de que salí  de aquel jardín me pasaron cosas que regularmente me hubiesen puesto de buen humor, pero que sin embargo no me causaron gran impresión, ni ningún cambio en aquel estado de ánimo macilento que se había instalado en mi. Era como si aquella tristeza húmeda se me hubiera pegado en la ropa o peor, más adentro. Puse pues proa a lo más oscuro de mis laberintos y anduve un rato cavilando conclusiones existencialistas y otras sopas amargas, hasta que finalmente como siempre me ocurre me quedé sin sentidos. No estoy hablando de los cinco esenciales para vivir. Estoy hablando de los otros. De los que están más adentro. De los que realmente sienten. No se si es uno o son muchos, pero se que cuando me pasa esto, cuando los pierdo, todo se vuelve tan vacío como una cáscara. Nada me molesta. Podrían venir allí mismo y quitarme la vida que probablemente no lo advertiría y seguiría como antes, caminando o sentado, sin advertirlo.&lt;br /&gt; Pero volvamos a mis vuelos. No he medido velocidades ni récords ni he calculado distancias. Ante todo mi vuelo se fundamenta en su falta absoluta de fundamento. Aunque suene paradójico esto es así. El mío no es un vuelo instrumental. Mi vuelo no es el camino más corto entre dos puntos. Tampoco es acrobático, es simplemente un fin. Pero no un fin en sí mismo pues no produce más que lo que es, y cuando concluye no merece más aplausos ni vítores que el más corriente de los trotes. El mío es ante todo un vuelo improcedente. Como tal (como prescindible que es) yo lo sindico en el género del arte. Mi vuelo no posee fin. Claro está, ustedes dirán sin embargo que al menos me habrá graneado la admiración o al menos el estupor de algún vecino desprevenido, de algún paseante azorado. No. No es así. Porque mi vuelo tiene algo que a mi me parece altamente honorable, y es su completa falta de envanecimiento, de fanfarronería y de búsqueda de rédito alguno, así fuera este tan indirecto como la fama. Mi vuelo es así tímido. Pareciera buscar los lugares descampados, oscuros, inertes; como cuando me sostiene un largo rato sobre el horizonte y yo puedo ver su línea cariñosa en torno a las cosas. Nunca hay nadie mirando cuando vuelo, es en sí un placer solitario, pero en la soledad también está la creación y otros hallazgos positivos; no todo son lágrimas y desencuentros en la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo atrás les comentaba, se apoderó de mi un cierto grado de melancolía en jardines llenos de nísperos conspiradores (con sus sombras esqueléticas) donde las cosas se reflejaban en uno de una manera extraña, toda sombra era negativa, toda luz negativa; todo se invertía o giraba adentro del alma hacia el polo gélido de la tragedia. Yo, que a media luz me considero un tipo medio triste, sentí una exclamación solapada (adentro del pecho) de algo que se despedía tímidamente, con una aleteo desolado. Después inferí que se trataba de mis alas, que se habían quedado no se dónde, sin mi, esperando a alguien. Y a pesar de que las camisas me quedaban igual que antes (mis alas no impedían en nada su postura, ya que eran tan diminutas que no se podían ver), sentí un cambio casi físico, como un peso que se desprendía, como un lastre que se iba hacia las profundidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces veo en sueños pasear a mis alas, las veo planear levemente, aletear con ese gesto trágico que las caracterizaba, luego las veo posadas en alguna cornisa reflexionando gravemente o tal vez en blanco (su mente, ellas mismas). Mis alas eran blancas porque eran las alas de un ángel, y ya hace demasiado tiempo que no las veo, desde mi infancia. Tengo eso sí estas patas amargas que me trasladan de aquí para allá, donde el mundo me reclama que vaya. Hace ya tiempo que no las veo (mis alas) se fueron en mi infancia, la izquierda se llamaba inocencia, la derecha esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-4219316414817923265?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/4219316414817923265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=4219316414817923265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4219316414817923265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4219316414817923265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/cumis-alas.html' title='cu.Mis alas'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6DE81iAfyI/AAAAAAAAAF0/QhqPixcGcao/s72-c/muglia-alas.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-4497659593464441255</id><published>2008-01-30T09:36:00.000-08:00</published><updated>2008-01-30T09:59:48.848-08:00</updated><title type='text'>ar. Acerca de las rugosidades de la interferencia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6C67FiAfxI/AAAAAAAAAFs/P6y16WU2K2E/s1600-h/muglia-estudio1.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6C67FiAfxI/AAAAAAAAAFs/P6y16WU2K2E/s320/muglia-estudio1.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161330697226452754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pinura AGM - estudio - acrílico sobre papel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N° 7 / Año 3 - Abril de 2001&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El fundamento de una organización (cualquiera sea) revela en general una estructura o un sistema que lo sustente. Lo demás es relleno, excedente y a veces ruido y basura, los cuales son perseguidos-combatidos-neutralizados. La razón de ciertas obras se sustenta sobre todo en el pulido de los errores y los desaciertos, de los sobrantes y las estridencias. En estos casos contemplaremos estas obras que “funcionan” como relojes suizos, y deslumbrados por su ingenio y su perfección no extrañaremos la falta de antónimos que nos coordenen sus aciertos; y si queremos encontrarlos será forzoso buscarlos afuera de la obra. A este género pertenecen los escritores ingleses, las pinturas de Mondrian,  y las cortaplumas Victorinox.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lejos del pulido consciente y minucioso de los detalles, existe una marcada tendencia en las artes y el diseño de hoy en día en incluir entre sus formas lo que antes era considerado la imperfección y el error. La interferencia radial que contaminaba y contamina las transmisiones de onda corta, esos sonidos misteriosos y sugerentes que emulan seres de otras galaxias y dimensiones desconocidas, son recibidas y explotadas por los regocijados cultores de la música electrónica. Hasta el ruido de la púa sobre el vinilo, anulado por la virtud gélida y un poco frígida de los silenciosos ceros y unos de nuestros CDs, es echada de menos y reproducida artificialmente por la nueva tecnología digital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un concepto ignorado hasta ahora por la cultura pop es incluido en cualquier charla relacionada con la música electrónica: la textura del sonido. Golpes, rasgados no identificables, interferencias y distorsiones, ritmos dislocados y reiterados, voces telefónicas o altavoces chirriantes, son algunos de los recursos más difundidos. Lo que antes se intentaba neutralizar, con las contramedidas de una tecnología muy inferior a la actual, hoy se utiliza deliberadamente como recurso corriente. Todas las baterías del Trip Hop (léase Tricky, Portishead, Massive Attack, etc) se cargan de texturas que se apilan unas sobre las otras formando un auténtico hojaldre de sonido, organizado solamente por la insistente, insistente, insistente, percusión que lo estructura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Qué es música y qué es ruido? Ya Schoenberg a principios de siglo desplaza los límites de la concepción musical con su Sprechgesang, obra donde lo cantado y lo hablado se rebasan e intercambian constantemente entre sí. Esto y sus experimentos con la música atonal, dejarían pasmados los atildados pabellones auditivos de sus contemporáneos, empujando de paso las fronteras de la música. Los primeros en comparar la máquina, y con ella los ruidos de las máquinas, con la obra de arte, fueron los futuristas, quienes con los constructivistas serían los principales manantiales donde abrevarían en busca de conceptos los creadores de la música industrial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En su época los pintores naturalistas franceses como Courbet o Millet sufrieron el rechazo de sus contemporáneos, por el simple hecho de haber levantado su rostro del lienzo y las sugerencias épicas del vetusto bagaje de la mitología, para pintar lo que tenían delante de los ojos: trabajadores, obreros o campesinas macizas. Emile Zolá escribía novelas repletas de putas, arrabales, y borrachines, mientras la sociedad se negaba a considerar “arte”, a su propia realidad. Análogamente, en los años ´70 del siglo XX, cuando el flower power agitaba su figura desnuda y liberada, Ralp Hutter y Florian Schneider creaban Kraftwerk, uno de los más influyentes grupos de la música pre-industrial alemana. Como los pintores de Barbizon los dos no-músicos alemanes no hicieron más que levantar la cabeza (o los oídos) para fijarse en el sonido con que los envolvía su entorno: la urbana, mecánica e industrial Düsseldorf. Esto e incluir en sus discos los sonidos de la tecnología, la robótica y la interferencia, vendrían de la mano. Propuestas menos digeribles como la de los Throbbing Gristle o la de Einstürzende Neubauten serían versiones radicalizadas de la misma tendencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumado a esto, el préstamo de la repetición incesante de una secuencia rítmica determinada, heredada de las radicales concepciones minimalistas de artistas conceptuales como La Monte Young, configuran los siseantes ruidos de fondo de la música actual, donde si la interferencia es textura, el ritmo por organizado, repetitivo y regular, funciona como trama de sostén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Con la interferencia clavada en el ojo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Las analogías con las artes visuales y el diseño surgen a la hora de prender el televisor y ser bombardeados por videos musicales, o simplemente por la propuesta visual de algunos programas juveniles. Fondos roídos, desvencijados, deshechos o agusanados, heces, óxido y herrumbre, costuras, soldaduras, rayones y tachaduras, todo sirve y se pone a las órdenes de la imagen. Las herencias y las deudas, cuando no los lisos y llanos plagios, abundan en la imaginería del lenguaje de la textura. El reciclaje, la revisión y recuperación de materiales abandonados, configura un mensaje donde la claridad se deja de lado en pos de la búsqueda de una mayor riqueza visual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El expresionismo y el informalismo surgen entre los acreedores de tanta libertad de recursos, y el collage es la base de los nuevos artistas que ya han dejado de lado la detenida y pormenorizada exploración de la basura (como Schwitters que encontraba auténticas maravillas), para explotar los filtros disecados de su software. La deuda es sobre todo con el expresionismo abstracto, que abrió el juego para blanquear la presencia de chorreaduras, raspaduras y otros recursos que ya se encontraban a lo largo de toda la historia de la pintura, pero que no habían sido puestos como protagonistas absolutos de la obra. Jackson Pollock o Robert Rauschenberg, transgredieron las convenciones no en el sentido de la invención sino en el del protagonismo de ciertos recursos. Pollock creará a través del dripping telas cuyo principal recurso será el goteo desparejo de un hilo de pintura, que al entrelazarse con otros hilos (miles de ellos) conforma una textura multicolor, deforme y orgánica, que se niega a la discriminación entre figura y fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En la actualidad la aspereza de la pintura del llamado último gran pintor catalán Antoni Tápies, alberga en su sólida concepción, toda la sobriedad de un lenguaje que economiza en lo cromático pero abunda en el relieve. Sus obras son auténticas paredes colgadas, tachonadas de símbolos semejantes a espontáneos graffitis, mezcla de siglas autorreferenciales y signos relacionados con la magia y la cábala. Y sobre sus telas, Tápies golpea, chorrea, rasga, lastima, raspa, tacha. Develando a través de una técnica  asombrosa, que engaña los sentidos del que sabe tela pero ve piedra, un universo cruzado de las imágenes de un artista austero y esencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El goteo es el accidente, el chorreado exige la pronta acción de un trapo salvador para corregir el enchastre, ya sea de pintura o de café. El rayado exige igualmente la acción de la masilla. Como el ruido o la interferencia, el chorreado, el rayado, son el error que HAY QUE CORREGIR si se quiere contar con un obra cercana a la perfección, al ideal. En tiempos donde la posmodernidad arrojó al rostro del racionalismo el guante de la imposibilidad de una verdad, siquiera una pequeña y raquítica verdad, el ámbito de la perfección queda gravemente restringido. La asunción de la zona liminar del universo de los lenguajes, la recuperación de los sobrantes, el reciclaje y la resignificación de los deshechos y los errores, se introducen en los lenguajes artísticos como la aceptación de la realidad, de TODA la realidad, sin correcciones, sin restricciones y sin pátinas. Como dijo Charles Bukowsky: “…lo que queda es lo que vez, es duro”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-4497659593464441255?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/4497659593464441255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=4497659593464441255' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4497659593464441255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4497659593464441255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/ar-acerca-de-las-rugosidades-de-la.html' title='ar. Acerca de las rugosidades de la interferencia'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6C67FiAfxI/AAAAAAAAAFs/P6y16WU2K2E/s72-c/muglia-estudio1.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-1291976641821084994</id><published>2008-01-30T08:53:00.000-08:00</published><updated>2008-01-30T08:59:12.293-08:00</updated><title type='text'>cr.Mundo miserable / Atendido por sus "dueñitos"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6CsM1iAfwI/AAAAAAAAAFk/DCjdCBGxvVo/s1600-h/muglia-retrato.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6CsM1iAfwI/AAAAAAAAAFk/DCjdCBGxvVo/s320/muglia-retrato.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161314509494714114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;dibujo AGM - retrato de joven - tinta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica / Mundo miserable / Atendido por sus “dueñitos” / inédito – todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay días en que uno se levanta demasiado amigo de la tragedia, o quizás sea a la inversa. Los profanos hablan en ocasiones de mala suerte, de días aciagos, de "no te cases ni te embarques" y supersticiones semejantes. Lo cierto es que algo ocurre en esos días, que ni las porfías de la razón más educada pueden eludir el desconcierto. Como si algún organismo, ser, fuerza o poder ininteligible se nos adelantara un paso para ponernos trampas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos son malos días, y todos hemos tenido alguno. Ese día que al paraguas se lo lleva el viento, a la billetera un caco y a la alegría una mala noticia. Al final de una de esas aleccionadoras jornadas me encontraba, luego de casi fundir el automóvil y descomponerme del hígado en la oficina, a la vuelta del trabajo en una noche gélida de julio, noto la dirección del automóvil demasiado pesada. Al cargar combustible compruebo sin alarma y con la resignación propia de esa hora y de ese día, que había pinchado una goma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es de suponer mi auxilio estaba igualmente en malas condiciones y el compresor de la estación de servicio, que facilita el inflado de las ruedas, estaba roto. Luego de peregrinar por otras estaciones cuyos compresores poseían similares deficiencias, recalo en una gomería que encuentro providencialmente en mi camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una gomería de barrio, de esas que toman la vereda para provecho propio, carentes de un lugar interno lo suficientemente amplio como para solventar la demanda de espacio que supone el peculiar oficio del gomero. El local destinado a la reparación estaba mugriento y superpoblado de cubiertas de deshecho. En una esquina y bajo la mortecina luz de una lamparita coronada de tierra, suspiraba la obvia bañadera llena de agua turbia; imprescindible para el diagnóstico de las averías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grande fue mi sorpresa cuando se encaminaron hacia mi auto los hijos del gomero, dos rapaces de unos catorce y once años. Los dos imberbes procedieron entre insultos a desmontar la rueda perjudicada. El más grande se limitó a colocar el desmesurado "crique" hidráulico debajo de la trompa del auto. Luego se acaricio el hombro en un masaje circular, y en una alocución lacónica que supuse orientada a mi, pero que en rigor parecía más un pensamiento esbozado en voz alta, se quejó: "hoy me dio un tirón acá que no puedo más...". Este comentario, un poco descolgado y fuera de lugar, no era para nada inocente pues prefiguraba lo que vendría a continuación. Para mi estupor, el más pequeño se colocó espontáneamente frente a la rueda y cargó con el trabajo más grueso: forzar las tuercas hermanadas con la campana por kilómetros de mugre. Comencé a sentirme incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como era de esperarse el chico no pudo con aquel duro trabajo, por lo que tuvo que pedir ayuda a su hermano, que realizó la operación fácilmente pero de malísima gana. Cuando todavía la extracción de las tuercas no estaba completa, inesperadamente el auto cayó desde el sustento que lo equilibraba sobre el gato, y se desplomó sobre aquella rueda ahora floja, muy cerca de los pies menudos del más chico. Preso de un indecible mal humor, el grande colocó nuevamente el gato y levantó el auto. Masculló una explicación al pasar junto a mi, que no logré comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente el menor logró sacar las tuercas y llamó nuevamente al hermano que distraído se frotaba el hombro con la mirada perdida. Éste quitó la rueda de manera que nuevamente tambaleara la delicada posición del coche. Juntos se dirigieron al interior del local. Yo, preocupado por la suerte de mi goma, los seguí entre retortijones de estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez adentro el más chico se atareó en la complicada labor de encontrar la pérdida, inflando la rueda y sumergiéndola en el agua barrosa de la bañera. Encontró un "agujerito" y me lo mostró entre triunfal e inocente, debajo de su flequillo negro. Yo asentí, más por piedad que por estar seguro de que aquel orificio insignificante y que más parecía un hundimiento que no atravesaba la superficie de la goma, fuera el causante de que el aire se hubiese evadido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya era evidente que la operación no podía seguir en manos de aquellos dos, apareció el padre que parecía muy atareado con otros clientes. Desmontó la rueda arriesgando al menos sus propios dedos y nos los de sus hijos en la máquina neumática, y luego de utilizar el viejo sistema de pulido interno de la cubierta y parche, la armó y la infló, preguntándome respetuosamente cuánta presión le daba. "28", contesté con aplomo fingido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concluido el trabajo conjunto, los hijos se dirigieron nuevamente hacia mi auto, con la rueda todavía reluciente de agua. El más grande la colocó entre esfuerzos visiblemente perjudiciales para su hombro maltrecho. El pequeño se dedicó a ajustar la tuercas casi encaramándose sobre la llave cruz, y pegándole los más fuertes tirones de los que era capaz, pero que eran evidentemente insuficientes para asegurar fehacientemente la rueda. El mayor sólo miraba. Preso de una furia dirigida no sabía bien contra quien, me acerqué al pequeño y le ofrecí mi ayuda. Éste se manifestó vehementemente contrario a todo auxilio de mi parte y siguió porfiando con la tuercas. La frutilla de aquel lóbrego postre se la llevó su intento de colocar la taza de plástico que cubría la llanta. Como el otro no podía hacerlo el más grande decidió probar a las patadas, combando el plástico que comenzaba a romperse después del tercer intento. Allí mi intervención fue más decidida, los excusé del resto del trabajo, pagué y me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi furia y mi tristeza parecían llenar el mundo. Cuando descendí del auto a la vuelta de la esquina, para ajustar la rueda que predeciblemente estaba floja, reflexionaba sobre la miseria de aquel padre que explotaba a sus hijos. Sobre la miseria de aquel hermano mayor que, aprendiendo de las virtudes paternas, explotaba al hermano menor. Y sobre el orgullo que aquel sentía por su trabajo, al impedirme ayudarle. El orgullo del trabajador explotado es dinero en el bolsillo del explotador. Esos dos chicos tendrían que haber estado jugando, estudiando, mirando televisión o perdiendo el tiempo. No forzando sus cuerpos que todavía nos estaban hechos para el trabajo duro, bajo el frío de aquella noche destemplada. Su destino era seguir la línea del padre, uno a uno, como una loza pesada que no los dejaba subir a otro escalón mejor de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El padre pensaba realmente en ese destino? ¿pensaba en algo realmente? Y si lo hacía, ¿no se justificaría simplemente, como otros miles de comerciantes que hacen trabajar a niños y adolescentes antes de tiempo y en una flagrante ilegalidad que a nadie extraña ni invita a denunciar? "El trabajo dignifica", "para que vayan aprendiendo un oficio", "para que ayuden ellos también y sepan el valor del trabajo", y otras miles de despreciables justificaciones  se me ocurrieron en la boca de aquel gomero. También de aquel almacenero que hace trabajar a su hijo mientras sus compañeros deambulan sin objeto de casa en casa los sábados por la tarde. Convivimos constantemente con esos monstruos de conciencia tranquila, que se engañan como los engañaron tal vez a ellos, con fábulas que justifican emplear sin sueldo a los más indefensos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el velocímetro marco 140 km/h en la autopista (infracción), temblé recordando el diagnóstico y reparación de la rueda delantera izquierda; pensando en la catástrofe que desencadenaría su repentina explosión. Sin embargo seguí pisando el acelerador. Mi lugar. ¿Cuál hubiera sido en esta historia? ¿Denunciar al explotador ante la justicia? ¿Para qué? Si total, lo va a seguir haciendo. Compresas frías para mi conciencia inquieta. No. Mejor dejar pasar y apechugar, total mi tristeza duró solamente ese rato, mi furia otro tanto. Lavarse las manos. Yo también soy un miserable, todos lo somos a nuestro modo.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-1291976641821084994?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/1291976641821084994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=1291976641821084994' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1291976641821084994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1291976641821084994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/cdmundo-miserable-atendido-por-sus.html' title='cr.Mundo miserable / Atendido por sus &quot;dueñitos&quot;'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R6CsM1iAfwI/AAAAAAAAAFk/DCjdCBGxvVo/s72-c/muglia-retrato.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-8764176206882203786</id><published>2008-01-29T12:16:00.000-08:00</published><updated>2008-01-29T12:31:01.039-08:00</updated><title type='text'>ar. DADA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5-MxViAfvI/AAAAAAAAAFc/8sppeTPyvho/s1600-h/muglia-collage1.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5-MxViAfvI/AAAAAAAAAFc/8sppeTPyvho/s320/muglia-collage1.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160998477211139826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;collage AGM - Nicotina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N° 7 / Año 3 - Abril de 2001&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos pueden ser los antecedentes de las vanguardias, y muchas las hipótesis de por qué surgieron; sin embargo tanto unos como otras naufragan en el momento de la exactitud o el pormenor. Lo cierto es que el concepto de vanguardia surge del ámbito castrense, y su transpolación al medio artístico no es por insólita menos explotada. En el ejército la vanguardia es el grupo que antecede al cuerpo en sí del ejército, los jefes (por supuesto) dirigen desde la retaguardia. Los miembros de la vanguardia son por tanto los que primero testearán y se toparán (y probablemente fenecerán) ante el enemigo. Es también la parte más riesgosa del ejercicio de la guerra. Los que vienen detrás podrán contar con ciertos datos que le proporcionarán los aventureros de la avant garde (francés) (los que queden).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vanguardias artísticas semejan a las vanguardias del ejército por el hecho de que, como ellas, exploran terreno desconocido; experimentan, aventurándose donde nadie (según ellas) ha ido todavía. Empujando de paso los límites del arte conocido para quienes vienen detrás. Ej: la abstracción es ahora una variante lícita de la pintura, mientras que antes fue calificada con grueso calibre (si seguimos con términos castrenses) por miembros que en ocasiones también (desgraciadamente) pertenecían a aquel ámbito y explotaban sillones no diseñados para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue a principio de siglo que comenzaron a nacer como en un caldo de cultivo húmedo y contagioso, de forma diacrónica o simultánea, con miembros diferentes o compartidos, lo que se dieron en llamar las vanguardias artísticas del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada nace en Zurich en el año 1916. Coordenadas: x) Suiza, país neutral asediado por la 1ª. Guerra Mundial, o Gran Guerra como se solazan en etiquetar los puristas. y) Búsquedas personales (artísticas) de diferentes personalidades venidas de diversas latitudes a este oasis. z) Las casualidades o causalidades del destino que hace que se encuentren (y se conjuguen) en un mismo lugar por circunstancias variadas, quienes tenían que encontrarse precisamente allí para producir una desmesura semejante como fue el Dada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco podemos puntualizar qué significa Dada o cómo fue su génesis, las explicaciones al respecto son intranscendentes si consideramos que Dada no significa nada, intentar darle significado reseñando la hora y el día de la revisión de un diccionario azarosamente, es digno de los mismos estúpidos que aman las máquinas con que se pegan los precios en los supermercados por que aman las etiquetas. Dada no es nada ni significa nada, ya lo no-explicó Tzara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando retrospectivamente, el exacerbado individualismo-exotismo y el deliberado nihilismo del dadaismo se encuentra (como las manchas del action painting y otras abstracciones ya se encontraban en retazos de Goya o Turner), durante la historia del arte, en diferentes autores y manifestaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bohemia o el show no es algo que hayan descubierto o inventado los dadaístas, ya Toulousse Lautrec (conde tullido, enano, afecto al ajenjo y los lupanares) asistía a sus banquetes vestido con trajes de impecable corte hechos con paño de tela de mesa de billar, mientras dentro de las copas de sus invitados nadaban mansamente peces de colores. El arte y los artistas, bien mirados ambos, son en suma algo que se expresa de forma regular. Los elementos que manejan se asemejan unos a otros. Y estamos hablando  de toda la línea de la historia del arte. El arte no evoluciona ni se moderniza. El arte ES simplemente. Lo que cambia es el foco del artista sobre la problemática del arte. Dada puso su foco (su ojo) sobre el absurdo, como el impresionismo lo puso sobre la luz, el futurismo sobre el movimiento y Miguel Angel sobre la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tzara dice, con respecto a su primera obra “La Premiere Aventure Celeste de M. Antipyrine” o como ustedes ya habrán advertido “La Primera Aventura Celeste del Sr. Antipyrina”: “... se trataba de proporcionar la prueba de que la poesía es una fuerza viviente en todos sus aspectos, aún los antipoéticos; la escritura, siendo un vehículo ocasional, no es indispensable y la expresión de esta espontaneidad, a falta de un calificativo apropiado, la llamamos dadaista...”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desmenucemos un poco la frase. Qué es esto de que la escritura, no es indispensable. Es el ataque al lenguaje mismo, a lo establecido. Extendido, la poesía supera los límites de la escritura, se inmiscuye en otros lenguajes, los altera, los mezcla. Y siguiendo esta línea, se puede hacer propiamente poesía sin escribir; una buena sopa, o esta observación aislada de un niño de seis años donde todavía vive la inocencia ¿no es poesía? De cualquier manera, el arte supera sus propios límites, y se anima a expresarse de otras maneras. Da lugar a su propio grito absurdo y desencajado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sindicar a los integrantes del movimiento Dada es harto dificultoso teniendo en cuenta lo heterogéneo de sus personalidades y hasta de sus latitudes de procedencia. Por otro lado, sería inteligente salir de la simplificación limitadora de quienes separan-tabulan-clasifican la historia del arte, para que otros tantos que les gustan las simplificacionestabulacionesclasificaciones traten de entenderla. No. Las cosas no son tan simples, los antagonismos y las competencias a veces eran inexistentes, y de hecho los propios artistas no limitaban su accionar ni sus mutuas influencias, sino que al contrario, intercambiaban todo el tiempo. El ejemplo es bien claro en Dada. En la galería Dada expusieron Paul Klee (Blaue Reiter), De Chirico (¿surrealista?), Robert Delaunay (cubismo órfico), Max Ernst (surrealista), entre otros. El intercambio y la mixtura, el contacto y la contaminación están imbricados profundamente en el espíritu artístico de la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... si los generales mueren en la cama, los pintores no tienen por qué morir frente al caballete...” dice Marcel Duchamp. La extensión del campo del artista, y la exención de éste de seguir siendo un reproductor de la mimesis mentirosa del cuadro, el cambio de eje del artista plástico de productor a pensador, y con esto el nacimiento o la protogénesis del arte conceptual, son algunos de las deudas que el arte contemporáneo le deben a este oscuro artista y pensador que fue Duchamp. Por la influencia de Picabia, Duchamp deja la pintura y extiende su campo, creando sus ready mades, entiéndanse estos como refuncionalizaciones-resignificaciones de objetos ya conocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una rueda de bicicleta atornillada a un taburete, un botellero expuesto como una escultura, recuperan los valores plásticos implícitos en ellos, la rueda es vista como objeto artístico simplemente porque se la sitúa en ese lugar. Qué es arte y qué no lo es puesto en tela de juicio (de paso). Duchamp se burla de si mismo enviando un urinario (el criollo mingitorio) a una muestra, para que el jurado, ignorando la chacotada de Duchamp que firma el artefacto con un seudónimo, acepte la broma como una muestra del nuevo arte y lo exponga. El monstruo se mordía la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tzara es el ideólogo de Dada. Aunque la antideología no es ideologizante, por momentos la anarquía absoluta mantiene sus constantes, y algunas de estas están dadas por el manifiesto escrito por Tzara. Recomendamos genuflexa y flagrantemente la lectura detenida de este manifiesto que descubrirá al cabo, que el sinsentido puede llegar a límites poéticos difícilmente practicables de la mano del control detenido, el pensamiento escolástico, o la sinalefa buscada hasta el cansancio. La poesía a veces tiene la cara del grito. Bien lo dice Tzara que no deja de parecerse simpático (a sí mismo y a nosotros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una exposición Dada en el Cabaret Voltaire, cabaret literario fundado por  Hugo Ball y señora, comenzaba pasando a través del baño de hombres hasta llegar a una sala donde se exponían entre otras maravillas un mono vivo atado a un marco. ¡Al Colón! Nunca puedo pensar en esa exposición sin imaginar al mono gritando y defecando desmesuradamente. Allí también se organizaron veladas rusas, se tocó la balalaika, se interpretaban canciones en danés, francés, cantos negros; Tzara leía sus poesías en rumano o inventaba poemas químicos y estáticos; las alegres veladas terminaban sin embargo en ocasiones con la intervención de la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia el año 1919, mientras Shwitters crea su columna echa con elementos de sus allegados, amigos, etc., (que llega al techo por lo que debe comprar el departamento superior y realizar un hoyo en el techo-suelo) (según cómo se lo mire) (como todo) y mientras recolecta basura para realizar collages, y mientras se lavaba los pies en el agua de sus tortugas y hacía retratos horribles; mientras tanto decimos Dada se muda a París y luego se diluye lentamente, para resucitar algunas veces (en NY por supuesto) y dar el primer nombre al arte Pop de los ´60 que fue llamado neodada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás queda esta llama intensa y destructora y ácida; y personalidades que bastarían para llenar varios volúmenes por sí solos: Tzara, Man Ray, Arp, Duchamp, Picabia, Ball, Shwitters, etc. (Tzara cita hacia 1922 una lista de ochenta dadaistas por orden alfabético). Detrás queda también la constancia de que el arte no tiene que ver con la razón ni con el detenimiento, ni con el talento, ni con el pensamiento, ni con la inspiración, ni con el genio (o con todo esto) pero igualmente el arte es a veces la expresión, simple, clara y descarnada de un GRITO.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-8764176206882203786?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/8764176206882203786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=8764176206882203786' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/8764176206882203786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/8764176206882203786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/ar-dada.html' title='ar. DADA'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5-MxViAfvI/AAAAAAAAAFc/8sppeTPyvho/s72-c/muglia-collage1.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-111324070964608965</id><published>2008-01-29T11:47:00.000-08:00</published><updated>2008-01-29T11:58:34.710-08:00</updated><title type='text'>p.Poema N° 100</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5-FT1iAfuI/AAAAAAAAAFU/M98fsGi_huU/s1600-h/arboles1.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5-FT1iAfuI/AAAAAAAAAFU/M98fsGi_huU/s320/arboles1.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160990273823604450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;foto + toqueteo digital AGM&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poema / 100 / inédito – todos los derechos reservados / 1998&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, que comienzo cantando sin saber del todo&lt;br /&gt;cuánto digo y cómo lo hago&lt;br /&gt;comienzo, cantando a mi gente&lt;br /&gt;a la gente que es yo mismo un poco,&lt;br /&gt;a la gente que me compone y que me hizo&lt;br /&gt;por el camino y por el tiempo&lt;br /&gt;alma y corazón y cabeza se unen&lt;br /&gt;y vuelco sobre este canto su producto&lt;br /&gt;confuso entremezclado feo, e incomprensible tal vez&lt;br /&gt;pero tan palpitante y lleno de vida&lt;br /&gt;como el mejor de todos los monstruos.&lt;br /&gt;Y siento por fin que he revuelto hasta el fondo&lt;br /&gt;y que los cuadros que pinto se parecen a la vida&lt;br /&gt;y que por mínimo que sea el sobresalto&lt;br /&gt;vale la pena sentirlo.&lt;br /&gt;Y siento también que la vida no tiene límites y que cuanto vive&lt;br /&gt;tiene una razón oculta misteriosa y por eso&lt;br /&gt;doblemente profunda y valiosa,&lt;br /&gt;y que no podemos comprender ciertas cosas pero mientras pasan&lt;br /&gt;ya las tenemos adentro y ahora ellas somos nosotros.&lt;br /&gt;Todos los desengaños y las penas, todo el sufrimiento,&lt;br /&gt;y todas las alegrías, toda la luz y todo el placer,&lt;br /&gt;somos nosotros,&lt;br /&gt;todas las estupideces y todo lo que vemos,&lt;br /&gt;todo lo que oímos sin querer oír y bebemos sin querer beber,&lt;br /&gt;todo lo que amamos sin saberlo,&lt;br /&gt;somos nosotros,&lt;br /&gt;todo este mundo de ruido de furia de giros&lt;br /&gt;de ruedas que se chocan y se lastiman&lt;br /&gt;de gente llena de fuego y de gente muerta,&lt;br /&gt;somos nosotros,&lt;br /&gt;somos el humo y somos la sirena,&lt;br /&gt;somos los pájaros y las maquinarias,&lt;br /&gt;somos el martillo y somos la flor,&lt;br /&gt;somos el tiempo y somos la rueda,&lt;br /&gt;somos la bondad y somos la maldad,&lt;br /&gt;somos la cruz y somos el clavo;&lt;br /&gt;somos todo eso y más&lt;br /&gt;somos el trabajador que se levanta temprano&lt;br /&gt;y somos el pequeño ladrón de gallinas,&lt;br /&gt;somos la mujer del político cornuda y sonriente&lt;br /&gt;y somos el niño abrazado a su madre,&lt;br /&gt;somos la prostituta parada en la esquina,&lt;br /&gt;y somos el amante que jamás paga por su amor,&lt;br /&gt;somos santos y somos pecadores&lt;br /&gt;todo todo en uno,&lt;br /&gt;cada uno es el mundo,&lt;br /&gt;cada luz de la ventana es un pequeño mundo,&lt;br /&gt;un pequeño mundo pensativo que se medita a sí mismo,&lt;br /&gt;y que descubre que al fin y al cabo todos&lt;br /&gt;tenemos algo en común.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-111324070964608965?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/111324070964608965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=111324070964608965' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/111324070964608965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/111324070964608965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/ppoema-n-100.html' title='p.Poema N° 100'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5-FT1iAfuI/AAAAAAAAAFU/M98fsGi_huU/s72-c/arboles1.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-4066526290768212600</id><published>2008-01-29T10:54:00.000-08:00</published><updated>2008-01-29T11:45:14.327-08:00</updated><title type='text'>ar.Comidita para intelectuales, el “Mac Guffin”</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R596EFiAfsI/AAAAAAAAAFE/cQUztqqVH2Y/s1600-h/muglia---el-secreto.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R596EFiAfsI/AAAAAAAAAFE/cQUztqqVH2Y/s320/muglia---el-secreto.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160977908612759234" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pintura AGM - El secreto del violinista - acrílico&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R596EFiAfsI/AAAAAAAAAFE/cQUztqqVH2Y/s1600-h/muglia---el-secreto.gif"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N° 13 y Fractal N° 39 (mx)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno asiste a una conversación entre dos intelectuales, pueden suceder dos cosas: la de no entender absolutamente nada de lo que dicen, lo cual pasa la mayoría de las veces (al menos en mi caso); o la de contemplar con placer y sorpresa intelectual un intercambio entre dos que se multiplica, y nos da de paso alguna lección, conocimiento, un poco de envidia bueno es confesarlo, y pasado el tiempo un montón de olvido. Muchas veces la parte insufrible de estos mismos señores es que son intelectuales de tiempo completo, esto es que cuando terminan esta conversación en vez de ir a su casa y leer la revista “Goles”, siguen teniendo conversaciones serias e interesantes y citando a Cicerón mientras secan los platos. No se puede ser el cien por ciento del tiempo brillante, ese es el error de los personajes de Oscar Wilde. Intentarlo es estúpido y conseguirlo lo es aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe un libro fantástico “escrito” por el famoso director de cine francés Francois Truffaut. El comillado es a propósito de que él mismo se apunta como un simple compendiador o redactor de las conversaciones que durante cerca de catorce años mantuvo con otro genial director, esta vez británico, con ustedes el señor Alfred Hitchcock. En el transcurso de este libro, que es una suerte de entrevista o más bien intercambio pues no responde exactamente al paradigma de pregunta-respuesta, se nos deja entrever la complejidad de una disciplina como el cine, y la extrema sutileza con que Hitchcock enhebra en la trama nunca inocente de sus películas detalles y elementos, muchos de ellos imperceptibles, siempre pensados para reforzar el concepto basal de su cine, el “suspense”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las ideas que se juegan entre estos dos geniales realizadores, una me llamó particularmente la atención y es la que el director británico indica con el nombre de “Mac Guffin”. ¿Qué es el “Mac Guffin”? Veamos si lo podemos explicar fuera del contexto del libro. Según Hitchcock el “Mac Guffin” es “... un rodeo, un truco, una complicidad, lo que se llama un ´gimmick´...”. Seguimos difiriendo la explicación. ¿Qué es un “gimmick”? Permítaseme una digresión. En su conferencia intitulada “La différance”  pronunciada en la Sociedad Francesa de Filosofía en 1968, Jacques Derrida, que dicho sea de paso sacó con esta alocución sus credenciales de post-filósofo o de post-estructuralista o como quieran llamarlo, señalaba el hecho de que en el lenguaje la definición de un concepto como tal nos lleva a expresarlo mediante una conjunto de otros conceptos que a su vez se fundamentan en otros, etc. Ej: una mesa es una madera plana con cuatro patas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero para entenderlo tenemos que saber qué es “madera”, qué es “plana”, qué es “pata”, qué es “cuatro”; una madera es un trozo de árbol; qué es entonces “trozo”, “árbol”, etc., y así hasta el infinito. Esto ocasiona lo que Derrida llama la “differance”, que traduciríamos mal como “diferencia” pues no estamos hablando del concepto de diversidad o de variedad, sino más bien de distancia y aún mejor de diferencia como diferir, es decir por retrasar. Por tanto cada vez que buscamos el significado de algo, no hacemos más que buscar entre otra selva de significados que no hacen más que “diferir” lo que estamos buscando. Todo el lenguaje es una gran trama que se sostiene en puntos igualmente dependientes, ya lo había indicado Ferdinand Sausurre. No existe pues nada concreto en nuestro lenguaje, todo es diferir a otros significados igualmente diferidos. ¿Angustiante verdad? Tal vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando más se manifiesta la differance es a mi entender cuando surge un concepto como el de “Mac Guffin”, intraducible casi. Entonces Hitchcock lo difiere a “gimmick”. De nuevo ¿Qué es un “gimmick”? Precisamente es un “truco”. Otra referencia biográfica: William Castle, productor y director de Hollywood fue llamado el rey del “gimmick”. El así llamado “gimmick” consistía en  apoyar sus filmes con trucos publicitarios, como por ejemplo asegurar la vida de los espectadores antes de entrar en la sala de proyección por si alguno “moría de miedo”, etc. Pero seguimos difiriendo sin acercarnos a la definición que buscamos, volvamos a Hitchcock en busca de ayuda. El “Mac Guffin”, según él nos indica, evoca un nombre escocés y puede ejemplificárselo bien mediante una conversación supuesta entre dos hombres imaginarios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;personaje a: ¿Qué es ese paquete?&lt;br /&gt;personaje b: Oh, es un Mac Guffin&lt;br /&gt;a: ¿Qué es un Mac Guffin?&lt;br /&gt;b: Pues es un aparato para capturar leones en las montañas de Adirondak&lt;br /&gt;a: ¡Pero si no hay leones en las montañas de Adirondak!&lt;br /&gt;b: En ese caso, no es un “Mac Guffin”&lt;br /&gt;Hitchcock: “... Esta anécdota demuestra el vacío del “Mac Guffin”, la nada del “Mac Guffin”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto en otras palabras (las nuestras), el “Mac Guffin” es en cine, la excusa por la cual la trama se mueve. Esto puede estar representado por un objeto o por una referencia difusa. Un buen ejemplo son los trillers donde a lo largo de toda la película se persigue, mata, chocan autos, incendian y explotan edificios, se derriban aviones, torturan héroes o desnudan heroínas, todo para conseguir un disquete que contiene algo. Números cifrados de cuentas en la islas Caimán, un código secreto de espías, una receta de cocina o lo que sea. Ese disquete es el “Mac Guffin”, la excusa por la cual la trama se mueve. Cuanto más insignificante, irrisorio y poco definido sea el “Mac Guffin” tanto mejor, dice Hitchcock. Y tanto mayor el talento del director para hacernos creer que este “Mac Guffin” es realmente importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo es aplicable en pintura. En el cuadro “Encajera” del misterioso y genial Jan Vermeer, pintor holandés del siglo XVII, en donde éste representa precisamente una dama que cose encaje concentradamente en su labor, Salvador Dalí indica que la aguja, que si pensamos bien es el elemento principal del cuadro y sin el cual la encajera deja de ser tal pues no puede hacer su trabajo, no está representada. De fiarnos en el juicio de Dalí, estaríamos ante un “Mac Guffin” excepcional, pues precisamente donde se centra toda la atención de la acción de la pintura, es sobre una ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seducido por esta especie de “no cosa” de “no concepto” que cuanto más inefable más efectivo, como aquella frase chistosa que señalaba que “un experto es alguien que sabe mucho sobre algo, hasta que lo sabe todo sobre nada”, empecé como si se tratara de un virus a detectar “Mac Guffin” menos inofensivos, y en otros ámbitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las excusas para la declaración de guerra son históricamente exiguos “Mac Guffin”. O acaso la muerte de un sólo noble, aunque este fuera el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero del trono austro-húngaro, a manos del anarquista serbio Gavrilo Princip, era una excusa válida para el comienzo de la Gran Guerra Mundial que entre 1914 y 1918 cobró la suma de 47 millones de vidas. ¿No es acaso esto un “Mac Guffin”? ¿Una excusa o un truco para que la trama avance?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este momento de la invasión a Irak, y más allá de cualquier consideración acerca del gobierno que allí imperaba, no es acaso un “Mac Guffin” la excusa que sirvió para que se realizara la invasión. La existencia de armas de destrucción masiva en manos de Irak, no es más que el “Mac Guffin” que da continuidad, incluso este “Mac Guffin” es, como quería Hitchcok, prácticamente perfecto, ya que después de la invasión y hasta ahora no se encuentran las armas que supuestamente la provocaron, el “Mac Guffin” es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;personaje a: ¿Por qué nos invaden?&lt;br /&gt;personaje b: Por sus armas de destrucción masiva&lt;br /&gt;a: Nosotros no tenemos tales armas&lt;br /&gt;b: Entonces esto no es una invasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ámbito particular se podría decir que también podemos detectar ciertos “Mac Guffin” que impulsan y sostienen la acción. Qué es lo que sustenta la conducta decidida y muchas veces violenta de dos equipos de futbolistas aficionados, con mayoría de hombres casados o de edad avanzada, que se encuentran todas las semanas a jugar un partido del noble deporte. ¿Puede decirse que la obtención de la victoria sea lo suficientemente importante para que estos individuos pongan en riesgo su integridad física, tirándose a los pies vehementemente, o sacando un tiro mordido casi arriba del rival? No, por supuesto, la victoria es el “Mac Guffin”, la excusa que provoca y mantiene la acción, cuando llegan a casa quién se acuerda cómo terminó el marcador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O es que acaso tunear el auto, aprender a tocar el piano a edad avanzada, estar siempre remodelando la casa, actualizarse y hacer cursos constantemente, devorar libros en busca de una mayor amplitud intelectual, plantar en el jardín nuevas especies de flores, y otras mil formas de comportamientos individuales no responden a su vez a otros tantos e irrisorios “Mac Guffin”. Tal vez la síntesis perfecta de una vida sería responder a un “Mac Guffin” tan ininteligible como el de “ser bueno”, o bien “ser mejor” o “ser puro”. Vidas enteras se rigen por “Mac Guffin” aún más miserables como “hacer dinero”. Señalar los múltiples “Mac Guffin” que justifican que el movimiento de las ruedas del mundo vayan hacia cierto lugar sería tal vez peligroso, o desolador. Sin embargo lo importante es precisamente que la acción se mantenga, que la trama fluya; recuerde que cuanto más irrisorio el “Mac Guffin” tanto mejor. ¿Usted ya pensó cuál es el suyo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-4066526290768212600?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/4066526290768212600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=4066526290768212600' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4066526290768212600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/4066526290768212600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/arcomidita-para-intelectuales-el-mac.html' title='ar.Comidita para intelectuales, el “Mac Guffin”'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R596EFiAfsI/AAAAAAAAAFE/cQUztqqVH2Y/s72-c/muglia---el-secreto.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-3576098987994097265</id><published>2008-01-24T12:53:00.000-08:00</published><updated>2008-01-30T09:02:15.326-08:00</updated><title type='text'>cr.Mundo maravilloso / Mano de violoncelista para el handball</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5j8GliAfoI/AAAAAAAAAEk/pAOeMgtVpmA/s1600-h/futbol18.gif"&gt;&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5j8GliAfoI/AAAAAAAAAEk/pAOeMgtVpmA/s320/futbol18.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159150563237068418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;dibujo  AGM&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica / Mundo maravilloso / Mano de violoncelista para el handball / inédito – todos los derechos reservados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrían los años de mi educación secundaria, ignoro cual de todos exactamente. Una vez por semana, y en un claro vestigio de nuestra herencia latina o grecorromana, los estudiantes nos dábamos cita en un derruido campo de juego municipal (yo fatigaba las aulas de una escuela pública), para realizar nuestros ejercicios de "educación física". Dos recuerdos de esa época pasada llegan hasta mi con cierta nitidez. El primero, el cordón ajustado que había tenido que agregar a la cintura de mi pantalón de gimnasia color azul, pues los juguetones amigos de las bromas pesadas que no faltaban en mi curso (y en ningún otro) y que sometían a los más débiles a las más variadas afrentas, acostumbraban a bajar los pantalones de los más desprevenidos en mitad del colectivo repleto de pasajeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo aclarar aquí que no debe sindicárseme entre el pelotón de los débiles a que aludo en el anterior párrafo, un infranqueable jab de izquierda y un elocuente gancho ascendente que manejaba desde el colegio primario y que había deparado no pocos dolores de cabeza a mis padres (pues los empleaba bastante a menudo), trazaba nítidamente la línea que me separaba de los personajes débiles que eran sometidos por los más crueles. Sin embargo esta notable destreza pugilística no me había beneficiado tampoco con la amistad de los poderosos, sino que apenas si me había graneado su respeto o su indiferencia. Pese a ello, todos, en un democrático gesto que no era para nada positivo, podíamos ser víctimas de la repentina bajada de pantalón que demostrara nuestras miserias interiores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo recuerdo, algo más halagüeño y menos puntual, es el del equipo de handball.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este inexplicable juego había llegado a nuestras vidas de la mano del empecinamiento de nuestro profesor de educación física, que no daba muestra alguna de hallarse conmovido por nuestras súplicas en favor del más vernáculo fútbol. Al parecer, no bastaba con ejercitar nuestros cuerpos bajo el insistente y gélido viento de junio o el riguroso sol del principio del verano, sino que además debíamos hacerlo en la práctica de un deporte que nos era completamente desconocido. Quizás el fútbol hubiera beneficiado al profesor y su clase con un empeño y entusiasmo que no deparábamos al handball, pero aún así éste se mostraba inamovible al respecto. Algunos, más que otros, nos veíamos beneficiados por esta caprichosa elección. Y es que quien practicara el basquetball se encontraba aventajado años luz en el juego mano-pelota que otros que solamente jugaran al fútbol, como ocurría en la mayoría de los casos. Yo afortunadamente pertenecía al primer grupo. Una destreza que nunca paso de mediana en mi desempeño en las canchas de basquet, hacía una enorme diferencia entre la mayoría inepta para el handball. Incluso si mal no recuerdo, llegué a integrar la selección del colegio que integraban todos los cursos de mi edad, aunque ese que fue tal vez uno de mis mayores logros deportivos no me evitó afincarme claramente en el banco de suplentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sea, cuando se iniciaba la clase de handball mi curso se veía separado por las ambiciones y las crueldades que a esa edad se encuentran tan a flor de piel, y que con el tiempo se van urbanamente ocultando, pudriendo, ensombreciendo y por supuesto agrandando. Nadie quería jugar con los ineptos. Un a todas luces inadecuado método de conformación de los equipos hacía la cosa todavía más despareja. Dos o tres cabecillas iban eligiendo los jugadores y por supuesto quedaban para el final los peores. El profesor, dejando así librada la formación, era por supuesto injusto, pero quizás aquello nos benefició demostrándonos tempranamente como sería el mundo luego de salir de debajo de las alas sobreprotectoras de nuestros padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo en esa época tenía la cabeza llena de toda esa mierda de "más vale perder con amigos que ganar con desconocidos" y escribía poesía y me enamoraba al pasar. Mi relativa destreza en el juego me colocaba en situación de elector y no de elegido, por lo que un día comencé deliberadamente a elegir a los peores jugadores, a los aplazados. No recuerdo si los otros electores mostraron extrañeza o estupefacción por mi conducta (me gusta pensar que fue así) o simplemente satisfacción por librarle el campo de aquellos troncos incorregibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal suerte mi equipo quedaba conformado así (aquí realmente dudo en colocar nombres reales o seudónimos, pero me decido por los primeros pues me parece justo llamar por su propios apelativos a personajes tan entrañables): Julio: este era (y es) mi amigo del alma, poco diestro en el juego de manos pero un arquero aceptable; Gastón: personaje taciturno, blanco hasta la exasperación, de pelo lacio y negro, los detalle más notables de su personalidad eran que tocaba el violoncelo y que había estado en Rusia, sobra decir que sus lánguidas manos de músico poco favor le hacían a su despeño como deportista; Juan Pablo, buen futbolista, incansable y generoso, más destacado por su perfil cristiano que hacía que los agnósticos compañeros de nuestro curso le llamaran Jesús (pronunciándolo anglófonamente Yisus); Carlitos: hombre tan alto como tímido, su extrema delgadez, acentuada tal vez por esa edad en donde las articulaciones parecen lo más voluminoso del cuerpo, y su paso cansino y ágil a la vez, daban la insólita sensación de estar viendo los intentos de una garza por acercarse a los arcanos del handball; Cachito: ignoro cabalmente el nombre de este muchacho, lo recuerdo moreno y de diminutos rulos, tímido hasta la transparencia, delgado y definitivamente pequeño pero voluntarioso e inteligente en el juego; Alfredo: se daba en Alfredo un lamentable pero reiterado hecho, tremendamente diestro para el futbol, donde se destacaba como delantero, quedaba relegado a uno de los últimos puestos en el caso del handball, lo que colijo debía hacerle doblemente doloroso su destino; y finalmente yo mismo, que recordemos no era sino un jugador medianamente aceptable pero con casi nulo goleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a nosotros teníamos dos equipos que nos aventajaban severamente. Uno de ellos integrado por dos o tres jugadores de la selección del colegio lo cual lo hacía prácticamente imbatible. No recuerdo rigurosamente lo que ocurrió aquella primera tarde, mentiría si dijera que ganamos. Sí llega a mi memoria con la certeza relativa de los largos años que me separan de aquellos tiempos, el esfuerzo y el entusiasmo de mis compañeros, las garras que se escondían debajo de las manos del violoncelista, el acertado juego de Cachito que por un momento parece enfocar su imagen en mi mente, para luego diluirse de nuevo; también recuerdo los riesgosos revolcones de Julito en el polvoriento alisado de cemento, que evitaron la goleada, y el incansable ida y vuelta de Juan Pablo (nosotros sus amigos no nos mofábamos de su fe cambiándole el nombre). Hasta Alfredo parecía haber encontrado sus manos en aquella tarde calurosa donde demostramos algo. Todavía no se bien qué demostramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que alguna vez los débiles podían ganarle a los poderosos? No estoy completamente seguro de que hallamos ganado, es más estoy casi seguro de que no. ¿Que la confianza puede estimular a quienes no tienen el crédito de sus semejantes (compañeros, enemigos, profesores) como para superarse y hacer frente a los poderosos, a la adversidad, por más despareja que esta sea con relación a las propias fuerzas? Tal vez. Lo que estoy seguro es que ese día, y otros subsiguientes donde nuestro equipo se conformó idénticamente, se la pusimos difícil a los más fuertes, a los más diestros y a los injustos. Me enorgullezco de haber formado parte de ese grano de justicia en la inabarcablemente injusta conformación del universo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-3576098987994097265?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/3576098987994097265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=3576098987994097265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3576098987994097265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/3576098987994097265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/crmano-de-violoncelista-para-el.html' title='cr.Mundo maravilloso / Mano de violoncelista para el handball'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5j8GliAfoI/AAAAAAAAAEk/pAOeMgtVpmA/s72-c/futbol18.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-6269838483287841704</id><published>2008-01-24T12:35:00.001-08:00</published><updated>2008-01-24T12:39:27.146-08:00</updated><title type='text'>ar.Sobre el diseño, la creación y la intuición.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5j3O1iAfnI/AAAAAAAAAEc/3AUkmn99mF4/s1600-h/sobre-el-diseño-la-creacion.gif"&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5j3O1iAfnI/AAAAAAAAAEc/3AUkmn99mF4/s320/sobre-el-diseño-la-creacion.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159145207412850290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Crann N° 3 - artículo - diseño Crann&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Diseño / publicado en Crann N° 3 / Año 5 - Marzo de 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La disciplina del Diseño en Comunicación Visual, es nebulosa y de pocas concreciones a la hora de delimitar su universo. La influencia del diseño se vuelca de variadas maneras en numerosos campos: gráfica periodística (revistas, diarios, etc.), imagen de empresa, publicidad, televisión, packaging, difusión de campañas, páginas web, diseño multimedia, arquigrafía y un largo y múltiple etc. Esto, sumado a su relativa juventud, si la comparamos con disciplinas ya definidas desde hace siglos como la pintura o la arquitectura, y la aparición constante de los nuevos medios que toma como soporte y que también por supuesto condicionan sus desarrollos, hacen que a la hora de definir cuál es la mejor respuesta al problema del diseño, las posturas y las explicaciones no coincidan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El diseño es, como la arquitectura, una herramienta con la que se quiere solucionar un problema. El problema que la arquitectura debe solucionar es el de crear un habitat para el hombre. Visto y considerando que por ciertas carencias el hombre está incapacitado de vivir al aire libre, y cuenta entre las suyas con la posibilidad de erigir su propia morada desde el momento en que sus dedos índice y pulgar se oponen entre sí, la arquitectura surge como herramienta para resolver de la mejor manera posible la creación del antónimo del cielo, que es el techo (y no la tierra). De esta manera ensayará mediante un campo delimitado por leyes físicas, económicas y estéticas, la mejor forma de brindar una vivienda segura, limpia, económicamente viable (desde la construcción hasta el mantenimiento), y en lo posible estéticamente aceptable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por su parte, las artes plásticas no tienden a solucionar un problema concreto. De hecho si somos firmes en nuestro razonamiento no tienden a solucionar ningún problema. Esa es tal vez la maldición (y por suerte la bendición) de las artes plásticas: el problema no existe. Un cuadro no cubre una carencia, ante su ausencia usted no se mojará la cabeza en caso de que llueva, su justificación es puramente espiritual. Ahora bien, cuando los corpulentos topos de lo práctico (como decía Michaux), que son quienes lamentablemente manejan en particular las cuentas que pagamos y todas las cuentas en general, piden la prueba de una “utilidad” de la obra artística, es cuando todos nuestros violinistas, escultores, colombinas y trovadores, adquieren la expresión turbada que semeja a un signo de pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El diseño es distinto tanto a la arquitectura como a las artes plásticas, pero es a su vez parecido a ambos. Es parecido a la arquitectura porque tiende a solucionar un problema de la mejor manera posible, cómo comunicar un mensaje dado, de la forma más clara posible. Y a las artes plásticas por mera transpolación de signos, el diseño usa de hecho el reparto iconográfico de la historia del arte. Ambos desarrollos, tanto el de las artes plásticas como el del diseño, están imbricados de tal forma que es imposible hablar de diseño sin citar nombres de artistas plásticos, o dejar de reconocer escuelas enteras basadas en las formas que crearon Mondrián, Malevich o Schwitzer, entre otros. De hecho muchos pintores y artistas fueron a su vez diseñadores, haciendo indivisible la relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sin embargo, y a pesar de sus claras e indiscutibles implicaciones estéticas, el diseño se diferencia del arte taxativamente, en el momento en que la comunicación clara de un mensaje es su principal objetivo. Si la comunicación se pudiera definir por una recta, y la que produce el diseño se pudiera definir como la “mejor recta posible” (la mejor forma si nos ponemos gestálticos), el arte se podría definir como la comunicación a través de la curva. La polisemia del mensaje artístico es una de sus principales características, su búsqueda constante del descubrimiento de nuevos lenguajes indica un remarcado,  refinado, y deliberado desprecio por la formas convencionales (y remarco el concepto de convención) de comunicación. Aquí es donde el diseño se diferencia radicalmente del arte, porque aunque sus herramientas se parezcan, los objetivos son esencialmente diferentes. Mientras uno intenta ser claro, el otro busca a veces intencionadamente, la oscuridad. La diferenciación se torna confusa desde el momento en que tenemos colgados en nuestras piezas afiches o carteles que se destinaban a publicitar un producto, atendiendo más  a sus cualidades estéticas que a sus virtudes comunicacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De esta confusión es de dónde surge un debate trunco, casi ¿ES EL DISEÑO UN ARTE? A lo que las instituciones de enseñanza se aprestan a responder: NO, un momento, nuestra disciplina tiende a solucionar un problema concreto en base a teorías comunicacionales, perceptuales y psicológicas, ayudado sí por medios, métodos y hasta técnicas e imágenes desarrolladas por las artes plásticas, pero con condiciones de partida y de llegada muy diferentes. Efectivamente, la diferencia es como decíamos más arriba, sustancial, pero  desde el momento en que el diseño implica una instancia de creación, se emparenta con el arte en un sentido mucho menos frío y restrictivo que el de la simple explotación de un repertorio de imágenes y técnicas. Esto se pone de manifiesto sobre todo en la falta de un método que intente explotar esa faceta, y mucho más de un método de enseñanza que ensaye alguna solución en este sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Otro tanto se puede decir de las artes plásticas cuando hablamos de método (si es este posible en algún sentido, es al menos dudoso para los que desconfiamos de las recetas), pero la inquietud acerca de la creatividad es al menos un tópico importante, aunque no cerrado ni mucho menos, en relación a una práctica de diseño que pone un énfasis tan grande en el lenguaje, que se olvida de la creación. Cuando las reuniones de café versan más sobre las virtudes del último software y la articulación de cierta composición (esto último en el mejor de los casos), que sobre las ideas, corremos el riesgo de quedarnos con un lenguaje brillante pero que no articule ningún mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De la mano de algunos diseñadores sin embargo, ha llegado una bocanada de aire fresco en la forma de algunos cambios de mirada sobre la concepción del diseño. Y aunque la originalidad no sea la mayor de sus virtudes, la inquietud sobre ciertos conceptos en relación al paso de la creación, o mejor de la gestación, del comienzo del proceso de diseño, los sitúa en un lugar diferente al común denominador. Hojeando uno de los últimos trabajos de Carson, un libro profusamente ilustrado con las creaciones del diseñador norteamericano, y que incluía además una serie de escritos propios y apócrifos, se advierte esta misma preocupación. Los textos giran en torno a un concepto o eje que se reitera como respuesta, y que se encarna en la palabra INTUICION. Sorprende en parte que la respuesta propuesta al problema del diseño sea la intuición, cuando estamos acostumbrados a oír discursos acerca de las búsquedas racionales y otras melodías similares. Sin embargo Carson lo toma como base de toda su obra, como invitación a una concepción más libre del diseño, de la comunicación y del lenguaje. Los resultados son variados. El mensaje no es tal vez tan claro y el lenguaje se vuelve tan personal que el sello del autor surge en todas las piezas, fenómeno que no es conveniente en algunas ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A pesar de esto, la propuesta de Carson y otros diseñadores, es importante y renovadora a partir del momento en que dudan de que las herramientas del diseño ya estén todas concebidas, y que la concreción de las cotas máximas de significación y comunicación respondan a un sistema pautado racionalmente. Si la intuición no llega brillantemente al terreno de las concreciones, sí lo hace en el de las dudas y en el de los replanteos,  en el de la relatividad de las pautas rígidas, que son un contrasentido en una disciplina en constante cambio y que no a alcanzado los niveles de formulación y delimitación que estas tratan de imponernos. Estas ideas siembran una duda sobre la completa idoneidad de la racionalidad como estructuradora del diseño, proponiendo la irracionalidad, el instinto, la pulsión, como alternativa válida al momento de trabajar un mensaje visual. Si no definitivo, abre un camino, una alternativa y una inquietud. Que la respuesta no esté contenida en el enunciado no significa que este sea menos válido. El punto está en evaluar qué nos sirve a la hora de diseñar, y que pautas podemos usar en nuestra praxis diaria para abrir un poco el juego a la creatividad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-6269838483287841704?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/6269838483287841704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=6269838483287841704' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6269838483287841704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/6269838483287841704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/arsobre-el-diseo-la-creacin-y-la.html' title='ar.Sobre el diseño, la creación y la intuición.'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5j3O1iAfnI/AAAAAAAAAEc/3AUkmn99mF4/s72-c/sobre-el-diseño-la-creacion.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-1248755924666854212</id><published>2008-01-24T11:52:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T11:54:03.387-08:00</updated><title type='text'>ar.El Vacío, Miles Davis, y las trompetas marinas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5jszFiAfmI/AAAAAAAAAEU/yNIHhhdFtWg/s1600-h/crann-1.gif"&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5jszFiAfmI/AAAAAAAAAEU/yNIHhhdFtWg/s320/crann-1.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159133735555202658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Tapa Crann N°1 - diseño Crann&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N°1 / Año 1 - Septiembre de 1999&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La génesis de la obra de arte conlleva un supuesto recurrente a lo largo de la historia: el misterio. El por qué de cada obra merece una explicación puntual y detenida y hasta en ocasiones estúpida, y otras veces en realidad no se encuentra (y este es el gran temor de quienes quieren comprenderlo todo) una explicación consistente. Puede ser que hasta llegue a ser imposible encontrarles un sentido, y suele explotarse este hecho en la estafa de obras vacuas que pretenden revoluciones varias (sin darnos nada). En ocasiones incluso el sinsentido es en arte sinónimo de inteligencia y talento, lo que en otras disciplinas lo sería de catástrofe y locura. Lo que para Escher es un fascinante juego visual, para la arquitectura sería una escalera que no sube y no baja y ni siquiera es ya escalera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez por esta falta de explicaciones en general, y en particular de cómo surge en el artista la obra en sí, se han arriesgado hipótesis que van desde la aparición de musas que soplan al oído inspiraciones superiores, hasta sublimaciones libidinales descargadas en forma de telas, poesías o canciones. Escasos son los acuerdos pues en tanto que la obra, como de la génesis o las motivaciones de ésta. Sin embargo hay un curioso punto de contacto entre artistas consagrados y principiantes, y es lo que Kandinsky definió brillantemente como el pánico a la tela en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA TELA EN BLANCO. Este concepto no pertenece solamente al ámbito de la pintura, sino que campea como una sombra sobre la poesía, la música, la escultura, el cine, etc. La tela en blanco es el VACIO. Y el vacío es: el silencio, la ausencia, la soledad, en definitiva la nada (y por qué no la muerte). El artista sentado frente a la tela en blanco comienza a luchar contra la nada. Imagen quijotesca que connota un designio superior al mero hecho de pintar o de crear. El artista lucha contra la ausencia mediante el nacimiento, contra el vacío mediante la creación, en ocasiones contra sí mismo en nombre de sí mismo, en ocasiones contra el mundo. La creación es lucha, y no es siempre heroica como nos hicieron creer los románticos, a veces es camino lento y silencioso como el de Redón, es pelea de uno solo contra algo que él solo sabe que existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jean Paul Belmondo joven despeinado en una cama desarreglada le dice a su pequeña, adorable y enfermiza coprotagonista de Sin Aliento (citando a Faulkner): “…entre sufrir y la nada, prefiero sufrir…”. Belmondo hablaba de la vida y sin embargo hablaba también de la muerte, de la muerte en vida, de la muerte que supone esa nada; propone que sufrir, que es tal vez lo peor que nos puede pasar, es mejor que la nada.  Jean Luc Godard nos podría haber estado hablando también del arte, tal vez hasta lo estuviera haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que espacialmente definiríamos como vacío es lo que temporalmente llamamos silencio. La obra musical se extiende en el tiempo de forma lineal, no hay un arriba y abajo ni derecha ni izquierda sino un antes y un después. Lo que el pintor hace contra la tela en blanco el músico lo hace contra el silencio. Ambos luchan contra ambos. El punto de inflexión es cuando el artista consigue neutralizar el terror al vacío y llega a la síntesis absoluta. Malevich llegó a ella cuando pintó “Cuadrado blanco sobre fondo blanco”. La música hizo otro tanto cuando John Cage se sentó ante la audiencia atónita de un teatro, y durante tres minutos NO tocó el piano. ¿Maravillosa acrobacia conceptual? ¿Humorada? En todo caso triunfo del vacío, de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ambos artistas no llegan solos a esos resultados. Detrás de ellos son legión los que fueron descubriendo poco a poco que el mundo no puede ser un conglomerado informe de figuras sin fondos, sino que el silencio, la nada, hace el contrapunto de las notas musicales y los motivos en primer plano. En teatro la sostenida e intencionada ausencia de sonido crea el “silencio dramático”. Jim Morrison se empeñaba en quedarse mudo frente a miles de personas durante largos minutos creando una tensión casi insoportable en el ambiente. Esto no era nuevo, el silencio como pasaje entre una nota y la otra crea una tensión. Cuando el ritmo no cae donde se lo espera uno se inquieta, como aguardando a alguien que llega tarde. El blues primero y el jazz después explotan la eficacia del silencio, la modulación de este silencio para crear tensión. El vacío cobra sentido casi tanto como el sonido, la modulación de ese vacío da carácter a ese lleno (palabras, notas) que llega después. La escobilla de Connie Kay cae tarde sobre el parche, y los dedos de John Lewis se deslizan indolentemente sobre el piano mientras uno imagina un ambiente lleno de humo y tristeza. El jazz descubre el silencio en la trompeta de Miles Davis, más interesado en modulaciones sutiles que en solos rápidos y altisonantes. En nuestro país el “polaco” Goyeneche era un maestro en el arte de modular tanto las palabras y la expresión, como el silencio y la tensión dramática, él mismo decía que la suya no era una gran voz, sino que su magia estaba en la interpretación y buena parte de esta magia residía en el manejo de el tiempo entre palabra y palabra, frase y frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la plástica uno de los más maravillosos prestidigitadores de la ausencia, del vacío, fue Eduard Munch. El maestro noruego jugaba en sus telas como nadie tal vez lo ha hecho después,  a encastrar las figuras con el espacio circundante. En Munch las curvas que rodean las figuras, siempre las curvas en toda su obra, componen un todo con el espacio, y no mediante el recurso simple de la falta de contrastes, sino en la configuración de una solución plástica donde el fondo no es un mero sustento sino que es a su vez un protagonista paralelo y no inferior a las figuras. La pinturas forman así rompecabezas donde figura y fondo juegan un papel de alimentación mutua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arte conceptual parece haber llevado el vacío hasta sus últimas consecuencias, haciendo desaparecer de la galería la obra en sí. ¿La síntesis de la síntesis? No del todo. El eje del discurso se muda de la obra al autor, pero no desaparece, ahora la obra es el autor. La performance no es ausencia sino que es una presencia de otro género, a veces conmocionante y a veces laxa, pero figura al fin. Y cuando como Joseph Beuys el vacío se llena de palabras, la sensación es la de haber llegado nuevamente al punto de partida. Podríamos decir incluso que ahora Beuys lucha contra la nada del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay obras que gritan (y no son necesariamente musicales) hay también pinturas que gritan, y lo hacen MUY fuerte. Hay obras que nos conmueven y hasta nos sacan de las casillas o nos hacen llorar. Hay algunas que incluso nos hacen pensar, lo cual es muy pero muy raro, y habla por añadidura muy bien de ellas y de sus autores. Hay artistas que tienen tanto que decir que se atropellan a sí mismos y nos dejan confundidos y embestidos, hay autores llenos de explosiones como Withman o Van Gogh, que nos levantan o nos sumergen en sus torbellinos. Hay otros que nos paran en seco y nos obligan a entrar en su ritmo y a cambiar el nuestro, como Degas o Rothko, a de-te-ner-nos junto a ellos. Hay algunos que simplemente juegan, como Miró que parece invitarnos a sonreír y a meternos en un mundo lleno de fantasía, a un mundo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay otros. Hay otros artistas. Que descubren el valor de lo que no está, de lo incompleto, de lo ausente. Que refuerzan ese valor y lo usan para sí mismos, lo ponen en su obra y es parte de ella, no es el afuera, no es el fondo, no es el enemigo contra el que hay que luchar. El silencio, y en el silencio una nota, pequeña, que nos obliga a agudizar el oído, a prestar atención, a completar lo que falta, a imaginarlo. Lo que está alrededor es SUGERENTE. Sugiere, no indica; el resto es nuestro, somos nosotros imaginando lo que falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un hermoso poema de Guillaume Apollinaire que siempre me fascinó; ese poema comienza diciendo: “…y el único cordel de las trompetas marinas…” y termina, así, simplemente. Podría ser el primer verso de un poema maravilloso, pero el resto de los versos no podrían ser seguramente, tan bellos. Apollinaire dejo alrededor una página vacía y un montón de silencio. A veces me imagino como puede sonar esa única nota de las trompetas marinas, me imagino la música del mar, me imagino quien la toca, me imagino todo lo que falta que me diga Apollinaire, en ese silencio, en esa nada que me dejó alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre personaje de Belmondo no habría leído quizás este poema, o no poseía tal vez la imaginación suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-1248755924666854212?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/1248755924666854212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=1248755924666854212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1248755924666854212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/1248755924666854212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/arel-vaco-miles-davis-y-las-trompetas_3842.html' title='ar.El Vacío, Miles Davis, y las trompetas marinas'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_aX8j3GzaSuI/R5jszFiAfmI/AAAAAAAAAEU/yNIHhhdFtWg/s72-c/crann-1.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-9041773218297522649</id><published>2008-01-23T10:28:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T11:22:16.140-08:00</updated><title type='text'>Aclaraciones para el mejor gobierno del lector</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Ya que el dichoso blogger no tiene modo de clasificar los posteos, haré una aclaración de orden interno en relación a los míos. Lo ideal sería contar con una herramienta para clasificar los posteos y su género: poner por ejemplo bajo el título “cuentos” o “artículos” todos los que respondan a las características de cada uno, para que el cibernauta no tenga que agotarse adivinando que está leyendo. Por ello, y en vista de tal carencia, utilizaremos una clasificación interna para que, en el caso de un lector especializado, no pierda su valioso tiempo en lecturas que no le son provechosas o pertinentes (aunque pensándolo bien si ese es su perfil no tendría que estar leyendo este blog); paso a describirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dividiremos esta clasificación en dos variables. La primera estará dada al principio de cada posteo. Allí se indicará, debajo del título y ya en el cuerpo del texto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Género / Tema o subtitulo / si el texto es inédito o ha sido publicado / fecha (si la recuerdo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ejemplos:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo/ Arte / publicado en Crann N° 14 / enero de 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crónica / Mundo miserable / inédito / sin fecha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, con un simple vistazo, nuestro estimado cibernauta advertirá si le interesa o no el género de lo publicado, y si es lo que está buscando para su solaz, distracción o urgente información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda variable la daremos en el título mismo del posteo, en lo que sería una versión abreviada de la anterior (para que aparezca claramente en la columna de la derecha donde se muestran por fecha todos los posteos y sea fácil encontrar todos los que pertenecen a una mismo género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ej:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cr. Atendido por sus dueñitos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde: cr = Crónica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así tendremos:&lt;br /&gt;ar. = Artículo; cr. = Crónica; cu. = Cuento; p.= Poema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y si se me ocurre otra clasificación les aviso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Intuyo que estarán sonriendo ante esta clasificación que puede juzgarse maniática; pero adivino que, para cuando los post se multipliquen, tal detalle se convertirá en una manera de buscar lo deseado fácilmente; aunque me gustaría que lean todo lo que publico les doy una mano de copado que soy.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-9041773218297522649?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/9041773218297522649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=9041773218297522649' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/9041773218297522649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/9041773218297522649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/aclaraciones-para-el-mejor-gobierno-del.html' title='Aclaraciones para el mejor gobierno del lector'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4874591571162606440.post-2070900045545806362</id><published>2008-01-22T10:18:00.000-08:00</published><updated>2008-01-22T10:34:14.210-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Por qué un Blog?'/><title type='text'>¿Por qué un Blog?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Pertenezco a la generación que cuenta treintaytantos. Que no creció como los adolescentes de hoy, utilizando Internet como si fuera una herramienta que estaba allí, disponible, desde el principio de los tiempos (al menos del de ellos). Actualmente muchos púberes, avispados o no, utilizan el chat, crean blogs o fotologs, y publican con desparpajo e inocencia sus deseos, sueños, esperanzas y fotos zafadas. En su contexto la publicación de un blog puede ser más o menos intrascendente, incluso inexorable si están insertos en alguna tribu de cibernautas entusiastas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para una persona de mi generación que creció pensando que la TV era el epítome de la tecnología, que vio llegar el cable como si se le abriera una ventana al mundo, que compró con mano temblorosa su primer CD y no pudo creer que en un soporte tan pequeño entrara todo un LP (¡y sin lado B!), Internet tiene algo de mágico, de tecnología de otro mundo. Hasta que en el año ´95 se compró la primera computadora en mi casa, yo ensayaba mis humildes intentos de literatura en una máquina de escribir portátil de origen búlgaro, que no tenía ni acento ni letra ñ. Publiqué mi primer artículo hace diez años y ver impreso aquello que yo había pensado-creado-pergeñado, y considerar que potencialmente lo podían leer más de un puñado de personas (¡quizás mil!) me llenó de un alborozo extraño, casi un vértigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, hace unos pocos años, publiqué con mucho esfuerzo (no sólo mío) mi primer libro (y sigo en el primero) y pensé que sería como tocar el cielo con las manos.¡Había conseguido plasmar por fin el sueño de todo escritor! ¡Había llegado al fetiche supremo, el LIBRO! Sin embargo nada ocurrió. Nada cambió. No me salió un brazo en la espalda o algo por el estilo. Aunque mis deseos se siguen relacionando con publicar ya el libro no es mi Eldorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás fruto de todo esto y otras cosas que ni siquiera yo mismo se (seguramente que más por esas), he decidido crear este blog; que es para mi algo sumamente importante y que hago con gran respeto y, tal vez, algo de temor. Publicar es para mi algo serio, sea a través del medio que sea. Tengo la idea, quizás equivocada, de que si alguien se detiene y pierde el tiempo en leer un texto mío, éste le tiene que dejar “algo”. No pretendo que ese algo sea demasiado profundo, pero que el lector no tenga que lidiar con la sensación de haber sido estafado es una de mis grandes preocupaciones cuando escribo algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos quienes tengan alguna relación con el mundo de lo impreso (yo tengo varias) sabrá que es difícil publicar. Yo lo se. Me desespera, a pesar de que leo mis artículos y editoriales regularmente en la revista CRANN (www.crann.com.ar), ver que se van apilando inútilmente otros escritos míos que no encuadran con esa publicación y que languidecen en un anonimato que los acerca a la nada. Por esos textos, y por los que he publicado, que en su mayoría han salido de circulación pues las revistas en donde vieron la luz se han agotado afortunadamente (no digo que por virtud mía pero así fue), he decidido crear este blog, para dar nueva vida a aquellos artículos perdidos y publicar otros textos: cuentos, poemas, nuevos artículos y quizás si me animo, alguna de las tres novelas que esperan pacientemente algún premio de esos que me obligan periódicamente a gastar dinero en hacer cuatro copias a doble espacio por una sola cara del papel (anilladas o encuadernadas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo quien intente el oficio de escribir (o el arte) sino el artista en general, pues también lo he experimentado como pintor, transitará variadas formas de desaliento. El pintor en ciernes, al ver rechazados sus cuadros en los salones por el antojo de nebulosos jurados, cuyos parámetros para juzgar son siempre un arcano. El escritor por la acción de la editoriales, la publicaciones y sus burócratas, que muchas veces con su indiferencia, o su descuido de esa vieja costumbre llamada respeto, hacen de un primer contacto esperanzador un nuevo desengaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me han ocurrido toda suerte de estos sucesos desalentadores. El bendito mail me habilitó incluso la posibilidad de que muchos de ellos fueran internacionales. He tenido que soportar críticas livianas de árticulos que me habían dado mucho trabajo y en los que veía al menos un atisbo de la profundidad que anhelo; mandé más o menos al carajo a quien me hacía esas críticas del tenor de "sus artículos son muy generales", o "no coinciden con nuestro perfil editorial", que se amparaba quizás en el ampuloso subtítulo de su publicación "revista internacinal de arte". Otra puerta que se cerró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me ha ocurrido recibir con extrañeza noticias sobre muestras de mi trabajo enviadas un año antes con un lacónico: "su artículo tal a sido publicado en el número tal de nuestra revista". La alegría fue apenas un preludio del desencanto. Después de un puñado de mails (míos) se me informó que iban a enviarme una copia de la dichosa revista. Jamás la recibí. ¿Pagarme? ¿Qué es eso? ¡Subversivo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que hay que hacer entonces? ¿Contratar un agente literario, gastar lo que no se tiene en las propuestas dudosas que plagan Internet y prometen hacer llegar nuestras obras a la editoriales a través de "contacos" inalcanzables para el soldado raso de la letras? ¿Participar en concursos donde se sabe sólo llegan a los verdaderos jurados diez de los cientos de escritos enviados por entusiastas y esperanzados escritores, filtrados por intermediarios desconocidos, sin caras, sin entidad? ¿Leer después que muchos de esos concursos están viciados por intereses lejanos a la creación y desalentarse nuevamente? Yo tengo noticias de dos grandes escándalos (uno con juicio incluido) de fallos recusados y apelados, pero cómo no pensar que esa es solamente la punta del iceberg, cómo confiar y seguir mandando esa obra que tanto esfuerzo nos demada, tantas horas de desesperante corrección. Sólo el que escribe sabe cuánta sangre y alma se lleva eso que se llama con suerte literatura. ¿Qué queda por hacer ante este panorama? Yo escribo. Pongo el culo en la silla y escribo. Es lo poco que (creo) se hacer decentemente. Quizás por eso odio tanto el manoseo que trae aparejado el hecho de publicar, porque es completamente extraño (y hasta arriesgaría opuesto) al mágico momento donde uno se sienta a escribir y se "conecta" con la creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pintar ya me ganaron. No pinto más. El mundo de las artes plásticas es todavía más repugnante que el de las letras (o quizás al segundo lo conozco menos). Galerías que cobran por exponer, concursos donde los premios se dan por: antojos, favoritismos, amiguismos, etc. Ahí ya bajé los brazos. Los ejemplos de lo que hice alguna vez, más joven y con las esperanzas menos golpeadas, lo verán aquí mismo en este blog, pues tengo la intención de colocar a modo de simpático respiro a mis farragosos textos, reproducciones de mis cuadros, dibujos, etc., y alguna que otra fotografía que me he aficionado últimamente en tomar. Todas las imágenes que aparezcan en este blog serán en este sentido originales. Si no puedo resistir el deseo de chorear algo a alguien y ponerlo aquí junto a mi producción, tendré seguramente la decencia de indicarlo de algún modo (aunque nunca se sabe).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que ya hayan leido alguna cosa mía tendrán aquí la oportunidad de conocer algo más de mi trabajo, quizás incluso de cancelar una primera buena impresión ante el misterio que sugerido, muestra una vez develado la estafa del cartón pintado. Los que no me conozcan tendrán la oportunidad de hacerlo (a mi trabajo, yo no revisto mayor interés) y quizás, si la borágine moderna (o posmoderna si son cool) no los absorbe demasiado, dejar algún cometario. Se agradecerá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finamente y a modo de despedida de este primer contacto, unas aclaraciones de último momento  que pueden utilizar como mapa sugerido para seguir este blog.  No esperen posteos diarios. Dedico a mis textos un tiempo más prolongado que el que se constata en algunos blogs, donde los posteos se adivinan realizados entre el desayuno y la ida al trabajo o en un momento de aburrimiento en línea en ese mismo trabajo. No esperen posteos cortos. En la mayoría de los casos, sobre todo en los artículos, tiendo al devaneo improcedente de tópicos tan variados como mis intereses o mi estupidez (inagotable). Uno de mis últimos artículos puede llegar a tener entre seis y ocho páginas Word A4 a simple espacio. Ignoro la equivalencia de eso en longitudes de posteo, pero puedo asegurarles que son unos cuantos párrafos. Me alejo del conciso artículo para adentrarme cada vez más en las arenas movedizas del ensayo breve, vislumbro en el horizonte de mis esfuerzos literarios una síntesis absoluta cercana a la transcripción lisa y llana de una suerte de boludeo infinito. Siento esa síntesis cercana, tal vez ustedes puedan contemplarla en tiempo real on line. En todo caso Bienvenidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4874591571162606440-2070900045545806362?l=agmuglia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://agmuglia.blogspot.com/feeds/2070900045545806362/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4874591571162606440&amp;postID=2070900045545806362' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/2070900045545806362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4874591571162606440/posts/default/2070900045545806362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://agmuglia.blogspot.com/2008/01/por-qu-un-blog.html' title='¿Por qué un Blog?'/><author><name>Andrés</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
